¿Por qué los deportistas colapsan en acción?

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¿Por qué los deportistas colapsan en acción?
Fecha de publicación: 
22 Marzo 2012
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El colapso en la cancha de un jugador de la Liga Premier del fútbol inglés, este fin de semana, planteó interrogantes acerca de cómo estos atletas altamente entrenados pueden ser abatidos de tal manera.

Los deportistas profesionales generalmente mantienen una condición física privilegiada, sobre todo con los avanzados conocimientos actuales a nivel fisiológico, nutricional y médico.

Sin embargo, Fabrice Muamba es sólo el último de una creciente lista de atletas de alrededor del mundo que han sufrido problemas cardiacos, aparentemente de la nada.

¿Por qué sucede esto, y es posible prevenirlo?

“La práctica deportiva vigorosa puede desenmascarar una afección subyacente no diagnosticada”, dice la médico Hilary Jones, una experta de Inglaterra.

“Así que, cuando vemos a alguien que tiene una hemorragia subaracnoidea, una apoplejía repentina en el terreno de juego, quedamos sorprendidos. Si alguien tiene un paro cardiaco, quedamos muy sorprendidos. Estos eventos no son comunes, especialmente entre los atletas, pero no son raros tampoco”.

Jones dice que, en Reino Unido, 12 jóvenes menores de 35 años de edad mueren cada semana por condiciones cardiacas no diagnosticadas; pero sólo uno de cada 45,000 deportistas sufrirán una muerte semejante.

¿Es que no existen pruebas para evitar que esto suceda?

Sí, pero difieren de país a país, dice el cardiólogo Chandan Devireddy, quien reside en Estados Unidos.

“Las pruebas de detección son muy polémicas en la comunidad médica en cuanto a qué tipo de pruebas deben hacerse, cuándo deben realizarse, cómo realizarlas”, dice Devireddy, quien trabaja en el Hospital de la Universidad de Emory.

La Liga Premier, por ejemplo, dice que todos los jugadores a partir de los 16 o 18 años de sus clubes miembros “deben pasar por un reconocimiento/examen cardiológico” y luego tener seguimientos “tan pronto en sus carreras como sea posible, y de nuevo si las pruebas médicas anuales muestran resultados que merezcan un examen más detenido”.

Eso debería haber cubierto a Muamba, de 23 años de edad, quien llegó a Inglaterra desde la República Democrática del Congo en 1999 a la edad de 11 años, y comenzó su carrera en el club de alta categoría Arsenal antes de unirse al Bolton en 2008, desde Birmingham.

Entonces, ¿qué está mal con Muamba?

El diagnóstico exacto aún no ha sido revelado, pero los expertos parecen concordar en que lo más probable es una miocardiopatía hipertrófica; una condición en la que el músculo cardiaco se engrosa, causando un bloqueo del flujo sanguíneo.

“Es uno de los trastornos cardiacos genéticos más comunes en la población humana”, dice Devireddy.

“Muchas veces este tipo de afecciones pueden ser transmitidas de generación en generación. No sabemos si el señor Muamba conocía sus antecedentes familiares desde ese punto de vista”.

Jones dice que esta enfermedad es ligeramente más común entre los atletas negros que entre los blancos.

“También existe la posibilidad de una arritmia cardiaca, en la que se rompe el ritmo del corazón y se produce un paro cardiaco”, dice. “Una tercera razón podría ser una anomalía congénita de la estructura de las arterias coronarias, que, de nuevo, habría padecido desde el nacimiento; y que podría no haber sido diagnosticada”.

¿Las evaluaciones cardiacas garantizan que estas condiciones sean descubiertas?

"Con las pruebas de electrocardiograma, esto a veces no se detecta”, dice Devireddy. “Con la miocardiopatía hipertrófica que estamos discutiendo, alrededor del 70% de las veces en que la primera incidencia es diagnosticada es con un episodio de muerte súbita cardiaca”.

Jones dice que los deportistas deben realizarse electrocardiogramas (que interpretan la actividad eléctrica) y ecocardiogramas (que utilizan técnicas de ultrasonido para crear imágenes del corazón).

"Había un programa de detección que fue muy eficaz en Italia, por ejemplo, donde todos los jóvenes deportistas profesionales eran examinados”, dice. “Estaban detectando una cifra bastante grande de anomalías y, de hecho, pudieron reducir su tasa de mortalidad en un 90%.

¿Podría ocurrirme lo mismo?

“Es completamente ilógico ver un joven de 23 años de edad, muy en forma, y un deportista de gran talento como Fabrice Muamba, tener un paro cardiaco en el terreno de juego sin previo aviso, y hace que todos se pregunten: '¿Podría pasarme eso a mí?'”, dice Jones.

“Él debió haber tenido alguna enfermedad subyacente. Tenía buena condición en todos los demás aspectos, y el deporte nos pone en forma, pero eso no descarta alguna sutil enfermedad subyacente que es difícil de diagnosticar sin pruebas de detección. Cualquier persona que practique un deporte a alto nivel debe ser examinada”.

Devireddy concordó en que las estrellas del deporte deben poder lidiar con los rigores físicos de su profesión. “Los atletas de este nivel, estos señores entrenan para competir día a día”, dice.

“Por supuesto, si están presionándose a sí mismos más allá de los límites humanos en términos de qué tan bien hidratados están y cómo están sus balances de electrolitos, eso puede predisponer a los atletas, incluso a los más competitivos, a ritmos anormales del corazón y a presionar al músculo cardiaco, pero por experiencia en historias anteriores y casos anteriores, esto probablemente tiene una causa subyacente”.

¿Podrá sobrevivir Muamba, quien se encuentra en estado crítico en cuidados intensivos?

“Se dijo que había desfibriladores disponibles, lo cual es crucial en competencias deportivas y estadios”, dice Devireddy.

Muamba se desplomó justo antes de medio tiempo en un partido en Tottenham, y los médicos acudieron a la cancha para intentar reanimarlo. Su corazón empezó a funcionar de nuevo hasta que llegó al hospital.

“Lo fundamental con alguien que ha tenido un paro cardiaco es tratar de establecer la circulación lo más pronto posible”, dice Jones. “Y claro, en caso de que no haya latidos del corazón restablecidos con normalidad durante dos horas, el pronóstico no es bueno. La cuestión es llevar suficiente oxígeno al cerebro, llevar oxígeno a los riñones. Y cuanto más tiempo suceda esa ruptura de la circulación, peor es el pronóstico”.

“Pero él está en el hospital, está en cuidados intensivos, ha estado allí durante dos días y no ha habido más informes. Así que, aunque se le han dado todas las posibilidades de vivir, me temo que el panorama no es bueno”.

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