Moisés: Redención se escribe a dúo… con Daniela (+Fotos y Video)

Moisés: Redención se escribe a dúo… con Daniela (+Fotos y Video)
Fecha de publicación: 
18 Abril 2021
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El dueto de la Mayor de las Antillas solo estuvo debajo en ese partido final, lo que da fe de su solidez. Fotos: Unión Latinoamericana de Tenis de Mesa.

Había que tomar agua, reponerse de las emociones, emprender el viaje sobre el teclado con la furia de un top de derecha y entonces, con decibelios y latidos de menos, narrar otra hazaña. Una con redención, osadía, e irreverencia como pivotes.

Y parto por donde terminé en mi entrega precedente, por esa invocación de rodillas de Jorge Moisés Campo, agradeciendo a los Dioses del Olimpo deportivo por posarse en su hombro a la tercera intentona.

Y es que el capitalino de 29 años hizo dueto con la novel sensación de 18, Daniela Fonseca, para inscribirse en la historia, y de paso garantizar su presencia en Tokio, en el estreno de la modalidad de doble mixto.

Enrumbó desde su primer servicio hacia un oasis, tomó un dátil de determinación y se auto-extirpó el quiste de la duda para ir en busca de su sueño.

Agreste el camino, pues de inicio nadie o muy pocos para no pecar de absolutos apostaban papeletas por ellos, incluso después de haber rendido soberbias actuaciones en sus respectivos concursos individuales.

Y es que ese empaste idílico en la modalidad mixta requiere de muchos factores, todos ellos conjugados en “presente perfecto” por Moisés y Daniela.

La Ruta

Antes de zarpar en este viaje con carácter retroactivo, pero con muchísimo interés desatado en disímiles latitudes, me gustaría aclarar que exclusivamente 16 parejas pugnarán en Tokio en el doble mixto, lo mismo que en la prueba por equipos, de ahí la connotación de la clasificación de los nuestros.

Toca entonces colocarse la raqueta o paleta en la diestra de Moisés y la zurda prohibida de Daniela, mirar sus señas por debajo de la mesa para indicar el tipo de servicio y seguir cada remate, bloqueo, recibo envenenado… tanto y victoria.

Iniciaría el binomio antillano de manera convincente 4-1 sobre los paraguayos Marcelo Aguirre-Leyla Gómez. De hecho, en ese choque ningún tanteador pasó de siete puntos para sus oponentes, lo que denota que los nuestros siempre tuvieron el control de las acciones.

Luego, y para ser justos aquí me embargó algo de escepticismo por la calidad y piernas frescas de los brasileños, quienes no pelearon en solitario, arrollaron en cuatro parciales a Vitor Ishy-Bruna Takahashi, con un último set de infarto, definido 17-15.

Tras haber sorteado ese rocoso escollo el bombillito de la esperanza comenzó a titilar con fuerza suprema y no me defraudarían.

En semifinales, con sets cerrados, pero siempre sabiendo sacar a relucir las mejores decisiones para definir tantos claves dejaron en el camino 4-1 a los aztecas Marcos Madrid-Yadira Silva.

Así quedó lista la escena para el duelo de vida o muerte con los chilenos Juan Lamadrid-Paulina Vega, que era como mirarse al espejo, pues tanto Vega como Daniela son zurdas y clasificadas en individuales a la capital nipona, en tanto Moisés y LaMadrid diestros que no lo consiguieron en solitario.

Tocaría morderse las uñas, apretar los brazos del asiento y mover el celular cual veleta en busca del punto de mejor señal para seguir las acciones en vivo a través del Facebook de la Unión Latinoamericana de Tenis de Mesa.

Toca entonces el turno de la determinación, aliada de la re-mon-ta-daaaa.

Sí, lo digo así con todas las letras y en negrita, porque cuando usted está bajo mil atmósferas de presión en un choque crucial, e inicia debajo por dos idénticos 9-11, hay que tener una psiquis de titanio, un brazo certero como el de Guillermo Tell empuñando una ballesta y… eso otro que se reviste en coraje y siempre ha caracterizado a los deportistas cubanos.

Entonces vistieron un rodillo de bloqueos, top, drives y pivotes, Moisés clavaba dagas con su servicio y Daniela bloqueaba al más puro estilo de la china Meng Chen, y Vega-Lamadrid no hallaron los argumentos para detener a esa tromba caribeña.

 

Las rodillas hincadas en el suelo, en este caso fueron en señal de gloria, victoria, y un camino que continuará tejiéndose a partir de este minuto.

Moisés halló la redención a la tercera. Daniela llegará a Tokio con 19 abriles, a encarar la lid de su vida, con la bandera tricolor en el lado izquierdo de su pecho, ese en el que por momentos, parece controlar con un marcapaso, libre de emociones, con latidos de “ballena” y la parsimonia de un lord inglés… ¿Qué esperar cuándo desate sus demonios?

En menos de un centenar de días lo sabremos.

 

El llevar la iniciativa después de los venenosos servicios de Moisés, de conjunto con los bloqueos de Daniela, armas efectivas de los nuestros.

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