DE LA HISTORIA DEPORTIVA: Un campeón de esgrima en defensa de la república española

DE LA HISTORIA DEPORTIVA: Un campeón de esgrima en defensa de la república española
Fecha de publicación: 
2 Mayo 2021
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Entre los deportistas cubanos integrantes de las tropas internacionalistas que pelearon por la República y contra el fascismo en España,  Jorge Agostini es quien presenta una superior hoja de servicios como atleta: campeón de florete y espada (individual y colectivo) en los Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla 1946; en la justa de Guatemala 1950, oro por conjunto y plata en las individuales de florete. Con 41 años actuó en los Primeros Juegos Panamericanos, Buenos Aires, 1951.bronce en florete y espada por equipos Lidia en el magno certamen de Londres 1948, sin llegar al podio.

No se ató jamás a los combates del músculo. Oficial de la Marina de Guerra, al enfrentarse al machadato fue perseguido y debió exiliarse. En 1936 batalló contra los reaccionarios otra vez y su vida peligraba. Por su actitud, escogido para una honrosa misión.

El Comité Central de nuestro Primer Partido Comunista había designado a Ramón Nicolau dirigente máximo del reclutamiento de los Voluntarios Internacionales. Situado al frente de una comisión  “con predominio del más amplio criterio unificador”. La integraron Víctor Pina Cardoso y  el capitán  médico Luis Álvarez Tabío, por el Partido Comunista; los tenientes Emilio Laurent Dubet y José A. Martínez, por el ala radical del autenticismo;  el comandante  Juan R. O’ Farrill de Miguel y el capitán  Jacinto Llaca Argudín, de línea política tradicional, y el alférez de navío Gastón Fernández Supervielle,  “quien después ingresó en el Partido Comunista donde militó hasta su muerte”, según Nicolau.

La labor fructificó: “… hasta integrar un cuerpo combatiente que rebasó el millar de miembros”, según el responsable de la comisión.La salida inicial (15-4-1937) y las  restantes, clandestinas. Primera, militares  de limpio historial: capitán Andrés González Lanuza, los tenientes Julio Valdés, Rafael Fernández, Pedro Naranjo y, entre ellos, el  alférez de fragata  Jorge Agostini. En la tierra  de Cervantes, en la armada republicana. Comandante de una embarcación, hostigó todo lo que pudo a las naves nazis. Herido en un combate, en cuanto es dado de alta en el hospital, se reintegró a la contienda.

 Entre balazos, creó la letra del himno de la Asociación de Combatientes por la Libertad, a la que musicaliza el compositor espirituano  Julio Cueva, capitán director de la banda de la División 46, “…la que rindió póstumos honores  a los bravos cubanos caídos en la pelea: el comisario Pablo de la Torriente Brau y el comandante Policarpo Candón Guillén¨, como señaló en una entrevista. Añadió ¨”…de 60 hombres que éramos antes de Teruel solo quedamos quince y debí reorganizar la banda en  Hospitalet¨.

 La letra de aquel himno es la siguiente: Somos los voluntarios, los combatientes de la libertad/ que cruzando los mares, sacrificios no medimos; /vamos juntos unidos, siempre dispuestos y con voluntad/.y luchando con toda la fuerza de nuestra unidad. /Somos los voluntarios, los combatientes de la libertad, / blancos y negros, de todas las razas, / unidos, unidos cada vez más/ por la democracia y la paz universal./ Somos los voluntarios, los combatientes de la libertad/que cambiamos de frente cuantas veces sean,/ lo que no cambiamos nunca es nuestra idea,/ la de libertar a los pobres de la humanidad./ Vivan los voluntarios, los combatientes de la libertad./   

A ambos los golpeó la neutratraición, el revés, el campo de concentración y, por fin, en la patria donde volvieron a combatir. Golpe del 10 de marzo. A menos de un año de competir en los Panamericanos iniciales,  Agostini se bate por la libertad de Cuba. Los bandidos tras él. El exilio. No se conformó con actuar desde allá. Clandestino en la patria, organizó una conspiración en las fuerzas armadas.

Junio 9 de 1955.  Hacia una reunión. Calles 2, 4, 15 y 17 Vedado. Bajó del auto. Hacia la casa. Los esbirros. Apresado. A las órdenes de Laurent, teniente del Servicio de Inteligencia Naval, dos ¿hombres? sujetaron al prisionero. Culatazo sobre la nuca; después, disparos, disparos, disparos...  A los carros. Lanzaron el cuerpo frente a la Casa de Socorros de la localidad. El cuerpo, la camilla, el salón… Es inútil: los médicos únicamente pueden extender el certificado de defunción. La víctima presentaba numerosos orificios de entrada y de salida de proyectiles, trece en el cráneo.

Fidel Castro denunció el hecho en La Calle, vespertino dirigido por el revolucionario Luis Orlando Rodríguez: “¿Quedará sin castigo la salvajada? ¿Tiene acaso un grupo de hombres el derecho de arrancar la vida a sus semejantes con más impunidad que la que tuvieron los peores gánsteres? Hoy es Jorge Agostini, nuevo mártir en la lucha por la liberación nacional; ¿quién será el próximo combatiente en  caer acribillado?”.

Para evitar crímenes como esos y de otra índole, hubo que oponer la violencia necesaria contra la del enemigo. Fidel no se quedó en las palabras: al frente del quehacer que haría revivir a seres humanos tan humanos como Jorge Agostini Villasana.

 

Comentarios

Este cpro integra el bando de los imprescindibles, por suerte hay cronistas como ud que hacen valedero el proverbio de Aristoteles que expresa: " el conocimiento es la virtud, y que solo si se sabe se puede divisar el bien". Gloria eterna a los martires que cimentaron el camino de la Revolucion Cubana, deportistas del area de esgrima no olvideis jamas a Jorge Agostini.
metauten54@yahoo.es

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