Bolsonaro, como bicho malo

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Bolsonaro, como bicho malo
Fecha de publicación: 
9 Septiembre 2020
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El presidente Jair Bolsonaro en una aparición pública el 23 de mayo de 2020.

Con unos tres millones de infestados y cerca de 130 000 muertes, como resultado de la pandemia del nuevo coronavirus COVID-19, cualquiera podría suponer que el mal manejo de la crisis sería el golpe de gracia para acabar de sepultar al ultraderechista Jair Bolsonaro, abandonado por cercanos colaboradores que preveían el hundimiento del barco donde viaja el mandatario.

Pero no ha sido así, sino que la decisión presidencial del mantenimiento abierto de los comercios y fábricas para evitar pérdidas a los magnates de la industria, y rechazar el lógico confinamiento sanitario le granjearon el apoyo de millones de brasileños que viven en precarias condiciones y dependen principalmente de la informalidad para lograr subsistir.

Ello se explica en un sistema que no está obligado a evitar la muerte por hambre y dirigido por un mandatario que, incluso, aprovecha que ha sido dos veces infestado por la COVID-19 para crear una imagen “supermánica” y ejemplo a seguir.

Así, ha recorrido estado tras estado y llegado hasta lugares recónditos para apoyar a los candidatos de su partido en las próximas elecciones municipales, a fin de apuntalarlo en el poder y lograr una futura reelección presidencial.

Lamentablemente, el obcecado mandatario se está saliendo con la suya, y precisamente con el apoyo de sus fanáticos y una parte de la masa popular que desprecia, como las mujeres, negros y homosexuales.

Con los indígenas la cuestión es diferente, ya que rompió su promesa de respetar las tierras de su propiedad, gran parte de las cuales están siendo entregadas a quienes controlan el negocio de la agroindustria en el país, víctima de una economía en la que hay ya 15 millones de desempleados, y 120 millones de los 150 millones mayores de 16 años con apenas salarios de subsistencia.

Nada nuevo en la actitud de un personaje que ya en 1998, cuando era congresista, dijo en una entrevista que era una pena que la caballería brasileña no hubiera sido "tan eficiente como la estadounidense, que exterminó a todos los indios”.

En el 2018, Bolsonaro afirmó a los periodistas que los antropólogos habían mantenido a los brasileños nativos "como animales en un zoológico" y que se les debería permitir beneficiarse de la agricultura y la minería. Algunos pueblos indígenas apoyaron su plan para permitir la agricultura comercial en las reservas, para comprobar posteriormente que habían sido engañados.

El Ministerio de la Agricultura ya ha determinado la entrega de decenas de miles de kilómetros de la Amazonia, el 13% del territorio nacional, a latifundistas locales, lo cual hará más amplia la zona de deforestación de la región, indispensable para tratar de defenderse contra el cambio climático.

A los denuestos iniciales de Bolsonaro contra “seres inferiores”, hubo un silencio cómplice total para tratar de atraer el voto adicional de esos grupos, en lo que se destacaron ofertas a caciques que fructificaron.

Pero luego, después de declarar pública y demagógicamente que no podía soportar que los indígenas fueran pobres en tierra de ricos, se ha dado a la tarea de perseguirlos, en lo que, aunque no se haya publicitado, fueron desaparecidos algunos de sus líderes.

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Pobre Brasil
felicitavp@infomed.sld.cu

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