EE.UU: Tejado de cristal
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Mientras la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, muestra su “preocupación” por lo que considera como violación al respecto del Gobierno Revolucionario de Cuba -como antes, y por siempre, lo ha sido con el Bolivariano de Venezuela-, ni una palabra expresa ante el atropello a tales derechos a lo largo y ancho de Estados Unidos.
Michelle, de quien siempre se esperó una actitud más honesta, acorde con un ya olvidado pasado antipinochetista, apenas esboza –siempre al final- alguno que otro señalamiento al inhumano bloqueo del imperialismo contra Cuba, y pone al gobierno cubano a la misma altura de regímenes realmente reaccionarios.
Más caso les hace a las falsas notas que se elaboran desde Estados Unidos y otras partes del mundo para conducir una guerra no convencional contra nuestro país, y no me extrañaría que si no estuviera ocupando tal cargo de la ONU se estableciera permanentemente en Miami y asistiera allí a las frecuentes reuniones de ex gobernantes iberoamericanos de derecha.
Con sus señalamientos contra Cuba, se hace cómplice de una nación donde son violados sistemáticamente los derechos humanos que dice defender, independientemente de que el actual gobierno –que mantiene contra Cuba una posición oportunista- se haya esforzado en estos meses por tratar de atenuarlos.
A Michelle no le preocupa la crisis actual sobre los derechos humanos en EE.UU., una amenaza inusual y extraordinaria para la humanidad entera, que lo convierte en un inquietante factor de desestabilización para la paz regional y mundial.
A pesar de los intentos de la actual Administración, que se estrellan con los lobbies que controlan el legislativo, el disfrute del derecho a la salud sigue estando amenazado, ahora con mayor intensidad, debido a la pandemia de la COVID-19, que ha causado allí el mayor número de infestados y muertes en el mundo.
El 40% de la población está excluida de un sistema de salud que fracasó en el tratamiento a la enfermedad, según el Dr. Anthony Fawci, jefe del Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas.
Biden heredó la irresponsable actitud del anterior mandatario, Donald Trump, quien minimizó los efectos del virus, aunado a su decisión de poner fin a su relación con la Organización Mundial de la Salud y, por consiguiente, el desacato de los protocolos establecidos por la OMS. Puso en peligro no solo la vida y la salud de los estadounidenses, sino que convirtió a EE.UU. en un alto riesgo para los países vecinos y del mundo entero.
En el país más rico del mundo, la situación de pobreza es cada vez más alarmante. Según la Oficina del Censo de ese país, suman 39,7 millones las personas viviendo en la pobreza, de las cuales 18,5 millones se encuentran en la extrema y 5,3 millones en la absoluta. De ellas, 12,5 millones son niños. De acuerdo con datos de la misma oficina, 140 millones de personas no cuentan con suficientes ingresos (el 43,5% de la población).
Según el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano de EE.UU., 546 000 estadounidenses viven en las calles y carecen de refugio permanente. Casi ocho millones perdieron sus hogares a causa de la recesión.
Gracias a la publicidad de un hecho que no se pudo ocultar, el mundo entero fue testigo del cruel asesinato de George Floyd a manos de los cuerpos policiales norteamericanos. Hombre a quien, por su color de piel, se le negó el más básico de los derechos humanos: respirar para poder vivir.
Los crímenes de odio racial han conmocionado al mundo y la supremacía blanca ha mostrado una tendencia cada vez mayor en ese país. El FBI admitió que cerca de la mitad de los incidentes en los últimos tres añps fueron motivados por prejuicios contra los afroamericanos.
Las probabilidades de que los negros vivan en condiciones de pobreza son 2,5 veces superiores a la de los blancos y la tasa de encarcelamiento es 6,4 veces mayor.
Sigue siendo motivo de gran preocupación la privación arbitraria de libertad en EE.UU. en el contexto de la inmigración, de la justicia penal, y del confinamiento relacionado con la salud, así como la situación en la prisión que mantiene en el territorio cubano ocupado ilegalmente en la Bahía de Guantánamo.
El trato que el gobierno da a los inmigrantes se ha vuelto cada vez más inhumano y violatorio del derecho internacional, y la venal justicia ha echado por tierra algunos intentos oficiales de mejorarlo. Según la información proporcionada por ese país al Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria, al menos 352 850 personas son detenidas cada año a la espera del resultado de sus procedimientos de inmigración.
Más de 12 000 niños fueron separados de sus padres en la frontera con México desde julio del 2017. Grabaciones de video suministradas por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EEUU mostraron a menores de edad en jaulas y apenas cubiertos con mantas.
El informe publicado por el FBI en el 2019 estimó 1 206 836 crímenes violentos ocurridos en todo el país durante 2018, incluidos 16 214 asesinatos y 139 380 violaciones. En EEUU hay más armas de fuego que personas: el promedio estimado de estos artefactos en propiedad de civiles era 120, 5 por cada 100 residentes. Una persona es asesinada con disparos cada 15 minutos. El número de asesinatos masivos alcanzó un récord de más de uno por cada día del año.
Y este 19 de julio, ocurrió el tiroteo número 321 en lo que va del 2021.
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