Messias quiere repetir: Entre pandemia y violencia

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Messias quiere repetir: Entre pandemia y violencia
Fecha de publicación: 
5 Junio 2021
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Jair Messias Bolsonaro pretende repetir el show que ofreció en el 2019, cuando salió al terreno a festejar el triunfo de Brasil sobre Perú en fútbol, y aprovechó el abandono de las sedes de Colombia y Argentina, producto respectivo del estallido social y el incremento de la pandemia de la COVID-19, para lograr que, prometiendo buenos dividendos, la Confederación Suramericana de Fútbol, conocida como la Conmebol, cambiara la sede de la Copa América para varias ciudades brasileñas.

Algunos expertos opinan que, independientemente de la intensificación de la epidemia en Argentina, lo cierto es que los dirigentes de la Conmebol no estaban de acuerdo con las medidas restrictivas contra la pandemia establecidas por el gobierno de Alberto Fernández, y enseguida aceptaron el ofrecimiento de Bolsonaro, quien así pretende lograr una mejor imagen para reelegirse en el 2022.

O sea, el evento se efectuará en medio de una pandemia que acerca al medio millón la cantidad de muertos por la COVID-19, en tanto el organismo deportivo recibió seguridades de mayores ganancias, menos hacinamiento para ver los partidos de fútbol y garantías de respetar irrestrictamente todos los ingresos al efecto.

También el evento se efectuará en medio del auge de la represión policial a los barrios más pobres de las ciudades brasileñas, pretextando el combate a la delincuencia, que sólo en el estado de Río de Janeiro causa como promedio cinco muertes al día.

Racismo y brutalidad policial en Brasil son las premisas en que funcionan las llamadas fuerzas de seguridad, con más víctimas a sus espaldas. 

La policía de Brasil es considerada como una de las más mortíferas del planeta. Más de 6 000 personas fueron asesinadas a manos de la policía brasileña como promedio durante los últimos años, en su mayoría jóvenes varones y negros. La violencia desigual ha dado lugar al contagio, en la población brasileña, de los movimientos por la igualdad racial que tienen lugar en Estados Unidos, que están teniendo algunos resultados. 

La ambigua Amnistía Internacional define la brutalidad policial como “violaciones de derechos humanos cometidas por la policía”. Estas acciones pueden incluir “palizas, insultos racistas, tortura, homicidio legítimo o el uso indiscriminado de agente de represión de disturbios en manifestaciones”. La brutalidad policial en Estados Unidos generó la respuesta del movimiento Black Lives Matter, movimiento que está tomando cada vez más fuerza en Brasil.

La policía brasileña es considerada como una de las más violentas del mundo. De acuerdo con Amnistía Internacional, en el país latinoamericano “es habitual que los agentes maten a personas que no representan una amenaza —sobre todo hombres negros jóvenes— con la tranquilidad de saber que estos homicidios rara vez se investigan o procesan”. Estos asesinatos se excusan bajo el argumento de la propia defensa.

En el 2018, el país lideró la lista de World Population Review que medía el número de muertes de la población a manos de la policía. En total, en ese año se registraron 6 160 homicidios de ciudadanos a causa de la brutalidad policial. En el 2019, solamente en Río de Janeiro, la policía mató a 1 810 personas (una media de cinco personas al día). Y en el 2020, la BBC informó que, durante los seis primeros meses, la policía mató a 3 148 personas.

En el 70% de estos homicidios se usaron armas de fuego, pero el gobierno de Brasil todavía no ha creado ningún plan para “reducir o controlar la violencia armada en el país”. La organización también denuncia los casos de tortura que se producen a manos de la policía en las cárceles del país o durante los interrogatorios de los detenidos. La superpoblación severa, las condiciones degradantes, la tortura y la violencia permanecen endémicas en las prisiones de Brasil. Esto también ocurre en los centros de menores.

En este ambiente de violencia, agravada por la pandemia y por un régimen que no gobierna para el pueblo, la Copa América de Fútbol tendrá lugar en Brasil, porque para la entidad responsable del evento Jair Messias Bolsonaro da mucho más.

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