Primero de Mayo en Cuba: esfuerzo, inteligencia, resistencia y alegría

Primero de Mayo en Cuba: esfuerzo, inteligencia, resistencia y alegría
Fecha de publicación: 
30 Abril 2021
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El año pasado, mi mamá cosió nasobucos blancos para todos y les escribió a cada uno el logo del Primero de Mayo. Hicimos carteles con lo que teníamos a mano, nos vestimos de rojo, cantamos y gritamos en la sala de la casa, como si fuera, efectivamente, la Plaza.

 

Lo mejor es que no fuimos unos elegidos o iluminados más proletarios o más divertidos que nadie, escenas como la nuestra se multiplicaron en la cuadra, el barrio, la provincia, el país. A lo largo y ancho de todo el archipiélago, muchas familias hicieron realidad aquello de "Mi casa es mi Plaza".

No faltaron las banderas en balcones y ventanas que tan bien ha rimado Arnaldo Rodríguez en la canción que nos regaló para este año, no faltó la alegría, aun en medio de situaciones tan complejas, ni la creatividad, porque aquí hasta los niños tienen otro tamaño y los adultos crecemos, si hace falta.

De entonces hasta hoy, la pandemia nos ha dado duro, muy duro, nos ha sacado sudor y lágrimas, pero también talento y tesón: por miles se cuentan los trabajadores de la salud (profesionales y voluntarios) que dan el pecho en zonas rojas y centros de aislamiento, en consultorios, policlínicos y hospitales, pero también están los que amanecen en la panaderia, en el carrito de la empresa eléctrica, o les cae la tarde arriba de un poste para reparar líneas telefónicas, y digo esos por solo mencionar algunos, porque la verdad verdadera, como dicen mis hijos, es que aquí no se ha parado: se detuvo el curso, pero no los maestros; cerraron los teatros, pero no la música... nunca los surcos, las fábricas, nunca se ha detenido eso que los cubanos llamamos "la luchita", la batalla cotidiana.

Hasta hoy, el bloqueo no afloja. Por más que el mundo se convierta cada mes en una olla de presión, ese enemigo genocida que tenemos no se ablanda, pero nosotros tampoco y así, con bloqueo y todo: "habemus vacunas". Bueno, candidatos vacunales, para que no me regañen los científicos cubanos que no andan con eufemismos ni manipulaciones, sino con aquellas escafandras y manos a la obra.

Podría pensar cualquiera que no nos conozca que este año nos faltan los motivos, pero solo si no nos conoce podría pensarlo. El Día Internacional de los Trabajadores vuelve a ser una fiesta en este país: tenemos poco, pero lo compartimos lo mejor que se puede; las garantías salariales y protecciones a los más vulnerables han sido una prioridad; nos metimos en el "rollo" del ordenamiento económico justamente porque somos valientes y porque no estamos dispuestos a permitir que nada ni nadie nos detenga y ahí vamos, rectificando, perfeccionando, trabajando, avanzando (no será al ritmo que quisiéramos, pero sin pausa, sin tregua).

Tenemos música para bailar este sábado, un Eco de banderas que dice lo que tenía que decir y suena como nos gusta. A las nueve de la mañana, una clave cubana "a todo meter" y ya vamos viendo las fotos del desfile virtual. Es Primero de Mayo y estamos celebrando lo que somos y lo que seremos, lo que no estamos dispuestos a negociar, ese ajiaco que lleva esfuerzo, inteligencia, resistencia y una alegría que no tienen precio. 

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