En tiempos de Covid19: Nosotras en el espejo

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En tiempos de Covid19: Nosotras en el espejo
Fecha de publicación: 
5 Octubre 2020
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Muchas madres cubanas se esfuerzan por estos días para contribuir en la educación de los hijos. Foto: Jorge Luis Baños/IPS

 

No sé cuántas veces escuché frases como: “él no es malo, pero tiene su carácter”; “para qué voy a trabajar si él me lo da todo”; o “ahora voy a mi segunda jornada laboral”… usted seguramente podría continuar con otras que, desafortunadamente, siguen convirtiéndonos en cómplices de la violencia, incluso sin percibirlo.

Si esto ya pasaba en “tiempos normales”, ahora que la emergencia sanitaria provocada por el nuevo coronavirus nos mantiene más tiempo en casa a toda la familia ¿cuánto cae sobre las espaldas de muchas mujeres?

Labores domésticas (multiplicadas), tele clases con los niños (además), teletrabajo o trabajo a distancia (con los pequeños en casa y otros familiares cuestionando todo el tiempo si realmente necesitas dedicarle tanto tiempo a la PC, el teléfono o cuántas veces a la semana los dejarás solos para ir a tu centro laboral) ¿sigo?

Familias y Pandemia

Así tituló la psicóloga Mareelen Díaz Tenorio, especialista del Centro Oscar Arnulfo Romero un artículo donde nos acerca a algunos de los retos que, para las familias, impone la pandemia y afirma que: “el temor, la ansiedad ante las afectaciones que puede provocar y provoca un evento nuevo de este carácter, se incorpora a la subjetividad familiar y atraviesa el desempeño de los roles familiares de alguna manera, a nivel individual y en las dinámicas de todo el grupo.”

Mareelen describe todos los elementos que imponen circunstancias atípicas en el funcionamiento de las familias, desde las imprescindibles medidas higiénicas, la obtención de suministros, las restricciones de movimiento y vínculos interpersonales diversos, los ajustes en la economía familiar, entre otras:

“Se dan condiciones especiales para el trabajo doméstico, relacionadas con el cuidado de personas mayores y enfermas, con más riesgo al contagio y complicaciones médicas en este tipo de poblaciones. Asimismo, hay transformación en labores educativas dirigidas a la infancia y la adolescencia, por ejemplo, se intensifica la ayuda con tareas escolares para garantizar el aprendizaje y cierre favorable del curso escolar o la continuidad de estudios. Este apoyo supone preparación de los adultos para atender a la modalidad de teleclases, con aclaración de dudas por vía telefónica, libros disponibles y redes sociales. No menos importante, es generar iniciativas creativas para el esparcimiento individual y colectivo dentro de casa, que posibiliten aprendizajes, teniendo en cuenta las necesidades y características de estas edades.

“Otras medidas se adoptan para garantizar actividades laborales lo más sanas posibles fuera y dentro de casa. Algunas personas trabajan en sectores priorizados (como las mujeres que constituyen alrededor del 70% del personal de salud) y se exponen a riesgos, lo cual adiciona la necesidad de actitudes de apoyo, contención y comprensión familiar. Para quienes trabajan en casa, puede convertirse en una modalidad de trabajo beneficiosa, pero requiere disponer de espacios, tiempos/horarios adecuados, colaboración del grupo familiar y en algunos casos, insumos como conectividad a las redes sociales, equipamiento, materias primas, etc.”.

Las mujeres en ese espejo

No es un asunto que llegó con la Covid 19 el hecho de que las mujeres cubanas participan más que los hombres en el trabajo doméstico de cuidados (a menores, ancianos, personas con discapacidad), pero el confinamiento agrava ese desequilibrio.

Afortunadamente, esta no es la imagen que devuelve el espejo a todas las familias de este país, ni a todas las mujeres. Claro que hay matices, más y menos en los niveles de negociación, respeto y contribución mutua. Por supuesto, que no faltan las que se aferran a los derechos alcanzados durante décadas por una sociedad en la que nos garantiza el acceso al empleo y a la superación profesional, iguales salarios que los hombres por iguales trabajos, la licencia de maternidad remunerada e incluso, la posibilidad de optar entre papá o mamá para acogerse a ella. No faltan las que se alzan sobre esas conquistas y van por más también en el ámbito privado, en la construcción de una convivencia equitativa; ni hombres que las acompañen en ese empeño.

Sin embargo, quedan demasiadas de nosotras agobiadas en la vida cotidiana, sometidas (aunque sea bajo guante de seda), incapaces de decidir sobre sus actos, sin espacio para sí mismas en el sitio más elemental: la familia, cuidando de todos sus integrantes y olvidando que también necesitan cuidarse, sobrecargadas, silenciadas, e incluso viviendo situaciones de violencia.

Dicen que una imagen vale más que mil palabras, así que les comparto este audiovisual que forma parte de Ponte alerta contra la Covid 19, una iniciativa impulsada por dos proyectos vinculados a la gestión inclusiva de riesgo de desastres (Aprendiendo de Irma y María y Cerrando brechas, ambos liderados por instituciones del sistema de la ciencia, en alianza con otras instituciones y organizaciones), para apoyar el enfrentamiento a la situación epidemiológica en la isla.
Si bien surgió enfocada a determinados municipios y provincias del país, sus mensajes se valen para todos y todas. El spot animado del realizador Ernesto Piña, guion compartido con Ángel Piedra, quien además asumió la producción, sintetiza y contrapone dos escenarios absolutamente diferentes y un cambio posible, para bien de todos y todas.

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