Ejemplo de Correa
especiales
La Revolución Ciudadana conducida desde hace siete años por el presidente Rafael Correa entra en este 2014 con un Ecuador elevado a un plano superior en el quehacer internacional y la esperanza de su pueblo en mejorar la calidad de vida.
Gobierno molesto a intereses que responden a Washington, la Agencia Central de Inteligencia ha tratado de infiltrar hasta el tuétano a todo lo que se mueva como parte de las fuerzas vivas de la nación, y de ahí su participación en intentos de asesinar al mandatario, en una asonada golpista policial y en otros complots desde que el Presidente ordenó el cierre de la base aérea que Estados Unidos mantenía en Manta.
Cierta tristeza ha causado su decisión personal de no postularse para un nuevo período presidencial, porque ha sentado pautas en todos los aspectos, uno de los cuales muy descollante, como fue el acercamiento solidario con Colombia, luego del peligro de una guerra regional, debido a las constantes violaciones del territorio ecuatoriano por el ejército y paramilitares colombianos.
La política emprendida por Correa y sus relaciones con el presidente Juan Manuel Santos hicieron anular por el momento la imagen de una Colombia como el epicentro de todas las provocaciones imperialistas de los últimos años. Desde allí se montó la escalada bélica contra Ecuador y se lanzaron incontables agresiones contra Venezuela, porque gobiernos derechistas de Bogotá, como el de Álvaro Uribe, habían quedado al frente de un colosal dispositivo militar que los empujaba a coquetear con guerras informales y eventualmente explícitas.
La política económica ecuatoriana ha sacado a decenas de miles de personas de las pobrezas denominadas extrema y moderada, como demuestra el promedio anual de 4% en el crecimiento del Producto Interno Bruto y la reducción en dos tercios del número de pobres, ahora menor del 11%.
En tanto la Revolución Ciudadana mantiene en jaque al Imperio. En este contexto, el gobierno ha estado aplicando la Ley Orgánica de Comunicación, normativa aprobada por referendo en el 2011 y calificada por el portal del medio español La Haine como “una de las leyes más progresistas que existen en el mundo sobre el tema”.
Entre otras muchas cosas, contempla la pluralidad de voces y contenidos, garantiza el sostén financiero de los medios comunitarios y la libertad de expresión, prohíbe la censura previa, estipula la responsabilidad por lo publicado, el derecho a la rectificación y la réplica, y crea dos organismos responsabilizados por la aplicación de la ley.
Si hace algún tiempo destacamos la valentía del mandatario al ofrecer asilo a los perseguidos por el Imperio Julian Assange y Edward Snowden, debido a sus revelaciones sobre sus planes ocultos contra los pueblos, se hace preciso señalar su entereza en denunciar los abusos en la explotación de petróleo por la empresa norteamericana Chevron en la atrasada Amazonia, región que Correa convirtió en paradigma de resistencia.
No por repetido es ocioso hacer hincapié en el inteligente esfuerzo de un presidente que ama profundamente a su país, comprende que hay que buscar la unidad entre grupos indígenas que han sido históricamente rivales y evitar que sean manipulados por un enemigo que no ha desistido en asesinarlo e intensificado la campaña mediática para desprestigiarlo.
Lo real es que la derecha opositora ha sido reducida electoralmente al mínimo, crece el respaldo popular a las diversas políticas que ha aplicado desde que fue electo presidente por primera vez en el 2006, y eleva cada vez más su prestigio en la Comunidad Latinoamericana y Caribeña y otras alianzas integradoras, así como en la lucha contra el enfrentamiento al neoliberalismo y las alternativas entre lo viejo que intenta sobrevivir y lo nuevo que encuentra dificultades para nacer.
- Añadir nuevo comentario
- 374 lecturas
Comentarios
Heriberto
Coco
JMC
Añadir nuevo comentario