Geopolítica del petróleo (III)

Geopolítica del petróleo (III)
Fecha de publicación: 
30 Enero 2012
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Sin filias ni fobias y sin invocaciones ideológicas, en 1973 una minúscula organización tercermundista integrada por 13 países, subvirtió el orden económico edificado a lo largo de 100 años por Estados Unidos y Europa basado en la irracional e ilegítima dilapidación del petróleo obtenido a partir de concesiones leoninas y pagado a precios miserables.

Fundada en 1960, la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) constituye el único y eficaz cartel económico del Tercer Mundo, sus integrantes poseen cerca del 70 % de las reservas mundiales y aportan el 40 % del consumo mundial. No los unen ideas afines ni motivos políticos, sino la determinación de poner fin al saqueo impune de un recurso natural no renovable. 
 
Estimulados por la toma de conciencia mundial asociada a la Conferencia de Estocolmo sobre del Medio Humano efectuada en 1972, representantes de la ciencia, la cultura, organizaciones no gubernamentales, fuerzas políticas e izquierda, sectores progresistas y algunos gobiernos de Europa, Japón y los Estados Unidos, comenzaron a cuestionar las políticas energéticas basadas en el desenfrenado derroche de petróleo que si bien era la base del progreso, también comprometía la salud del planeta por efectos de la contaminación ambiental.

En aquellos contextos cuando la cuestión energética pasó a primer plano los sectores empresariales de los países desarrollados, empeñados en maximizar las ganancias o cumplir metas eran indiferentes a las demandas, las  trasnacionales petroleras miraban para otro lado y no sólo persistían en el estimulo al derroche sino que pretendía no pagar precios justos por el petróleo, la OPEP entró en acción.

En octubre de 1973 la geopolítica petrolera mundial fue estremecida por un hecho sin precedentes cuando apelando a las reservas morales todavía existentes del nacionalismo árabe, promotor del panarabismo, los líderes de los estados árabes agrupados en la OPEP con la solidaridad de otros miembros impusieron a occidente un embargo petrolero.

En una decisión sostenida con firmeza, los países árabes de la OPEP decidieron dejar de suministrar petróleo a los estados que había apoyado a Israel durante la Guerra del Yom Kippur cosa que incluyó a Europa, Estados Unidos, Japón y otros países occidentales. Por primera vez una agrupación de países tercermundistas retó a los imperios utilizando como arma una materia prima. El precio del petróleo se disparó hasta alcanzar límites nunca imaginados y un tsunami se abatió sobre la economía mundial. Nunca antes (ni después) los músculos del Tercer Mundo mostraron tanta fuerza y coherencia.

En 1973, la administración norteamericana liderada por Nixon y Kissinger, quedó perpleja al encontrarse sin respuesta ante la mayor humillación sufrida por Estados Unidos desde Pearl Harbor, con la diferencia de que esta vez nadie le disparó ni ellos podían declarar la guerra.

El Congreso adoptó una ley de emergencia que impuso regulaciones, restricciones, límites de precios y topes de velocidad. A principios de 1974 fue aprobada una estrategia energética global. El país sufrió su primera escasez de combustible. Las filas en las gasolineras se hicieron frecuentes, las oficinas y escuelas redujeron sus horarios, el combustible se limitó, se dictaron disposiciones para los fabricantes de autos y camiones, se estableció el horario de verano y se adoptaron un sinnúmero de otras medidas algunas de las cuales fueron olvidadas cuando en 1976 se restableció la normalidad.

La crisis petrolera tomó un sesgo entre insólito y espectacular cuando, en una acción terrorista, sin identidad política definida, el 21 de septiembre de 1975 un comando encabezado por el venezolano Ilich Ramírez asaltó la sede de la OPEC en Viena y tomó como rehenes, entre otras 50 personas, a 11 de los ministros de petróleo de la organización allí reunidos.

Después de enfrentamientos en los que murieron vías personas, finalmente los secuestradores y parte de los rehenes viajaron a Argel donde, en virtud de negociaciones encabezadas por el entonces ministro de relaciones exteriores Abdelaziz Buteflika, que incluyeron la entrega de 50 millones de dólares, fueron liberados, entre otros los ministros de Arabia Saudita e Irán. Luego de otras peripecias y nuevas negociaciones los rehenes fueron liberados en Argel y viajaron rumbo a Yemen donde se perdió la pista a los secuestradores.

El affaire añadió dramatismos a crisis y tiño con matices nuevos la geopolítica petrolera de la cual faltan varios capítulos, entre ellos los que aluden la Guerra entre Irán e Irak, la Guerra del Golfo, la invasión norteamericana a Irak y los que se relacionan con América Latina donde recién debuta Cuba. Allá nos vemos.

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