Corruptos hilarantes ante chiste de Musk

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Corruptos hilarantes ante chiste de Musk
Fecha de publicación: 
3 Marzo 2025
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Dicen que es en serio una proposición de Elon Musk de mejorar los ya altos salarios de los congresistas estadounidenses para evitar que se sientan tentados ante el predominante espectro de la corrupción.

Musk, considerado el hombre más rico del mundo, pretende así, como “buen samaritano”, enseñar el camino honesto a especímenes de personas ya horadadas desde hace tiempo en su moral por el inmoral lobismo, que tiene en Estados Unidos su cuna y ha permeado a diestra y siniestra a la inmensa mayoría de los congresistas.

Musk no debe necesitar mucha información al respecto, cuando tiene muy cerquita al canciller del actual gobierno de Donald Trump, el secretario de Estado de lamentable origen cubano Marco Rubio, beneficiado repetidamente por entes tan deleznables y letales como la Asociación norteamericana del Rifle.

En el mismo caso se encuentra otro de origen cubano, Ted Cruz, mientras que un tercero, Bob Menéndez, no se conformó con las prebendas que otorga el lobismo, sino que, confiado en su impunidad, hizo chapucerías que le ayudaron a obtener oro, piedras preciosas y muchos dólares, abuso que se convirtió en escándalo y obligó al establishment a penarlo con varios años de prisión.

Estos son los elementos de origen cubano más notables de estos años, destacando Rubio en las recientes medidas contra el pueblo cubano dictadas por la administración de Trump para hacer más infame el bloqueo a la Mayor de las Antillas.

El susodicho, cuando era senador, se hizo notorio cuando se ventilaba en el seno del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) la aplicación de la llamada Carta Democrática Interamericana a Venezuela a instancias del servil secretario general, Luis Almagro, por supuestas violaciones del orden institucional. Rubio ejerció fuertes presiones sobre República Dominicana, El Salvador y Haití para que votaran a favor de dicha aplicación, que salió derrotada.

Cuando se discutía en el Congreso estadounidense la derogación y sustitución del programa de salud instaurado por el gobierno de Barack Obama, conocido como Obamacare, y la votación estaba muy reñida por la oposición de legisladores, tanto demócratas como republicanos, a tal punto de que un sufragio podía ser decisivo para decidir el asunto, el cubano-americano Mario Díaz-Balart condicionó su apoyo a la propuesta de Donald Trump, a que este anulara los avances aprobados por el mandatario demócrata en las relaciones de Estados Unidos con Cuba, dando con ello prueba no solo de su catadura moral y ética, sino del odio que siente por la Revolución Cubana.

Posteriormente, dos legisladores de origen cubano, Ileana Ros Lehtinen y Albio Sires, presentaron al Senado estadounidense un proyecto cuyo título era Nica-Act HR, cuyo objetivo era que Estados Unidos votara  contra la concesión de préstamos de los organismos financieros internacionales a Nicaragua.

AUNQUE SE ELEVE EL SALARIO

Para Musk, director del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), "podría tener sentido aumentar la remuneración para el Congreso y los altos funcionarios del gobierno para reducir la incitación a la corrupción, ya que esta última podría ser hasta mil veces más costosa", a pesar de que los congresistas estadounidenses cobran 174 000 dólares al año y su salario se ajusta al alza para ir con la inflación.

En diciembre último, el propio Musk se había opuesto a un borrador de un proyecto del Congreso que pretendía introducir  un "ajuste en función del costo de la vida", lo que le abría la puerta a un incremento salarial para los parlamentarios, lo cual hizo decir al multimillonario que "cualquier congresista de la Cámara o el Senado que vote a favor de este escandaloso proyecto de gastos merece perder" su escaño.

Actualmente, de acuerdo con la prensa del país norteamericano, diversos legisladores, tanto demócratas, como republicanos, están a favor de un aumento salarial, alegando que podría atraer “nuevos talentos” (otro chiste) a la política.

EL PODER DE LOS LOBBIES

Uno se pregunta si Musk es sincero y quiere evitar que los legisladores se corrompan o se sigan corrompiendo, ¿por qué no lucha contra el poder de los lobbies?

Un trabajo reciente del Centro Howard de Periodismo de Investigación de la Universidad de Maryland, en colaboración con el medio estadounidense Político, revela la presión ejercida por lobbies vinculados a grandes empresas sobre los legisladores del Congreso de Estados Unidos.

El análisis de datos evidencia como durante las dos últimas décadas los congresistas se han beneficiado con hasta 17 000 viajes con estancias de lujo y todos los gastos pagados por organizaciones tapadera ‘sin ánimo de lucro’ detrás de las cuales se encuentran grandes grupos empresariales.

Uno de los casos más graves tiene que ver con el Congressional Institute, una entidad con sede en Virginia ‘sin ánimo de lucro’ que dice estar ‘comprometida con la excelencia de los miembros del Congreso’ y que organiza ‘conferencias y oportunidades de desarrollo’. Esta entidad está vinculada al Partido Republicano, y maneja un presupuesto de tres millones de dólares que reciben de varios grupos privados, como Business Roundtable, una asociación con más de 200 directores ejecutivos de las principales empresas de Estados Unidos, o la Asociación Estadounidense de Hospitales, un gran grupo empresarial del sector de la sanidad privada que cuenta con 5 000 hospitales en todo el país, que se opone a que personas de bajos ingresos que carecen de seguro médico reciban atención gratuita.

El Congressional Institute se dedica a organizar viajes patrocinados por corporaciones para lograr que los congresistas aprueben legislaciones favorables a sus intereses privados empresariales. Estos viajes de varios días a hoteles y complejos turísticos de lujo, con regalos incluidos, se producen en un ambiente social y de cierto ocio en el que se busca reforzar vínculos de amistad que posibiliten “favores” desde la esfera política.

Entre las compañías que recurren a esta actividad lobbística se encuentran gigantes como Exxon Mobil, Toyota, JPMorgan Chase, Meta (antes Facebook), Microsoft o Google.

El Congressional Institute no es un caso aislado. La actividad de los lobbies es algo normalizado en el Congreso estadounidense. Un nido de impunidad que resulta legal al tratarse de organizaciones tapadera que operan tras la fachada de entidades sin ánimo de lucro y que dominan, en definitiva, la política en Estados Unidos.

LOBISMO ES INDECENCIA

El término lobista debe su significado a que históricamente los grupos de interés esperaban a los políticos en el lobby (pasillo) del Parlamento con el fin de manipularlos. Hasta el día de hoy, en la mayoría de los países desarrollados, esta práctica se ha convertido en una profesión muy bien remunerada. 

Aunque el lobista moderno ya no espera a los políticos en el lobby, las reglas del juego no han cambiado mucho: influenciar para que pasen leyes que benefician a uno a costa de los demás. Por eso, cualquier grupo de interés anhela contratar a aquellos que consiguen “resultados”.

Debe ser obvio a cualquier observador imparcial que el lobista es el enemigo del progreso. Las personas que dedican la vida a la búsqueda de rentas políticas representan un costo de oportunidad enorme. No solo causan un daño tremendo con sus intervenciones, que —la mayoría del tiempo— sabotean el mercado y la competencia, también significa renunciar a un aporte productivo al progreso material de la sociedad. 
Su negocio es quitar de los demás, en lugar de crear para los demás. Es por esto que se debe aplaudir cualquier norma institucional que reduzca el hacer lobby, pero, realmente, este elemento nunca se debió haber permitido por indecente.

 

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