Legislativas argentinas: Gobierno revierte resultados de las primarias

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Legislativas argentinas: Gobierno revierte resultados de las primarias
Fecha de publicación: 
15 Noviembre 2021
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El presidente de Argentina, Alberto Fernández

El Gobierno ha logrado revertir en parte el revés electoral que sufrió en las primarias de septiembre. Si bien el oficialismo ha perdido el quórum propio en el Senado —esto es, la posibilidad de discutir proyectos de ley sin apoyo de otros partidos—, una remontada inesperada en la provincia de Buenos Aires le ha permitido mantenerse como la principal fuerza en Diputados.

Argentina acudió este domingo a las urnas para definir la conformación de su Congreso. Más de 34,3 millones de personas estaban convocadas a votar para renovar un tercio del Senado y la mitad de la Cámara de Diputados. La proyección oficial señala que la participación del electorado alcanzó el 71%, cinco puntos más que en las primarias.

En esta mucho mejor participación, se encuentra "Ganar la calle", la última carta del Gobierno de cara a las elecciones legislativas

El Frente de Todos concentró fuerzas en el conurbano bonaerense con el objetivo de ir a buscar a los dos millones de personas de la Primera y Tercera Sección que no fueron a votar. Cabe precisar que las candidaturas y agrupaciones políticas que participarán en estos comicios son las que alcanzaron el 1,5% de los votos el pasado 12 de septiembre en las Elecciones PASO (Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias).

En esta jornada electoral se renovaron 127 bancas de las 257 que tiene la Cámara de Diputados y 24 de las 72 que hay en la Cámara de Senadores. El Frente perdió senadurías, pero mantuvo 35, por 34 Juntos por el Cambio, mientras elevó a 119 las diputaciones ganadas, tres más.

En medio de una batería de medidas económicas lanzadas por el gobierno para aliviar el bolsillo de los argentinos, pero también en el marco de una fuerte inflación, estas elecciones aparecían como una instancia complicada para el oficialismo.

COMO AVE FÉNIX

La coalición gobernante, encabezada por Alberto Fernández, buscaba revertir la debacle que sufrió en las primarias de septiembre, en las que perdieron en 18 de 24 distritos electorales. La gran ausente en la sede de campaña oficialista de anoche ha sido la vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, quien guarda reposo, luego de una intervención quirúrgica hace once días.

El Gobierno ya ha anticipado que convocará este miércoles a una concentración popular en la capital, y desde hoy, lunes, dialogará con la oposición.

El opositor Junto por el Cambio domina la ciudad de Buenos Aires, Córdoba y otros distritos grandes, como Mendoza, y desde ahora, de cara a las presidenciales del 2023, se inicia una batalla por la sucesión del espacio que deja vacante el expresidente Mauricio Macri. El alcalde de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, es quien está mejor posicionado.

El Frente de Todos perdió el Senado, pero remontó en la provincia de Buenos Aires, Chaco y Tierra del Fuego y logró mantenerse como la principal fuerza en Diputados.  El presidente Fernández aprovechó los resultados para proclamar el inicio de una nueva etapa de Gobierno y hacer anuncios económicos.

Dijo que en diciembre enviaría para su tratamiento en el Congreso un plan económico plurianual alineado con, lo que espera, se acuerde con el FMI. Ese proyecto será lo más parecido a lo que exige el Fondo y piden los inversores para confiar en Argentina. Tendrá que tener apoyo opositor, porque la proyección del presidente supera los dos años que le quedan de mandato.

En fin, la decisión de los votantes pesó en un escenario económico muy complejo.

Si bien la economía argentina muestra actualmente signos de recuperación tras la recesión iniciada en el 2018 y el golpe pandémico que hundió la actividad un 9,9% en el 2020, las secuelas de la crisis son evidentes y tienen su costado más calamitoso en un índice de pobreza del 40,6% y serios problemas de empleo.

La alta inflación no da tregua –52,5% interanual en setiembre–, se come los ingresos y desalienta la inversión en un país sin acceso a financiación externa, restricciones cambiarias, alto déficit fiscal y una multimillonaria deuda con el FMI que Argentina todavía no logra refinanciar.

HERENCIA MALDITA

Sin dudas que la herencia que dejó Macri sigue pesando enormemente en una Argentina, que, subrayo, no tiene financiamiento externo.

El expresidente fue el mandatario que más se endeudó en los últimos 50 años. Asimismo, durante su gestión, se fugaron más de 88 000 millones de dólares.

Cuando llegó Cambiemos al Gobierno la deuda implicaba un 38% del Producto Interno bruto, y cuando esa gestión terminó, llegó al 100%.

Mauricio Macri se fue de la Casa Rosada y dejó una deuda externa bruta de 277 648 millones de dólares.

 

 

 

 

 

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