Advertencia rusa: Bomba de tiempo ucraniana

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Advertencia rusa: Bomba de tiempo ucraniana
Fecha de publicación: 
7 Diciembre 2021
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El ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, en la reunión con el secretario de Estado estadounidense, Anthony Blinken, en Estocolmo.

No contenta con desplegar cada vez más tropas en Ucrania, en las proximidades de la frontera con Rusia, la Organización del Tratado del Atlántico Norte ha prometido a Kiev que posiblemente incluirá al país en sus filas e indicado que una solución militar sería lo correcto para zanjar los problemas con Moscú, todo un suicidio en medo de una acción en la que la agresiva entidad ha estado utilizando al mandatario ucraniano de peón justiciero.

Realmente, Vladimir Selenski, un humorista que se comunica en ruso más que ucraniano, nunca mostró un espíritu bélico sobre lo que Occidente llama la anexión de Crimea por Rusia que, incluso, aunque mantuvo la tensión con Putin, nunca se le vio la intención de zanjar los problemas mediante la fuerza.

Lo paradójico es que mientras la OTAN envía más soldados y armas a territorio ucraniano ha creado toda una parafernalia propagandística sobre el “peligro” de que tropas rusas se encuentren a todo lo largo de la frontera, cuando, precisamente, el despliegue es en Rusia y no Ucrania.

El ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, ha advertido contra la membresía de Ucrania en la OTAN y la ayuda que le provee el bloque militar, mientras llama a las partes en conflicto a solventar la crisis.

“El deseo de la OTAN de incluir a Georgia y Ucrania en la alianza sería una bomba de tiempo en el corazón del continente europeo”, ha alertado Lavrov, en una reunión con el secretario de Estado estadounidense, Anthony Blinken, en Estocolmo, la capital de Suecia.

Lavrov ha denunciado también que Occidente suministra armas a Ucrania, engañando al país con una posible solución militar al conflicto en la zona del Donbás, región independentista del este de Ucrania y limítrofe con Rusia.

PARA EVITAR EL CONFLICTO

Esto mientras que la Federación Rusa busca aunar esfuerzos para el arreglo de la crisis ucraniana y no quiere ningún conflicto al respecto, para luego cooperar con EE.UU., restablecer un canal de diálogo y acercar posturas.

Por lo pronto, Kiev ha desplegado 125 000 militares y armamentos pesados en la zona de conflicto de Donbás.

A su vez, Moscú ha subrayado categóricamente inaceptable la transformación de los dos países vecinos en un trampolín para el enfrentamiento con Rusia y el despliegue de las fuerzas de la OTAN en las inmediaciones de áreas estratégicamente importantes para la seguridad rusa.

Por su parte, el presidente ruso, Vladimir Putin, indicó el miércoles último que Occidente sigue ignorando todas las preocupaciones del Kremlin por la expansión del bloque militar, enfatizando que Moscú necesita “garantías legales y jurídicas” para iniciar negociaciones sustanciales.

Recordemos que desde el 2014, Donbás es escenario de guerra entre los ucranianos y los independentistas prorrusos. No obstante, la tensión se ha disparado con acusaciones mutuas entre Kiev y Moscú de movilización de tropas y preparativos para una posible ofensiva.

A su vez, el país euroasiático ha repetido una y otra vez que no es parte de este conflicto y acusa a Occidente, encabezado por EE.UU., de incitar a Ucrania a iniciar un nuevo enfrentamiento con los independentistas y desestabilizar las fronteras rusas.

En este contexto, la inteligencia norteamericana echa más leña al fuego, al asegurar sin prueba alguna que “Rusia planea una ofensiva militar" contra Ucrania en el 2022”, mientras el presidente estadounidense, Joe Biden, adelantó que está preparando "una serie de medidas" para defender a Ucrania en caso de que Putin decida lanzar un ataque militar.

NAZISMO EN UCRANIA

Que los neonazis siguen impregnados dentro del poder en Ucrania ya se vio claramente durante la “revolución de color” que costó más de 5 000 millones de dólares a Occidente para llevar al poder a personas de su talante, como lo fue en su momento el hipermillonario Poroshenbko.

Así se han violado los acuerdos de Minsk y tantos otros convenios para fustigar por todas las vías a Rusia, mientras un periódico israelí, The Jerusalem Post, admitía que Putin tiene razón: “Ucrania está plagada de nazis”.

"Ucrania […] ha dado un paso peligroso que amenaza con dividir todavía más el país", escribe en su artículo para 'Jerusalem Post' Josh Cohen. El autor recuerda que la Rada Suprema ucraniana aprobó un proyecto de ley que prohíbe someter a cualquier crítica organizaciones que participaron en limpiezas étnicas durante la Segunda Guerra Mundial y prevé reconocerlas como "luchadoras por la independencia de Ucrania en el siglo XX".

Recordemos que en los primeros días del “triunfo” de la ultrarreacción, la represión contra los opositores del régimen neonazi de Kiev alcanzó proporciones tales que recordaba la que la que orquestaron en toda Alemania las secciones de asalto en noviembre de 1938.

¿Podía mantenerse Rusia impasible ante la inminencia de ese peligro? Centenares de personas fueron detenidas, interrogadas y enviadas a la tortura en las mazmorras de los servicios de seguridad ucranianos.

Pero los cómplices de los neonazis de Kiev en Washington y en Bruselas no deploraron el resultado del plan que orquestaron para separar a Rusia de Ucrania.

Precisamente por esa importancia geoestratégica, los intentos desestabilizadores podrían haber sido planeados desde hace años. Expertos han advertido que Zbigniew Brzezinski, asesor de Seguridad Nacional durante el gobierno de James Carter, y uno de los oráculos de la política exterior norteamericana, ha abogado por la incursión en Ucrania para evitar el fortalecimiento de Rusia.

“Ucrania, un espacio nuevo e importante en el tablero euroasiático, es un pivote geopolítico porque su misma existencia como país independiente ayuda a transformar a Rusia. Sin Ucrania, Rusia deja de ser un imperio euroasiático”, escribió en 1997 en su libro El gran tablero mundial. Sin embargo, si Moscú recupera el control sobre Ucrania, así como el acceso al Mar Negro —añadió Brzezinski—, recupera automáticamente de nuevo “los medios para convertirse en un poderoso estado imperial, que abarca Europa y Asia”.

 

 

Comentarios

Están enfermos estos imperialistas
williams@elecstg.une.cu
El artículo es extremadamente parcial a favor de Rusia. Entre otras cosas se habla del incumplimiento ucraniano del acuerdo de Minsk pero se ignora el incumplimiento previo de Rusia al protocolo de Budapest mediante el cual Ucrania entregaba todo su armamento nuclear y Rusia se comprometía a reconocer y respetar la integridad territorial de Ucrania, Crimea incluida.
raimundo.isaba@ranch.vcl.onat.gob.cu
Usted lo puede ver parcializado, pero existen varias realidades en ese conflicto. Primero fue creado por EUA y secundado por la OTAN. La promesa incumplida por EUA a Gorbachov de nunca cercar a Rusia es más vieja que el acuerdo de Budapest. La OTAN y los EUA saben que un conflicto con Rusia en Ucrania solo perjudicará a los ucranianos que ni con el armamento de la OTAN pueden hacerle frente a Rusia. El caso de Crimea es complicado. Fueron los crimeos los que quisieron volver a su antiquísimo país (fue parte de Rusia hasta la nueva división político-administrativa en la antigua URSS). Rusia no es socialista y no es boba tampoco. Por supuesto que si los crimeos quisieron unirse, ellos no iban a perder la oportunidad de hacerse con una zona estratégica. Esa también es la pataleta de EUA y la OTAN. En realidad EUA lo que está buscando entre otras cosas es desviar la atención de la población (como siempre hacen) con un conflicto tensionador en el exterior. La guerra fria se había acabado, EUA la reanimó. Eso obligó a Rusia y a China (que ni había pensado en armarse hasta los dientes) a modernizar todo su armamento. Rusia dejó claro desde la crisis de Crimea que no quería anexarse más ningún territorio de Ucrania. Así que el pretexto de invasión es falso. En todo caso creo que si lo hicieran sería para prevenir una guerra dentro de su territorio y adelantarse a la OTAN. El problema principal que se analiza en el artículo es la advertencia de Rusia con respecto a los pasos dados por EUA, que dicho sea de paso está metido en un país a miles de kilómetros del suyo e hizo que el presidente de Ucrania se dijera y desdijera, en la escalada de un conflicto que en vez de calmar se empeña en avivar. La guerra es el negocio fuerte de EUA. Le sirve para ganar millones y de paso entretiene a su gente en el odiando al enemigo de turno. Ahora con su nueva conferencia para la ¿democracia? se ve que cada día se inventa uno nuevo. Ya va llegando a los 90 países a los que considera no cumplen con su estándar de democracia. definitivamente esa línea no va a acabar bien para el mundo. Especialmente para los mismos EUA. No pienso que los rusos sean santos. Putin mismo lo ha dicho. Pero al menos tratan de resolver los problemas diplomáticamente. EUA a base de sanciones, mentiras, guapería y chantaje.
alexander@ipk.sld.cu

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