Mijaín López y la certeza de ondear la bandera en Tokio

Mijaín López y la certeza de ondear la bandera en Tokio
Fecha de publicación: 
17 Diciembre 2020
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Mijaín ha sido determinante en el crecimiento de otros grequistas súper completos cubanos.

¿Se ha imaginado usted contando los minutos durante casi nueve meses antes de retornar a realizar lo que más le gusta? ¿Sabe cuántas implicaciones tiene pasarse todo un año sin competir? Solo los atletas fenomenales pueden lidiar con un estado de ocio semejante y emerger airosos.

A esa casta pertenece Mijaín López (20 de agosto de 1982), quien asegura que a Tokio irá en busca de su cuarto título olímpico en línea y la felicidad que le proporciona ondear su bandera, tanto en el desfile inaugural, como luego sabiéndose campeón, sobre la arena, una vez terminado su último duelo de “vida o muerte”. De materializarlo, se convertiría no solo en el luchador súper completo (130 kg) más grande del estilo grecorromano, sino que también en el más encumbrado en la historia de este deporte.

Muchos pudieran pensar que sobre Mijaín queda poco o casi nada que decir. Pero no. Cada nueva plática con el gigante de 1.96 metros, 135-136 kg en este minuto e ídolo de Herradura aporta detalles de interés. En este caso asociados a su autoconfianza, convicción en la victoria, y excelente estado físico:

Un año complicado, muchos meses de inactividad, a pesar de que has transitado por el ciclo entrenando y sin exigirte mucho en grandes competiciones. ¿Cómo has enfrentado el 2020 y la idea de extender ese plazo para ir en busca de tu cuarta corona olímpica?

“El año ha sido duro para todo aquel atleta clasificado para los Juegos Olímpicos después de esperar cuatro años para enfrentar el mayor evento del deporte mundial. Siempre hay un objetivo por el que uno lucha y eso es lo que me mantiene con las fuerzas a diario. Desde que comenzó el Covid estuve haciendo unos entrenamientos en casa, que fueron muy bonitos, familiares, en los cuales disfruté de mis hijos sin romper con el plan diseñado.

Tengo experiencia respecto a mi preparación solo, pero en este caso las conversaciones por redes sociales con mis compañeros de equipo, la presencia de mi esposa y mis hijos, el estar pendiente, contribuyó a mantener mi mentalidad positiva para llegar en buena forma a Tokio. Eso lejos de afectarme en algo ha aumentado mis niveles motivacionales para ir en busca de ese cuarto título tan anhelado por el pueblo de Cuba y por mí, para sellar mi carrera al tope de mis posibilidades y rendimiento”.

Desde la base en Camagüey hasta ahora en el Cerro Pelado, ¿hacia dónde dirigiste el trabajo?

“Lo primero en Camagüey fue reincorporarnos a los movimientos técnicos, distribución espacial y orientación en el colchón después de tanto tiempo sin subirnos a él. Preparación física sobre este que difiere de la general realizada en casa. Otra tarea principal ha sido mantener el peso corporal a tono con el que necesito para enfrentar las grandes competiciones. Esos esfuerzos los mantendremos hasta enero, donde habrá algunas variaciones y quizás presencia en algún torneo para meternos de a lleno en el tema Juegos Olímpicos”.

¿Muy riguroso el trabajo en ese sentido?

“Sí, lo ha sido un poco, pero mi organismo cada vez que comienzo a entrenar fuerte, con constancia y sin lesiones ese elemento va fluyendo sin grandes dificultades. Mi experiencia de casi 20 años en los colchones es determinante”.

El tener a un tres veces medallista del orbe como Oscar Pino, quien puede considerarse tu pupilo, entrenando a tu lado a diario, ¿cómo lo valoras?

“Esa ha sido una experiencia muy linda. En mi caso no pude tenerla, porque compartí con Milián en el equipo nacional solo meses en el colchón. Oscar ha tenido ha tenido la posibilidad de crecer conmigo en el colchón y sus resultados así lo reafirman. Es algo meritorio pues yo le he transmitido mis conocimientos y su crecimiento como luchador me ha favorecido en mi preparación. Posee experiencia al máximo nivel y con él me mido, me ayuda y existe esa contribución mutua. Este año en los 130 kg del estilo greco contamos con cuatro buenos atletas. Ángel Pacheco fue elegido el novato del año por su título Panamericano en Ottawa, ha experimentado un crecimiento considerable y su aporte también es de importancia en mi puesta en forma”.

¿Consideras que este es uno de los mejores momentos de los 130 kg estilo grecorromano?

“Sí, porque los atletas tienen casi la misma edad, excelente nivel y sobre ellos hay grandes expectativas de que mi relevo y el de Milián estará garantizado. De hecho, Oscar ya lo ha ido demostrando”.

¿Podemos decir que Mijaín se encuentra cerca de su forma óptima en la combinación de físico y psiquis?

“Me siento muy bien en todos los sentidos. Solo resta seguir fiel a mi plan y esperar a la hora cero”.

¿Qué significa para Mijaín haber puesto su granito de arena en el desarrollo de deportistas con excelentes resultados como Pino y el también cubano Yasmani Acosta?

“Es algo emotivo. Podemos afirmar a lo largo de la historia de que Cuba ha sido una potencia del estilo grecorromano en los pesos grandes. Tenemos varios atletas discutiendo medallas en la élite Mundial como el propio Yasmani Acosta, y eso es reflejo de que todo los entrenamientos, las horas de esfuerzo conjunto, el enfoque y la entrega se han hecho bien y el reflejo son sus resultados que son los de nuestros entrenadores también”.

La expectativa de convertirte en el mejor luchador de la historia, ¿cuánto te estimula a dar un poco más, a seguir poniendo a Cuba en un lugar cimero?

“Es muy motivador. Llevar el nombre de Cuba bien alto para mí y el resto de nuestros atletas es de gran satisfacción. Para eso luchamos, por nuestra bandera y nuestro pueblo. Después de la pandemia será un año crucial. Le pido al pueblo que confíe en mí. Estoy entero, y a los rivales, que generalmente serán los mismos, que se cuiden. Reitero que estoy muy bien. La bandera ondeará en la inauguración y en el colchón”.

Palabras alentadoras, con la certeza en el triunfo, como cuando cierra su poderosa pinza y se presta a desbalancear el gigante de ébano de Herradura, cuya impecable hoja de servicios lo hace parecer sobrenatural, pues al máximo nivel solo exhibe derrotas ante el ruso Kazhan Baroev bajo los cinco aros en Atenas 2004, y en la final universal de Guangzhou 2006; y ante el turco Ryza Kayaalp en las definiciones de Estambul 2011 y Las Vegas 2015. Reveses “vengados" con creces en otras ocasiones por nuestro temible gladiador, quien exhibe balance superior de triunfos ante todos los adversarios que ha enfrentado en la arena.

Mijaín "juega" con las mancuernas durante una sesión de entrenamiento en casa. Foto: Ricardo López Hevia/Granma.
Mijaín confía en convertirse en el mejor luchador del mundo y ondear nuestra bandera por partida doble en Tokio.

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