Deportistas del año: Yusmary Mengana, pura potencia y ambiciones
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A juzgar por su año 2015, en el que a paletadas limpias ha merecido ser nominada por primera vez a mejor atleta de deporte individual femenino junto a la estelar pertiguista Yarisley Silva, ese término o pereza logró desterrarlo, extirparlo de su metabolismo en el canotaje.
Antes de Veracruz 2014, con una certeza inusitada, su entrenador Darovis Acevedo sentenció: Yusmary ganará el K-1 a 500 metros e incluso batallará en el K-2 en el propio segmento:
“Es una kayacista de un amplio dominio técnico, los estudios biomecánicos arrojan que su ritmo de paletadas se encuentra parejo al de las principales exponentes de la élite. Si logra competir en su peso corporal idóneo (71.5 kg) se torna una rival muy difícil.
Además su embarcación fue adquirida este año, es de última generación”, explicó Acevedo.
Si ese año se antojó crucial para Mengana pues se ubicó entre las 16 mejores del planeta en el Mundial de Moscú (participó en siete regatas entre el K-1 a 200, 500 y mil metros), ni siquiera los más osados vaticinaron su trío de coronas poco más de siete meses después de los Panamericanos de Toronto, como tampoco daban por segura su clasificación olímpica a río de Janeiro en la cita del orbe de Milán, Italia.
Por eso, considero que su 2015 clasifica en el plano de lo soñado. Puede que incluso en el plano sentimental, donde su unión con el extraclase remero Ángel Fournier crece a la par de su palmarés: “Mi técnica, antes de la experiencia mundialista y la base de entrenamiento de tres semanas previas en suelo ruso, era aceptable. Allí vi cómo mejorar el trabajo de las piernas y la coordinación de estas con los brazos, esencial para un mejor ritmo y avance del bote.
“Otro elemento importante es la velocidad de las paletadas, en ello influye no tirar la pala y el agarre, parecen detalles mínimos, pero no son tan fáciles de lograr. Prefiero la velocidad por encima de los 500 y mil metros, pero lo entreno todo parejo.
“Es cierto, el peso corporal ha sido un problema para mí. Intento controlarlo con el aumento de los volúmenes de trabajo, dieta rigurosa y las carreras”, explicó sobre sus rutinas Mengana, quien dedica casi seis horas diarias a entrenar, divididas en tres sesiones.
CRONOS: CLAVE DE NOMINACIÓN
Tenía un duelo pactado con su homólogo Jorge García. De hecho, los vi bromear con sus preseas en una Mesa Redonda, retándose.
Lo cierto es que tanto para García, como para Mengana, los Juegos Panamericanos de Toronto marcaron un punto de giro en sus respectivas carreras deportivas.
Mengana se calzó un tanque de combustible extra en la nación de la hoja de Maple: se impuso en el K-1 a 200 metros, su plato fuerte con tiempo de 42.946 segundos, inferiores a los 44.195 de la canadiense Michelle Rusell, bien curtida entre la élite. Repetiría la dosis individual en los 500 m, donde una vez más la anfitriona Rusell bebió resignación: 2:00.656 minutos por 2:02.381 sellaron la regata a favor de la pinera.
El colofón lo colocaría junto a la novel Yurieni Guerra en el K-2 a la propia distancia. Paletadas, ritmo, coordinación y la proa de su embarcación cruzando la línea de sentencia en 1:48.653 minutos, inalcanzables para las argentinas Sabrina Ameghino-Alexandra Keresztesi (1:49.485).
A la vuelta de un mes, Yusmary zarpó hacia las aguas transalpinas en busca de legado y visado olímpico. Y ciertamente cautivó en la laguna Idroscalo de Milán, donde la quinta plaza en la final A del kayak monoplaza a 200 metros le aseguró presencia bajo los cinco aros en la cita carioca. Poseidón y el resto de los dioses le allanaron el camino, y venció el trazado en 41.828 segundos.
Le antecedieron por ese orden, la reina neocelandesa Lisa Carrington (40.060), la polaca Marta Walczykiewicz (40.700), la española Teresa Portela (41.248), y la azerí Inna Osipenko-Rodomska (41.548).
Cabe destacar que en la mencionada justa universal, ni siquiera el C-2, nuestra embarcación de mayor pedigrí, integrada por Serguey Torres y Rolexis Báez, alcanzó la clasificación directa a la magna justa deportiva.
En fin, Yusmary lanza su candidatura, amén de que su batallar con Yarisley Silva se antoje la del David vs. Goliat. Al menos, el justo reconocimiento, a fuerza de paletadas en el 2015, fue más que bien ganado.
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