Ulacia, pelotero de la gorra a los spikes

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Ulacia, pelotero de la gorra a los spikes
Fecha de publicación: 
15 Septiembre 2012
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Entre los peloteros más completos que han pasado por las Series Nacionales de Béisbol de Cuba se encuentra sin dudas el camagüeyano Luis Ulacia Álvarez.

 
El agramontino era capaz de defender con acierto cualquier posición dentro del cuadro, incluyendo el difícil campo corto, y además los jardines, tanto dentro como fuera de la mayor de las Antillas.

Nacido el 24 de septiembre de 1963 en Ciudad de La Habana, muy joven se mudó con su familia para Camagüey, donde se formó como pelotero.

En las filas de la novena agramontina debutó en los clásicos nacionales en la temporada de 1980-1981, cuando los conjuntos de esa región centro oriental quedaban bastante lejos en las ubicaciones finales.

Rápidamente se ganó un puesto como regular, y con su aporte Camagüey consiguió el tercer puesto en la Serie 1982-1983, pero lo mejor estaba por llegar. Inició su accionar como torpedero, y formó junto a Sergio Quesada una de las combinaciones más efectivas de la década de los años 80 del siglo pasado alrededor de la segunda almohadilla, y también un buen 1-2 a la ofensiva, el tradicional punto flaco de los planteles de esa zona del país, pródiga en lanzadores de nivel.

Ellos dos resultaron vitales en la conquista del segundo puesto en la temporada 1984-1985.

Comparte con otros 15 peloteros el récord de más imparables conectados en un desafío (6), cuando lo logró el 16 de febrero de 1986 en la XII Selectiva en choque de 10 entradas entre Camagüeyanos y Mineros.

En ese momento era el séptimo jugador que lo hacía y con actuaciones como esa saltó al equipo nacional, de donde no se movió más casi hasta su retiro.

Ocupó entonces el puesto dejado por Rodolfo Puente, nada menos que el capitán por más de una década de la novena antillana, y respondió a la confianza de los especialistas con buenas actuaciones en los Juegos Panamericanos de Indianápolis-1987 y el Mundial de Italia-1988.

Volviendo al terreno doméstico, lideró al combinado agramontino en su primera incursión en los play off, en la campaña 1990-1991, cuando vencieron a La Habana en la primera ronda 3-1, y luego cayeron frente a Henequeneros 2-4 en la final.

Al año siguiente llegaron nuevamente a la postemporada, pero les tocó jugar contra Industriales, el monarca indiscutible de esa ocasión, que les barrió 4-0.

Tuvieron que esperar hasta la zafra 1997-1998, cuando Santiago de Cuba les dejó en tercer puesto, e igual posición, gracias al mismo oponente, ocuparon en 2000-2001, precisamente el último año de Ulacia con la franela.

Desde entonces, lo más que han hecho los equipos de esa provincia ha sido avanzar en par de ocasiones a la postemporada, pero cayeron en el primer cruce y se fueron sin medallas. Tanto fue el aporte de Ulacia, dentro y fuera del terreno.

LOGROS INDIVIDUALES

Se trata del pelotero que ocupa el cuarto lugar de todos los tiempos en indiscutibles (dos mil 183) y bases robadas (355), el décimo en veces al bate (seis mil 961), el noveno en carreras anotadas (mil 147) y bases por bolas intencionales (140).

Individualmente finalizó como líder de los bateadores en la XXVIII SN (157-67=427) y en la XXI (165-62=376), en ambos casos para la Zona Oriental, y en la XXXVI lo fue de manera absoluta (242-102=421), además de puntero en bases robadas en 1988 con 26.

En las filas del combinado tricolor conquistó las medallas de oro en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de México-1990 y Ponce-1993, en los Panamericanos de Indianápolis-1987, La Habana-1991, Mar del Plata-1995 y Winnipeg-1999.

También integró al combinado que ganó el cetro en los Juegos Olímpicos de Barcelona-1992 y Atlanta-1996, además de la plata de Sydney-2000.

Cuando fue dada a conocer la integración del conjunto a la Copa Mundial de Taipei-2001, una buena parte de los aficionados y especialistas criticaron su inclusión, por tratarse de un pelotero de 38 años.

Sin embargo, bate en mano echó a tierra todos los criterios y regresó con la distinción al Jugador Más Valioso, porque bateó 600 (30-18), líder, con 10 anotadas, colíder y seis bases robadas, segundo.

El 2 de agosto de 1996 vivió uno de sus mejores momentos en la arena internacional, al conectar de 5-4 contra Japón en la final de los Juegos de Atlanta, con tres anotadas, un jonrón y dos empujadas.

Tras pasar al retiro junto a otros grandes como Omar Linares, Antonio Pacheco, Orestes Kindelán y Germán Mesa, pasó como entrenador a la Liga amateur de Japón.

Luego de trasmitir sus experiencias en otros países de Latinoamérica regresó con la difícil misión de poner nuevamente a Camagüey entre los cuatro grandes del béisbol cubano, pero problemas de salud le impidieron completar su labor.

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