Roberto Espinosa, perfecto “malo” de estos días

Roberto Espinosa, perfecto “malo” de estos días
Fecha de publicación: 
17 Agosto 2020
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Para el actor Roberto Espinosa Sebazco corren días “difíciles” frente a los espectadores, incluso ante aquellos más apasionados que lo pueden encontrar por la calle, en tanto la telenovela El rostro de los días le ha hecho “pasar una mala jugada” con su personaje de René. Lo cierto es que este cruento “machi”, como también se le llama en el contexto amoroso, sin dudas, podrá constituir un antes y un después dentro de su carrera actoral.

En sus primeros años, Roberto pensó en la plástica para dedicarle su vida, pues una cierta herencia materna le conducía por ese rumbo; ya terminados los estudios secundarios la actuación pudo más, a partir del grupo de teatro “Olga Alonso”, dirigido por Humberto Rodríguez, que lo acercó fundamentalmente a clásicos de las tablas cubanas. Hoy Espinosa es graduado de la Universidad de las Artes de Cuba.

Jovial, excelente conversador e ingenioso en las respuestas, él confiesa que es el humorismo el género que lo hizo pensar seriamente en la actuación. Todavía no se atreve a incursionar en él por el gran respeto hacia el arte de hacer reír, pero desempeñarse como actor humorista sigue siendo uno de sus sueños por alcanzar.

Con una trayectoria de personajes dramáticos, en los que incluso el elemento tragedia ronda, hoy Roberto se siente muy feliz por la oportunidad que le ha brindado la telenovela El rostro de los días: “A la telenovela llegué tras la propuesta de Ana Rojas que era la mentora de actuación. Fui aceptado en el casting y sí, por supuesto, se trata de un personaje detestable, pero nos divertimos mucho en medio del trabajo.

“A Lilian, la joven que se desempeña como Lía, la conozco desde hace mucho tiempo porque fue parte de La Colmenita durante años, y yo sostengo amistad con muchos integrantes de la compañía. Esa muchacha es excelente y sus cortos años no le restan para nada madurez. En el caso de Lezvy Samper, la madre de Lía, se las ve mucho más difícil dentro del conflicto, pero ella es una persona muy simpática, graciosa y profesional, que sabe manejar muy bien las situaciones y salir de ellas desde la jovialidad. Eso nos ayudó mucho.

“Realmente siento que alguna vez todo actor debiera asumir personajes con este tipo de complejidad, porque te obligan a desdoblarte por completo y salir de cualquier posible zona de confort. René me exigió mucho; me hizo estudiar para no caer en posibles clichés, y poder darlo todo a partir de sutilezas, creo que justo ahí estuvo el mayor desafío a la hora de encararlo, hasta llegar al momento ese «tremendo» que de alguna manera ya se iba preparando, y que hubo que tratar con pinzas por lo sensible del hecho”, dice refiriéndose a la violación del personaje de Lía.

Roberto asume un rol desgarradoramente creíble desde una probada naturalidad, hecho que habla en favor de su poder de salir airoso a partir del cinismo. Recuérdese que también, junto a su hermana, incide negativamente en el conflicto principal de la telenovela. Lamentablemente, en ese dueto la actriz no se mantiene a la altura de las trastadas que ambos planean y ejecutan, de lo contrario, podrían haberse convertido en un par de temer, tan solo al pensar en ellos.

También es sabido que por estos días la imagen de Roberto como padrastro desalmado cambiará, al asumir él otro personaje totalmente diferente en un próximo teleplay, en el que se convertirá en profesor de baile en una Casa de Cultura, y allí sí andará como pez en el agua, porque le agrada mucho la música y es buen bailador. En esta oportunidad compartió con Roclán todo lo que tiene que ver con la asesoría danzaria, lo cual quiere decir que se abrió una nueva oportunidad que felizmente le dejó otro gran sabor a complacencia.

Actor con probadas condiciones histriónicas para matizar emociones, en medio de proyectos detenidos debido a la situación epidemiológica que sufren Cuba y el mundo, Roberto Espinosa espera la oportunidad de encarnar un héroe: “Sí, creo que ya lo vengo mereciendo (sonríe). Después del Pablo de la telenovela Vidas cruzadas, soy este René, cuya existencia espero que llame a la reflexión cuidadosa y detenida en el seno de la familia, que es la célula fundamental ética de la sociedad. Espero que el dolor que ocasiona sirva para que la familia se cuide y se ame más a partir de una real y verdadera comunicación”.

Y con expectativas cumplidas por el rigor con que asumió el personaje El rostro de los días, aun cuando desde la distancia vea la actuación y se pueda exigir más, Roberto Espinosa ha dado muestras convincentes de saber hacer algo que pide a gritos la actuación: asumir un rol coherente y convincente, y si es desde lo negativo, mejor. Los dramatizados nuestros necesitan mucho de un perfecto “malo”, como René u otros, para aprender lecciones, saber manejar los posibles conflictos, prever consecuencias tristes y vivir mejor en familia estos días.

 

Comentarios

Muy buena la actuacion de Roberto, pero pienso que no habia que llegar a la violacion, hay muchas formas de manifestar que eso existe realmente y no ponerlo asi tan crudamente y para colmo (que no creo sea cierto) que Lia quede embarazada no puede ser tan cruel el escritor esperemos el desenlace. Gracias

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