COVID-19: Jugando con candela

COVID-19: Jugando con candela
Fecha de publicación: 
20 Marzo 2021
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Disfrutando en masa de South Beach el pasado sábado durante las vacaciones de primavera en Miami, Florida. Foto: theguardian.com

Jugar con candela podría ser incluso menos peligroso que los “juegos” que están aconteciendo hoy en algunas partes del mundo con el nuevo coronavirus y sus variantes.

Esos “juegos” se refieren a un rápido relajamiento de las disposiciones de bioseguridad a partir de algunos descensos en el número de contagios y el aumento de la cantidad de personas que se vacunan.

Sin embargo, es una trampa.

El tráfico aéreo ha alcanzado de pronto un alza en sus operaciones. Tan solo en EE.UU. desde el pasado jueves han volado más de 5,2 millones de personas, la cifra más alta desde el comienzo de la pandemia.
No son pocos los vacacionistas, confiados por no decir ignorantes, que comienzan en oleadas a invadir playas y otros espacios donde el sol les acoge. 

Es el caso, por ejemplo, de la Florida, donde en Miami Beach se ha visto a multitudes disfrutando como si fuera cualquier primavera, sin mascarillas y bien pegaditos durante el receso de universitarios conocido como "Spring Break" .

Con tanta gente bronceándose en la playa, disfrutando de conciertos, carreras de motos y otros entretenimientos en los que no han faltado hechos de violencia y detenciones policiales,  el alcalde de Miami Beach declaró alarmado: “Estamos viendo demasiada actividad en las vacaciones de primavera. (…) “Tenemos un problema con demasiada gente que viene aquí para descontrolarse. Estamos preocupados, Es muy desafiante”. 

Las medidas de prevención allí parece que también andan de vacaciones, pero todo eso ocurre mientras registran unos 50 mil casos diarios y variantes peligrosas del SARS-Cov-2 van en aumento, expandiéndose indetenibles con su equipaje de amenazas, algunas todavía desconocidas.

Es una paradoja que este relajamiento de las precauciones suceda precisamente ahora, porque entre las nuevas varaintes del virus, que ya andan “como Pedro por su casa” en un centenar de naciones, se inscribe, por ejemplo, la B.1.1.7 identificada  por primera vez en Reino Unido y que es altamente contagiosa.

Pues precisamente esa es la que pronostican que se vuelve la dominante en EE.UU. a finales de este marzo o principios del venidero mes, según asegura la directora de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades en ese país, la Dra. Rochelle Walensky.

Aunque todavía no existe una investigación concluyente sobre esa cepa, varios estudios recientes andan apuntando a que las probabilidades de muerte que le acompañan superan en más de un 50% el riesgo que comportan otras variantes. Ello, asociado a condicionantes como la edad, el momento en que se detecta el contagio en la persona y otras.

La más extendida hasta ahora es la variante británica, pero otras “hermanas” y “primas” igual andan deambulando por el planeta en busca de incautos: las variantes sudafricana, las brasileñas, la californiana, la danesa, la nigeriana y otras más.

Al mundo todo debía importarle esta situación de relajación frente al peligro y también el egoísmo y la falta de ética que hoy se disemina como otro mal virus a propósito de las vacunas anticovid. No por gusto el doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la  Organización Mundia de la Salud aseguraba que “No terminaremos con la pandemia en ningún lugar si no acabamos con ella en todas partes”.

Le han aparecido al planeta muchas mutaciones y variantes del nuevo coronavirus, parece ser que casi inevitables. Lo que sí podría evitarse es el contagio, pero igual continúan apareciendo variantes también de insensatos y egoístas.

 

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