Bolsonaro rompe el “malómetro”

Bolsonaro rompe el “malómetro”
Fecha de publicación: 
2 Febrero 2021
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Manifestantes en Brasilia piden la renuncia de Bolsonaro

Ya sin su admirado Donald Trump en la presidencia de Estados Unidos, sintiéndose solo en una gobernanza cada vez más inconducente, Jair Bolsonaro ha llegado virtualmente el ámbito de la locura, al ordenar que ninguna ayuda sea enviada a Manaos para atender a las víctimas de la COVID-19, luego que las autoridades locales pidieran y aceptaran con agrado la ayuda solidaria y material de Venezuela,

Así, de igual manera, también Cuba, Rusia y China han ayudado a paliar la pandemia, sin importar la actitud hostil del inquilino del Palacio de la Alvorada, quien hoy, más que nunca, está asediado por las consecuencias de su mal mandato y la defección de ex alados, unos que ambicionan el poder, y otros que huyen de una nave que se hunde.

Bolsonaro ha amenazado con acudir al ejército para eliminar cualquier forma de oposición, y no se preocupa en nada por los millones de infestados por la COVID-19, que acerca la cifra de muertes a 225 000, sólo superada por Estados Unidos, centro mundial de la epidemia.

Tal ha sido su proceder, que las congregaciones religiosas de Brasil se han unido para denunciar ante Naciones Unidas y la Organización Mundial de la Salud su insensibilidad ante el sufrimiento del pueblo brasileño.

En este contexto destaca sus acciones para hacer inoperante al Sistema Único de Brasil, entidad que en anteriores gobiernos tuvo una participación eficaz en la atención a la población.

Algunos afirman que es peor que el dictador Getulio Vargas, quien cuando estuvo contra el imperialismo norteamericano, el Partido Comunista Brasileño, del que Luis Carlos Prestes era su Secretario General, le brindó apoyo total.

Para él siguen siendo sus enemigos los defensores del medio ambiente, a quienes acusa de inventar “fábulas de efecto invernadero”, y calificó de enemigos al Panel Intergubernamental del Cambio Climático, Greenpeace, etcétera, porque calificaron a la Amazonía del pulmón del planeta, mientras no existan bosques tropicales en Asia, África, Europa, Oceanía, el Ártico o la Antártida.

Más posible parece, en el Brasil de Bolsonaro, que circulen fakenews inspiradas en el llamado Plan Andinia, una teoría conspirativa que alertaba en la década de 1970 sobre un complot sionista para arrebatar la Patagonia a Chile y la Argentina para crear allí otro Estado judío…

Aunque para eso están los terratenientes brasileños, con sus topadoras y motosierras. Los mismos que después reforestan sembrando soja donde antes había un bosque con ceibas milenarias y convierten en fauna autóctona a vacas y cebúes.

No salió del Acuerdo de París para Brasil, porque muchos empresarios afines al gobierno perderían certificados de calidad necesarios para exportar sus productos. Sin contar que sería indispensable —a diferencia de Estados Unidos, donde el tratado no pasó por el Capitolio— el aval de una amplia mayoría parlamentaria.

Tampoco cerró el Congreso, como dijo que haría hace varios años, siendo él un diputado, en una entrevista en que le preguntaron cuáles serían sus primeras medidas si lo eligieran presidente. “Daría un golpe ese mismo día”, respondió sin rodeos.

 

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