Wilfredo y Felicia, con temores, pero en la batalla

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Wilfredo y Felicia, con temores, pero en la batalla
Fecha de publicación: 
6 Octubre 2020
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Wilfredo y Felicia tocaron a la puerta. ¡Llegó el taxi! Gritó una voz infantil desde dentro. Y sí, efectivamente, eran el chofer y la enfermera que venían a trasladar a toda la familia hasta un Centro de Aislamiento para contactos de sospechosos y positivos a la Covid 19.

Esta escena se repite en la vida de Felicia Bárbara Dreque Mestre, la Jefa de Enfermeras del Policlínico Carlos Verdugo de Matanzas cada nueve, hace meses:

“Nosotros estamos en esta tarea desde que inició, como cuadro estamos apoyando la dirección municipal de salud, porque ellos solos no pueden lograr esto. Estamos apoyando esta actividad desde cuando había mucho más temor, porque no se conocía nada de la enfermedad y estábamos con miedos, pero en la batalla…”

Me lo cuenta todo desde su asiento como copiloto en el taxi que maneja Wilfredo Reynoso, un hombre que peina canas y habla poco, apenas confiesa: “Miedo siempre hay, pero uno se cuida”

Todos los carros de la base están en función del enfrentamiento a la COVID 19, trasladan a los sospechosos, me explica, porque de los confirmados se encargan las ambulancias del SIUM. A veces debo pedirle que repita, entre la timidez y modestia de este valiente y la barrera del nasobuco, es difícil entender algunas frases.

Ella es más habladora, tiene hijos y nietos en casa, pero sabe bien cómo cuidarse y cuidarlos, no pierde oportunidad de aconsejarnos:

“Todas las medidas son necesarias, pero el lavado de las  manos y el uso del nasobuco son muy importantes, además el distanciamiento físico, pero yo te digo, no para la Covid, para cualquier virus, el lavado de las manos con frecuencia es principal, porque es un medio fácil de transmisión…”

“La gente se confía, porque piensa que no le va a tocar”, advierte, pero ella no, ella está alerta desde el primer momento y lleva con mucha disciplina toda la indumentaria: sobrebata, nasobuco, guantes, espejuelos y careta.

“Gracias a eso, de los que estamos directamente en esta contienda, ninguno se ha contagiado. Nosotros nos cuidamos, porque tenemos percepción de lo que es esta enfermedad”, asegura.

La zona en la que está enclavada su municipio ha estado trabajando muy fuerte para evitar la propagación del virus: “Llevo ya más de 15 días uniendo una semana con otra, por ejemplo, este domingo se hizo un trabajo voluntario de pesquisas”, me cuenta y vuelve a aconsejarnos:

“El llamado es a aumentar la percepción de riesgo, hay muchas personas que aún, con todos los meses que llevamos de enfrentamiento a la Covid, no se dan cuenta de que esta enfermedad mata, que las medidas hay que cumplirlas… Ir al médico si aparecen síntomas, si hay que ingresar, que ingresen, porque hasta que no se demuestre lo contrario, hoy la enfermedad es Covid y la Covid mata”.

“Llegamos”, avisa Wilfredo. La seño se baja, un pòco apurada, aunque sin perder la amabilidad, es que deben higienizar el taxi para luego hacer otro traslado. Enseguida salen otros “enmascarados” a recibir a los pasajeros-pacientes de Wilfredo y Felicia, pero queda tiempo para unas fotos y el agradecimiento por tanta entrega.

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