Perfiles olímpicos: Yaimé Pérez, la fuerza, el vuelo del disco… los sueños

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Perfiles olímpicos: Yaimé Pérez, la fuerza, el vuelo del disco… los sueños
Fecha de publicación: 
10 Agosto 2020
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Yaimé realizó un doble esfuerzo en Doha para coronarse: reponerse a su lesión con rapidez y corregir su técnica durante la competencia. Foto: EFE.

Lágrimas. Una de las mayores expresiones de tristeza, alegría, dolor. Incluso pueden emanar de una combinación de estas emociones.

Nuestra historia de hoy comenzará con las lágrimas derramadas por la discóbola Yaimé Pérez (29 de mayo de 1991) al coronarse en el Mundial de Doha, con esa carrera frenética y el abrazo de eterno agradecimiento al fisioterapeuta Abdel Murguía.

Una tarde-noche del 4 de octubre que quedará tatuada para siempre en la fornida atleta de Songo la Maya, Santiago de Cuba, (1.72 metros y 80 kg de peso), pues le sirvió además para sacudirse del estigma de no realizar sus mejores registros en competencias de nivel supremo, y en consonancia, no tener títulos de contundencia.

Pero la contundencia de “La rusa”, como todos le conocen, pasa además por la doble corona en las ediciones de la Liga del Diamante en los años 2018-65.00 metros; y 2019-68.27. Por si eso no bastara, también rindió a la ciudad de Lima a sus pies, al adueñarse del oro en los juegos Panamericanos con disparo de 66.58.

En ninguna de esas lides Yaimé dejó asomar sus lágrimas. Solo en Doha. Sucede que en suelo catarí la indómita sufrió una lesión en la espalda tres días antes de su órbita dorada de 69.17 metros.

Y las manos prodigiosas de Abdel contribuyeron mucho a su vertiginosa recuperación.

Yaimé entró al círculo entonces dispuesta a proclamarse reina. Así lo hizo saber a sus adversarias con esos 68.10 iniciales. Así desterró el miedo y la presión luego de que su coterránea Denia Caballero llevara el implemento hasta los 68.44 (en definitiva plata) en la cuarta ronda. Así ripostó con el registro ganador en su quinto intento.

Uno en el que necesitó ser meticulosa al extremo con las indicaciones de su entrenadora Hilda Elisa Ramos, quién le aconsejó rotar un poco más rápido a la par de subir un tanto la cadera y el disco al salir, según le explicara a la colega Eyleen Ríos.

La radiografía minuciosa

Tradición es una palabra clave para hablar del disco en Cuba.

En el selecto grupo de discóbolas antillanas que han superado la imponente barrera de los 70 metros hallamos precisamente a Hilda Elisa Ramos (70.88-escaño 18 de todos los tiempos); Maritza Martén (70.68-20); y Denia Caballero (70.65-21). A continuación, coqueteando con dicha marca se hallan Yaimé (69.39-32); y Carmen Romero (69.08).

Pero a ellas indiscutiblemente debemos adicionar otros nombres como el de Bárbara Echevarría (68.18-48); Yarelis Barrios (68.03-51); María Cristina Betancourt (66.54-86); y Yania Ferrales (66.00-100), para redondear el grupo que poseemos entre el centenar de vanguardia de todos los tiempos.

De vuelta a Yaimé hallamos que la fuerza constituye uno de sus principales recursos a la hora de lanzar:

“Pudiera decirte que en estos momentos tengo un tanto de todo, busco ser una discóbola con balance en sus parámetros. La fuerza es mi mayor virtud, pero he mejorado la velocidad un poco. Antes me sentía más lenta en el círculo” …, expresó en una de sus conversaciones con CubaSí, justo al ser proclamada por segundo año consecutivo la mejor atleta individual femenina de Cuba.

Yaimé inició el 2020 con órbita de 64.76 metros el 20 de marzo, como parte de una Copa Cuba desarrollada a puertas cerradas, justo antes de que el Coronavirus se apropiara tanto del Estadio Panamericano como de todos los otros restantes escenarios deportivos a nivel global.

Respecto a las prioridades de su trabajo de cara a los Juegos Olímpicos de Tokio sentenció:

… “Técnicamente he crecido. Todavía tengo alguna pequeña dificultad con el ángulo de salida del disco, pues lanzo en doble apoyo y no soy una atleta muy alta, me cuesta un poco de trabajo incorporar el disco, pero creo que durante la preparación que enfrentaremos en 2020 y la ruta crítica, se pueda mejorar” …

Claro, una preparación anual bastante abrupta, con un impasse que ya supera los cuatro meses, e intentando no distanciarse de la forma física en casa, pues la técnica y esos detalles que pudieran convertirla en imbatible a la vuelta de unos meses, tendrán todavía que esperar un poco más, presumiblemente hasta agosto para poderlas trabajar en su cuartel general del Estadio Panamericano.

Respecto a sus ambiciones, y la barrera de los 70 metros, aseguró:

… “Entreno pensando siempre en superar mis rendimientos. Hay que tener ambición. Siempre le digo a mi entrenadora que su récord se lo romperé yo. Todo está en proponérselo porque los récords salen. Creo que este 2020 puede ser el año en el que Yaimé rompa la barrera de los 70 metros” ...

Sentencia que quizás deba extenderse hacia 2021. Al menos estos meses le han servido para terminar de recuperarse al 100% de la lesión que la aquejó en Doha.

Respecto a su decena de registros oficiales por encima de 67.50 metros en la temporada precedente y sus 69.39 cimeros no dudó en asegurar que:

… “Competir a diario con una rival de consideración como Denia Caballero es lo que hace que uno se exija, eleve su nivel y tenga registros de forma estable sobre los 67 metros” ...

Yaimé, puntera del ranking de su especialidad con 1 435 puntos es considerada por no pocos como la mejor atleta femenina cubana de la actualidad, y una de la candidata más sólida al oro en Tokio.

En 2019 tuvo cinco de los diez mejores registros anuales:

  1. 69.39 metros
  2. 69.17
  3. 68.28
  4. 68.27
  5. 67.78

Quién diría que aquella fornida atleta, que se impuso con 56.01 metros en el Mundial juvenil de Moncton, Canadá 2010, una década después iría por todas, en su tercera cruzada bajo los cinco aros, en busca de acariciar el olimpo Deportivo.

Toca cerrar estas líneas precisamente con la progresión año por año de Yaimé en el lapso 2010-2020.

La despedida al compás de optimismo. Sin descuidar a rivales de la talla de Denia y la croata Sandra Perkovic, Yaimé ansía derramar alguna lágrima en tierras del Sol Naciente. Unas de felicidad suprema, recubiertas en finas láminas de oro, con todo el esfuerzo contenido como cristales de sal en su interior.

Progresión de Yaimé (período 2010-2020)

  1. 2010. Mejor disparo de 59.30 metros
  2. 2011. Envío de 59.26
  3. 2012. Lanzamiento de 62.50
  4. 2013. Logra 66.01
  5. 2014. Alcanza los 66.03
  6. 2015. Dispara hasta 67.13
  7. 2016. Consigue 68.86
  8. 2017. Materializa 69.19
  9. 2018. Concreta 67.82
  10. 2019. Tope personal de 69.39
  11. 2020. Inicia con 64.76.
El trabajo del fisioterapeuta Abdel Murguía fue determinante en su pronta recuperación. Fotos: EFE
El impulso final conjuga velocidad del giro, rotación de la cadera, y el ángulo que se establece entre piernas, brazos y el implemento.
El ángulo de salida del disco es determinante para lograr una ejecución de nivel superior.

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