¿Dónde juegan los niños?

¿Dónde juegan los niños?
Fecha de publicación: 
20 Abril 2015
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En cada esquina del barrio me encontraba con grupos de niños y algunos ya adolescentes, haciendo bailar los pequeños juguetes, elaborados en su mayoría de madera y plástico.

   ¿Qué bicho les habrá picado?, pensé. Es que me resultaba muy raro ver a tantos pequeños jugando en la calle. Sin embargo, algunos días después, justo como aparecieron, volvieron a desaparecer.

   Recordé entonces que, no hace mucho, había infantes jugueteando en todas partes. Luego del horario escolar los más chicos salían de casa, a veces hasta con el uniforme puesto, para jugar con los amigos de la cuadra a los escondidos, a las bolas, al trompo. Y los fines de semana para qué.

   Se respiraba diversión y alegría en cada rincón. Aunque casi siempre los que te chocaban al pasar correteando por la acera eran varones, las niñas seguramente estaban en el portal de la casa vistiendo y desvistiendo a las muñecas.

   ¡Qué divertidos los juegos de los niños! Mas ya ni siquiera a ellos los ves. ¿Dónde juegan ahora? Si no lo sabes, al terminar el horario escolar o los fines de semana, puedes asomarte a cualquier hogar cubano y los encontrarás, de seguro, delante del televisor o de la computadora.

    Las nuevas tecnologías con sus opciones modernas y atractivas han absorbido la atención de todos, sin distinción de género. Hay videojuegos, películas y series para diversos gustos y edades, más de los que una persona podría consumir en toda su vida. Tal variedad asegura que los pequeños nunca se aburran.

   Ya muchos no se emocionan por coleccionar canicas, por aprender a usar el trompo tras el cual, créanlo o no, se esconden algunas leyes de la física, o por construir, junto a papá, el papalote más grande que se ha visto para empinarlo después en el parque.

   Ahora ruegan para que sus padres les consigan la parte número 20 de Madagascar o la última versión de StarCraft. Incluso han aprendido a establecer sus propias redes de intercambio de videojuegos y películas o recurren al siempre esperado paquete semanal.

   La actividad física del juego en el parque ha sido sustituida por el sedentarismo de quedar ensimismado en un sofá, por horas, sin que los adultos adviertan en esta práctica un problema para la salud de sus hijos.

    Según comentan estudiosos en el tema, el consumo excesivo de televisión y de juegos electrónicos ocasiona trastornos en el aprendizaje, en la concentración y en la socialización, sobre todo en las edades más tempranas de la vida.

    El Doctor Guillermo Arias Beatón, profesor retirado de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana, comenta que algunas investigaciones demuestran que estas formas de consumo alienante pueden provocar síndromes de autismo adquirido.

   La cuestión no es negar el progreso. El dominio de la tecnología, como asegura Arias Beatón, forma parte de la educación integral del niño. Pero todo en exceso es perjudicial.

   Jamás he vuelto a escuchar sobre aquella gallina ciega de mi infancia o sobre el chucho escondido. Más con aquellos pocos días que comentaba al inicio, recuperé la esperanza de volver a ver a los más jóvenes mataperrear como antes, cuando no les hacía falta más que un trompo y unos cuantos amigos para divertirse.

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