Padres en incógnita por el juego al aire libre

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Padres en incógnita por el juego al aire libre
Fecha de publicación: 
15 Octubre 2020
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Foto: Tomada de la Web.

A pesar de que la situación epidemiológica se comporta bajo control en La Habana, como bien ha demostrado con cifras en los últimos días el doctor Francisco Durán García, director nacional de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública, son muchos los padres quienes, de forma natural y responsable, se sienten temerosos ante la decisión de permitir o no la vida y el disfrute de sus hijos fuera del resguardo de sus paredes hogareñas.

Cierto, aunque preocupante, la Covid-19 parece seguir conviviendo en nuestras rutinas hasta que aparezca una vacuna ya sea cubana, china o rusa, y por supuesto, al alcance de una gran mayoría de la población mundial. Por tanto, no queda más que adaptarnos a este nuevo estilo de vida que incluye, entre otras cuestiones, el uso de mascarillas preferiblemente siempre que se sale de casa y el distanciamiento físico y social. 

No es para nada cuestionable la postura de una madre o un padre si le limita un tanto o total la vida al aire libre, al final lo que prevalece es su intención de proteger la salud de sus hijos y en dependencia de los casos de convivencia, además, la de los abuelos los cuales forman parte del grupo etario con mayores riesgos. Sin embargo, tanto para la salud mental como física, la diversión e interacción al aire libre juegan un papel primordial en su desarrollo.

En esta capital, con la flexibilización de un grupo de medidas restrictivas, sin descartar que aún nos encontramos bajo las limitaciones de una fase de transmisión autóctona limitada, fue indicado retomar algunas actividades de nuestra cotidianidad social, entre ellos las visitas a centros culturales como cines, galerías, museos, bibliotecas, librerías, también a parques como el Jardín Botánico, Almendares, Lenin, Metropolitano y la Finca de los Monos.

Ya son muchos los meses de estrés y horas interminables de aburrimiento para los más pequeños de casa. En las alturas de donde vivo, hay una niña de menos de 15 años que ha convertido en todo este tiempo su casa en una pista de pimpón, ciclismo, patinaje, y a veces la paciencia, como la de otros de su edad, estalla a máximo vapor contra la hermana adolescente que disfruta de su tranquilidad a base de series y doramas.

¿Qué aconseja la Unicef para madres y padres?

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia dirigido a padres o tutores en su página oficial plasmó una serie de consejos para estimular el ocio de los menores al aire libre, pero de manera consciente y responsable ante el riesgo de una pandemia respiratoria. Entre ellos, recomienda tratar de evadir las horas picos y lugares con gran aglomeración de personas; llevar consigo máscaras de tela adicionales a la que se lleva puesta, servilletas, y líquidos o geles desinfectantes.

Igualmente sugiere a las familias mantener al menos un metro de distancia de los demás, insistirles a los niños que no se deben llevar las manos a ojos, nariz, boca y la superficie del tapabocas, lavarse o desinfectar sus manitas con frecuencia y antes de ingerir alimentos, y evitar al máximo el uso de baños públicos. Tampoco se debe olvidar que al llegar a casa lo primero que debe hacerse es la lavarse con agua y jabón al menos durante 20 segundos.

Proponen ser precavidos si los infantes conviven con abuelos, familiares mayores u otros con afecciones médicas subyacentes, dígase por el posible contacto con otras personas o al regresar de los colegios si asisten a clases presenciales. La Unicef indica que la socialización es más segura al aire libre y de forma breve, y más eficiente sería manteniendo el contacto con el mismo familiar o amigo de quien esté seguro también cumple con medidas preventivas diarias.

Este organismo internacional exhorta a los padres a mantener una buena y abierta línea de comunicación con sus hijos respecto a todo tipo de decisión e importancia respecto a la situación sanitaria en la comunidad donde se encuentran y medidas a adoptar, con más hincapié en los niños mayores y adolescentes, más propensos a correr riesgos por la posible presión de sus compañeros para socializar.

El juego y la recreación de los niños al aire libre benefician su estado de salud previniendo por ejemplo la obesidad, favorece a la creatividad, estimula el desarrollo de las relaciones sociales, permite la unión familiar, entre otros factores. Siempre que la familia y las condiciones epidemiológicas lo permitan, se debe tratar de planificar ese momento oportuno haciéndole frente al nuevo coronavirus y los riesgos que implican esta nueva realidad.

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