Colombia: Presidente mirando al Norte

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Colombia: Presidente mirando al Norte
Fecha de publicación: 
6 Agosto 2020
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Uribe y Duque

Muy poco tiempo lleva aún Iván Duque en la presidencia de Colombia y ya muchos consideran que va en punta entre los mandatarios de la nación suramericana que se han destacado en la mala política hacia su pueblo y la muy común entrega al imperialismo norteamericano.

Dicen que las comparaciones son malas, pero, realmente, la inmensa mayoría de los presidentes colombianos supera a la de sus colegas de otras partes del continente en el fiel seguimiento de los dictados de Washington; el Imperio, en cambio, les deja hacer lo que quieran en asuntos internos que llegan a la desvergüenza.

Sin dudas, Duque ganó las elecciones presidenciales, independientemente de que hayan salido al aire acciones que revelaban fraudes a su favor en algunos departamentos, aunque no tanto como los que realizaba su mentor, guía y maestro Álvaro Uribe, quien utilizaba constantemente a la seguridad nacional en la Costa Atlántica, particularmente en el Magdalena y Córdoba, para lograr virtualmente en algunos lugares votaciones que superaban la cantidad de habitantes.

Pero estamos hablando de Duque, que ya de por sí ignora hasta las demandas de organismos internacionales para que no ignore el acuerdo de paz firmado por el anterior gobierno con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia –devenidas en partido político-, utiliza al ejército para organizar y entrenar grupos paramilitares que hacen el “trabajo sucio” de asesinar a centenares de líderes sociales y ex combatientes que depusieron las armas, y dado el visto bueno al aumento de grupos del narcotráfico y bombardeos aéreos castrenses que destruyen sembrados ilícitos de campesinos a quienes se les había prometido ayuda oficial para que no lo siguieran haciendo.

Es conocida la, participación oficial con las fuerzas contrarrevolucionarias que  han estado realizando incursiones de penetración en Venezuela, su apoyo a los elementos mercenarios que fracasaron en la más reciente y fracasada incursión en las costas del vecino país y el servil apego a las tropas norteamericanas que se encuentran en enclaves del territorio colombiano, bajo el falso pretexto del combate al narcotráfico y utilizarlo en la preparación de una futura agresión a la Revolución Bolivariana.

Duque no se oculta mucho para amenazar con una intervención militar al vecino país, y en ese mismo camino había anunciado el retiro de Colombia de UNASUR. Lo cierto es que la constitución de ese proceso de integración regional nunca fue bien recibido por los sectores de extrema derecha colombianos que, aprovechando el contexto regional, ratifican su obediencia a la doctrina panamericanista de EE.UU. La salida de Colombia de ese organismo es una profecía auto cumplida de las derechas que miran hacia el Norte para tomar las decisiones nacionales.

APRIETOS

El apego de Colombia a la política exterior de Estados Unidos en materia de seguridad, diplomacia y modelo económico, la pone en algunos aprietos, en especial por la creciente crisis en la geopolítica global generada a partir de la guerra comercial de Trump en contra de China, puesto que dicho país ya responde a Washington proporcionalmente al daño que suponen los aranceles sobre sus productos. Esta réplica afecta el sector externo de la política colombiana, que viene mirando a China como un receptor de exportaciones, ante el fracaso del Tratado de Libre Comercio con EE.UU.

De otro lado, el alejamiento de una mirada cercana a Latinoamérica profundiza la crisis de las relaciones con Venezuela que, además del intento de enemistar a pueblos hermanos, restringe la posibilidad de generar empleos y proyectos industriales en suelo colombiano. Venezuela era su segundo socio comercial, con exportaciones de mercancías con valor agregado, zapatos, ropa, alimentos, autos, que, al desaparecer, hicieron un impacto negativo en la industria colombiana y en la creación de puestos de trabajo.

Pero lo más significativo de la desastrosa política de Duque hacia su pueblo son las más de 10 000 muertes que ya ha cobrado la epidemia de la COVID-19, como consecuencia del incumplimiento de promesas relacionadas con el cambio del sistema de salud, incumplimiento que se observa también en la no ampliación del presupuesto educativo, la modificación del régimen pensional y el desarrollo de la Reforma Rural Integral derivada de los Acuerdos de Paz.

A ello se agrega que la selección de un gabinete tecnocrático y defensor a rajatablas del neoliberalismo supone que estos temas fueron abordados desde la perspectiva de que esas demandas son servicios y no derechos de la ciudadanía, empeorando así las condiciones actuales del sistema de seguridad social y educación, mucho más para las comunidades rurales.

Así, Iván Duque es consecuente con su apoyo a la extrema derecha colombiana y, junto a ella, repito, mira hacia el Norte para tomar las decisiones nacionales.

Comentarios

Acaben con esos dos que son narcotraficantes y tiene que ver con los grupos paramilitares que matan exguerrilleros y líderes sociales.Asesinos.
elio@cubizahlg.co.cu

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