¿Sexo entre pinchitos verdes?

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¿Sexo entre pinchitos verdes?
Fecha de publicación: 
2 Septiembre 2020
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Imagen principal: 

El título no alude a un sembrado de cactus, sino a la manera en que se ha optado por representar al coronavirus: una especie de bola rodeada de pinchitos verdes –aunque ello guarde solo un remotísimo parecido con las imágenes reales logradas con alta tecnología. Pasa como con las fotos del Carnet de Identidad.
 

 


Foto: tomada de healthline.com

Pero este texto no es para hablar de fotos, ilustraciones o dibujos, sino para intentar algo parecido a un boceto de lo que está sucediendo en el mundo y en Cuba con las relaciones sexuales en tiempos de pandemia.

Lo primero es apuntar que en la red es fácil hallar muchos artículos de prensa e investigaciones de corte sociológico, piscológico, sexológico y otros “ógicos” en cuanto al tema, pero sobre Cuba en particular no pude encontrar ninguna.

De todas formas, vale el acercamiento porque la salud sexual y la reproductiva es una de las esferas golpeadas por la pandemia, al igual que el resto de todas las otras que arman el rompecabezas de nuestra existencia como especie, sacudida hasta sus cimientos por un cuasi-bicho invisible.

Por ejemplo, el equipo de Medicina Sexual del Hospital Durand, en Argentina, recogió 2 mil 200 testimonio en seis semanas de cuarentena y luego de analizarlos concluyó que  en las parejas convivientes, durante las primeras tres semanas las relaciones sexuales casi no cambiaron, incluso mostraron leve aumento. Pero en las tres semanas siguientes los encuentros sexuales disminuyeron. Lo atribuyen a que “a medida que se suman semanas de aislamiento se incrementan sentimientos de distrés, entre los que sobresalen el estrés y la ansiedad (44,8%), la preocupación (28,2%), la incertidumbre (21,2%)”.

La Asociación Mexicana para la Salud Sexual, A.C. (Amssac), por su parte, ya cuenta con resultados luego de analizar una muestra de mil 785 individuos buscando el impacto de la pandemia en la conducta sexual de los mexicanos. Reportan una disminución en las relaciones coitales en donde habitan más de dos personas, mientras que otras formas de interacción erótica, como videollamadas y mensajes de texto, muestran un aumento tanto en quienes viven solos como en aquellos cuya privacidad se ha visto disminuida.

Paradójicamente, sexólogos rusos informaban a inicios de agosto que la actividad sexual en su país había ido en aumento. Si antes de la COVID-19, las parejas estables tenían, en promedio, relaciones sexuales una o dos veces a la semana, durante el período de aislamiento esa frecuencia aumentó a tres o cuatro veces en igual período. La sexóloga y psicoterapeuta Elena Malájova lo atribuye al aumento del tiempo libre y la ansiedad: "Existe la siguiente relación: con la ansiedad, aumenta la libido, se produce una reacción compensatoria".

 

 

Hoy, no son pocas las indagaciones que se llevan a cabo sobre el tema buscando entender más sobre sexo y relaciones en general de las parejas durante la pandemia. El Instituto Kinsey, fusionado a la Universidad de Indiana, es una de las entidades que realiza estudios de este corte, así como el Departamento de Psicología de la Universidad de Georgia, con su proyecto Amor en los tiempos de Covid, en tanto la Universidad Gante, en Bélgica, se propone una megaindagación sobre los cambios en la conducta sexual por el confinamiento en 33 países.

De todas formas, es un tema tan nuevo como nueva es la situación que vive el mundo y aun es pronto para aventurar conclusiones. Lo que sí resulta válido desde ahora es ratificar la importancia de dichas investigaciones -y de todas las que atañen al comportamiento humano en condiciones emergentes como esta- para prever el futuro y prepararnos, porque el asunto, tanto como el de las vacunas y protocolos de atención médica, igual atañe a la sobrevivencia de la especie.

Hasta el momento, sí parece que viejos y nuevos códigos, condicionados por la tecnología, están entrecruzándose en las interacciones sexuales de estos tiempos. En una parte del mundo, el sexo virtual se ha ido abriendo mayor espacio en las parejas que no viven bajo el mismo techo y también entre los solteros.
La pandemia ha tenido un innegable impacto en la vida sexual y erótica de una gran mayoría, aunque es riesgoso hacer inferencias universales porque son numerosos los factores que inciden en el asunto: condiciones de vida, privacidad, tipos de familias con las que se convive, solvencia económica, salud mental y física, y muchas otras.

 

Sin prisa y con pausas

Aun sin desconocer las condicionantes mencionadas, no son pocos los especialistas que se aventuran a asegurar que, como tendencia al menos, ha disminuido la velocidad con que tienen lugar los acercamientos eróticos presenciales entre quienes no conforman parejas estables, y ello por temor al contagio.

En el caso de las relaciones ya establecidas algunos estudiosos señalan, también como tendencia, que se aprecia cierto descenso en la frecuencia de los encuentros sexuales entendidos en su sentido más tradicional.

Sucede que, como señalara el pasado 27 de agosto  el director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, la pandemia de COVID-19 ha afectado la salud mental de millones de personas en términos de la ansiedad y el miedo que ha causado, y ha trastornado los servicios de salud mental”. Como es imposible desligar la triada mente-cuerpo-entorno, entonces no es difícil inferir impactos también en la sexualidad.

Pero, ojo, sexualidad no es exclusivamente coito, de ahí que, aun cuando algunos especialistas hablan de cierta disminución de los encuentros sexuales asociados a penetración y orgasmos, por otro lado también hay quienes señalan que sí han aumentando otras manifestaciones como besos, caricias y abrazos –sobre todo en el caso de parejas convivientes.

 


El beso, Gustav klimt (detalle)

Ante la incertidumbre y el miedo; los besos y abrazos, también los que llevan carga sexual,  son refugio, protección, y parece estar priorizándose el sentimiento de seguridad al erotismo propiamente. 

 


Los amantes de Pompeya

 

En realidad, los famosos amantes de Pompeya eternizados para siempre por la lava del volcán Vesubio mientras copulaban, son una excepción, en realidad, probablemente fueron sorprendidos por la avalancha. Pero cuando hay peligro inminente, por lo general se recurre al abrazo, no a la cópula.

 

A lo cubano

Cubasí tuvo la oportunidad de dialogar por separado con los integrantes de una pareja habanera, cuya identidad queda reservada.

Ella, mientras aguardaba junto a la reportera en una cola para comprar champú y acondicionador, confesó: “¿Y tú crees que después de meterme esta cola, de bañar a mi suegra, de ponerme a inventar qué hago de comida, y de torear al niño para que se acueste, voy a tener ganas de algo? Mi’ja, cuando yo termino el día, lo único que quiero es una cama … para dormir.”
 


Ilustración tomada de JR

Horas después, y en otro contexto, el esposo de esa cubana de 38 años, ama de casa; revelaba al ser interrogado sobre lo bonita que se veía su señora después de cortarse el pelo:

“Sí, le queda bien, pero lo que no le queda bien es la peleadera y el mal humor que se le ha encaramado con el coronavirus este, 24 x 24. No hay quien se le acerque. Además, ahora tú la ves arregladita porque tuvo que salir, pero en la casa anda el día entero que parece… un no sé qué.”

 Este indiscreto pequeño flashazo a sentimientos íntimos de los integrantes de un matrimonio no es para nada la gran foto panorámica de cómo andan las cosas puertas adentro de los cuartos cubanos. Pero sí podría ser espejo en que no pocos se vean reflejados.

Sucede que sobre las mujeres cubanas continúa recayendo, mayoritariamente, el peso de los quehaceres domésticos, la responsabilidad de cuidadoras y también, la difícil búsqueda en estos tiempos de alimento y aseo para el hogar, y esa carga sin duda repercute en su disposición mental y física para encuentros amatorios.

A esto se agrega que igual Ella que Él en algunos casos han confundido el necesario confinamiento con algo así como una perpetua piyamada en la que no hay horarios preestablecidos ni motivos para el arreglo personal. Y lo mismo él deja de afeitarse cuatro días, que ella olvida peinarse o anda con la misma camiseta con salpicaduras de puré de tomate desde que se levanta hasta que se acuesta. 

En muchos casos, la convivencia a tiempo completo, así como las dificultades que hoy pespuntean la cotidianidad, pueden poner las cosas difíciles en cuestiones de alcoba.

 


Foto: tomada de cuidateplus.marca.com

 

A este tópico de conductas, apariencias y erotización podría agregarse otro de particular importancia: el uso de medios anticonceptivos.

Es indudable, indiscutible, que el país necesita hoy priorizar insumos vinculados directamente al combate a la Pandemia, a la bioseguridad, la atención médica, etc. Pero los condones escasean en las farmacias y aquellos que los emplean como anticonceptivo –además de la protección que representan frente a las ITS-, se las pueden ver complicadas.

De hecho, en el documento La salud sexual y reproductiva en tiempos de COVID-19: Evidencias, perspectiva y desafíos en América Latina y el Caribe, la doctora Natalia Kanem, Directora Ejecutiva del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), señalaba el pasado abril, cuando apenas asomaba su hocico la pandemia, que la disponibilidad de insumos de planificación familiar y otros productos esenciales de salud sexual y reproductiva, podían verse afectados a medida que las cadenas de suministro se ven tensas por la respuesta a la pandemia.

En dicho texto también se recordaba que en otras epidemias como el ébola, ocurrió un aumento de hasta el 200 % de embarazos no deseados. “Se estima que por lo menos 18 millones de usuarias/os de anticonceptivos modernos (adquirido a través de gasto de bolsillo) descontinuarían su uso”.

También este puede ser otro tanto en contra del sexo en tiempos de coronavirus.

Por un lado, podrían concebirse bebés no planificados; pero, sobre todo, si hay una disminución de relaciones sexuales, pues habrá aún menos nacimientos.
Los Ángeles Times, el pasado 19 de agosto, en una columna sobre el tema llegaba a emplear el término “abstinencia pandémica”, y a continuación aseguraba que el Brookings Institution predecía “un colapso de bebés para 2021, con 300.000 a 500.000 nacimientos menos en Estados Unidos que en un año habitual. Brookings atribuye esto a las dificultades económicas y la inseguridad existencial.”

En Cuba, no existen aún esos cálculos, o, al menos, no son públicos, pero sí lo han sido los pronunciamientos del Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel, en torno al tema de la natalidad cuando, a finales de abril último señalaba la dinámica demográfica como un tema que cada vez adquiere mayor complejidad y "Hay que seguir prestando atención a este programa", porque es uno de los que más impacta en la vida presente y futura de Cuba, en su desarrollo económico y social.

 

 

Recordaba entonces que en el primer trimestre de este 2020 ocurrieron 23 mil 666 nacimientos; en tanto, las defunciones alcanzaron la cifra de 27 mil 269, tendencia que debe continuar durante el año, lo que marca por primera vez una disminución natural de la población en la mayor de las Antillas, dijo.

Todo parece indicar que al mundo post Covid-19, -que todavía no está al doblar de la esquina ni mucho menos- le faltarán llantos de recién nacidos, y también en este pedacito de mundo se extrañarán más barrigonas.

De todas formas, todo queda aún por confirmar, lo que está ocurriendo en la intimidad de las parejas y lo que ocurrirá puertas afuera del cuarto. Lo que sí desde ya se puede asegurar, parodiando a la canción, es que el cuartico no estará igualito. Confiemos que sea para mejor.

Comentarios

Casualmente hoy me encontraba en mi consultorio y me llamo la atención la cantidad de embarazadas q habían, haciéndose la captación y una de ellas me comentó q solamente en ese consultorio habían 60 nuevas captaciones, entonces parece q el coronavirus x mi zona si dio buenos resultados en cuanto a natalidad. Sinceramente yo pensaba q seria todo lo contrario, con la escasez de todo q tenemos hoy, hay q pensarlo muy bien para decidir tener un hijo.
mechirino@infomed.sld.cu

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