El Congreso de la continuidad

El Congreso de la continuidad
Fecha de publicación: 
19 Abril 2021
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Lo escuché y hasta lo dije muchas veces antes de que comenzara la cita de los comunistas cubanos. Como militante que orgullosamente soy, estaba convencida de lo que esa verdad significaba y, por supuesto, dispuesta a asumir con mi generación nuestro turno al bate. Por duro que estuviera el pitcheo (a Cuba nunca le han tirado caramelos), yo estaba segura de que en este Congreso se iba a mover la alineación, se ajustarían todos los mecanismos y nuestro coach, inmenso, nos dejaría los mejores consejos para ganar cada partido, para salir, como siempre, campeones.

¿Presión? Solo la lógica de quien sabe que en cada lanzamiento le va la vida; la sana presión que emana del compromiso, de saber que eres la continuidad de un juego largo y hermoso, en el que hombres y mujeres excepcionales dejaron todas sus energías, "lo más puro de sus esperanzas de constructor"; la responsabilidad de estar en el equipo de los que aman y fundan, y el peso de la memoria: la continuidad de la Revolución es el Partido, nos dijo Fidel, y resulta que ahora tú, yo, nosotros, los muchachones de entonces, somos el Partido.

Luego te sientas frente al televisor y allí está Raúl, con ese olor a Sierra, dándote las señas y la confianza: 

"...tengo la satisfacción de que entregamos la dirección del país a un grupo de dirigentes preparados, curtidos por décadas de experiencia en su tránsito desde la base hasta las máximas responsabilidades, comprometidos con la ética y los principios de la Revolución y el Socialismo, identificados con las raíces y los valores de la historia y la cultura de la nación, imbuidos de mucha sensibilidad hacia el pueblo, llenos de pasión y espíritu antimperialista y sabedores de que representan la continuidad en la obra iniciada por Céspedes el 10 de Octubre de 1868, proseguida por Gómez, Maceo, Calixto García y Agramonte; reiniciada por Martí al frente del Partido Revolucionario Cubano; por Baliño y Mella con la fundación del Primer Partido Comunista de Cuba; de Villena, Guiteras, Jesús Menéndez, Abel, José Antonio, Frank País, Camilo, el Che, Blas Roca, Celia, Haydée, Melba y Vilma, Almeida y nuestro Comandante en Jefe de siempre, Fidel".

Hasta puedes relajarte un poco creyendo que habla "con ellos", con "los jefes", los nuevos jefes que serán electos en la última fecha del plenario. Pero llega ese día, que, además, no podía ser otro día que el de la victoria de Girón, y cuando lees los nombres del nuevo Comité Central, resulta que allí está Elier, "el Papo", tu amigo de los tiempos de estudiante, tu vicepresidente de la FEU, que hoy es un reconocido historiador, y Yury, el del Comité UJC de la Universidad, hoy rectoreando investigaciones en el Finlay, y Yailín, la colega que dirige el diario Granma y con la que compartías la beca y las aulas de la Facultad. Un año más, uno menos, es tu generación, no en abstracto, real y palpable, que está, definitivamente, al bate.

Miras las fotos y descubres mujeres, tantas y de todos los sectores: la directora de una fábrica, la de un centro científico, profesora universitaria, fiscal, ministra... Hay hombres y mujeres de un solo color: rojo, rojísimo, tu propio color. Entonces, definitivamente, el primer secretario, Miguel Díaz-Canel, está hablando contigo, conmigo, porque hace rato y ahora más: somos el Partido.

"Lo más revolucionario dentro de la Revolución es defender siempre el Partido, de la misma forma que el Partido debe ser el mayor defensor de la Revolución", nos dice en sus palabras de clausura, y así mismo nos alerta: «hoy decimos Somos Cuba, Cuba Viva, y suena sencillo y fácil, pero qué difícil ha sido alcanzar y mantener la soberanía e independencia en medio del cerco más feroz».

Y es cierto, ha sido y será difícil, pero ya tenemos puesta la camiseta indestructible de las cuatro letras. Ya estamos listos para batear lo que venga. No hay cansancio, en esta isla lo único que sobra es valor, corazones firmes y brazos dispuestos. Aprendimos con los mejores y si algo bueno hemos sacado de vivir perennemente asediados y atacados, es la capacidad de resistencia, el valor para enfrentar unidos el bloqueo más largo de la historia, huracanes y tornados, esta epidemia que tampoco nos ha dado tregua. La Revolución existe por encima de los mercenarios y de las carencias, porque su mayor riqueza no se vende ni puede ser robada, la riqueza de este país es su gente.

Entonces, veo por segunda vez el discurso de clausura y vuelvo a escribirlo: este es el Congreso de la continuidad. Eso que dijo nuestro Primer Secretario del PCC es una verdad del tamaño, no de una, sino de varias generaciones de cubanos que lo compartimos como un juramento, el único posible. Un juramento que ya sobrevivió guerras, invasiones, terrorismo, y seguirá invicto, como Martí y Maceo, como Fidel y Raúl; sí, jefe, estamos al bate, con usted, con el Partido: 

"Nuestra generación entiende la responsabilidad que asume al aceptar este reto y declara, ante la generación histórica, su honra y orgullo por dar continuidad a la Revolución. Lo hacemos bajo el principio inmortalizado por Maceo: Quien intente apoderarse de Cuba recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre, si no perece en la contienda".

Comentarios

Y mi criterio modesto. El Congreso de la Increíble Escuela de la Vergüenza, si lo bautizo así yo un cubanito del motón porque en este Mundo donde parecen estar regresando los Faraones de cualquier sesgo político y se reprenden al poder en muchas partes la generación histórica con un Raúl Castro Ruz inmenso entrega todos los poderes del Estado cubano a las nuevas generaciones a nuevos lideres. El comandante dijo que estará con el pie en el estribo para si hace falta y nuestro presidente señalo que se consultara con él las cosas trascendentales del Estado.
carlos@uebse.geysel.une.cu

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