Zurian va por todas las vallas en Tokio

Zurian va por todas las vallas en Tokio
Fecha de publicación: 
27 Marzo 2021
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A LA línea de meta de los Juegos Centrocaribes de Barranquilla 2018 se le vio entrar en tercer lugar. Un año después, en la cita panamericana de Lima, logró la mejor marca de su vida (55.00 segundos), pero quedó fuera del podio…

Aquel cuarto lugar le hizo llorar y meses más tarde llegó hasta las semifinales del Campeonato Mundial de Atletismo de Doha, Catar, con otro buen registro.

Así puede resumirse lo vivido en los últimos años por la santiaguera Zurian Hechavarría, figura principal de Cuba en los 400 metros con vallas y clasificadas para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

El año 2021 ha comenzado con nuevos aires. Pese a correr sola en las confrontaciones de la preselección nacional, ya anotó marca de 55.68 segundos y por ahora lidera el ranking mundial de la incipiente temporada al aire libre.

Junto a su entrenador Ricardo Molina saben que esa condición no es más que el principio, un paso discreto respecto a lo que se han propuesto como meta y para lo cual trabajan sin descanso en el Estadio Panamericano, al este de la capital.

«Soy consciente de lo que quiero, tengo experiencia en citas mundiales y no se me puede escapar esta final olímpica», se repite Zurian como parte del esquema mental con que perfila sus metas.

Dedicada a las vallas desde hace 10 años, reconoce como inmenso el reto por delante. Para lograrlo deberá bajar de los 55 segundos y hasta acercarse a los 54.40-54.30… Una rebaja tal no solo necesita empeño físico, sino también notable fortaleza síquica.

Ese aspecto fundamental no escapa a la conversación. Ella y Molina han vencido varios obstáculos y ganado espacio en cuanto a saberse mejor preparada mentalmente, a través de la idealización de objetivos.

«Justamente estaba pensando en eso. Creo que hace dos años comenzó lo que podría denominarse como maduración. Siento que se trata de la consolidación de una fuerza sicológica que me hace diferente. Me doy cuenta de muchas cosas que antes no percibía y eso tiene que dar frutos», confiesa.

«Siempre he sido fuerte sicológicamente, pero ha marcado la diferencia el trabajo con una especialista. Mis pruebas dicen que ha mejorado la concentración, la percepción del tiempo, la autoeficacia y sobre todo estoy muy enfocada en lo que quiero», explica.

OPINIÓN TÉCNICA SUSTENTA OBJETIVOS

La errónea distribución del esfuerzo durante la carrera les ha golpeado en casi todas las presentaciones. No disponer de fuerza suficiente en la parte final influyó por supuesto en los resultados.

A ese tema han dedicado gran parte de la planificación actual, y según explica Molina, Zurian ha concientizado el ritmo ideal para pasar sobre los 200 metros (quinta valla), los 300 (octava) y los 360 (última).

«Su primera vez en unos juegos olímpicos fue en Río de Janeiro 2016, con 20 años de edad. Le dije que era un honor haber participado, pero que no era su olimpiada, sino la siguiente, es decir esta.

»Y se ha visto durante el cuatrienio. Ha tenido un despertar, se ha consolidado como atleta. Ha mejorado en todo y me ha dicho que pondrá más voluntad. Con eso ya ganamos el 100 por ciento de lo que queremos», dice Molina, quien posee total comunicación con su alumna.

«Es un evento muy fuerte, haciendo 54.60 o 54.70 nos quedaríamos fuera de la final. Hay que marcar 54.30 o 54.40», ratifica el profesor.

OTRA ARISTA DE LA PREPARACIÓN

El trabajo técnico es fundamental, pero sustentado en varios aspectos imprescindibles como el seguimiento médico y el fortalecimiento sicológico.

De esto último se encarga, desde hace tres años, Larien López Rodríguez, atenta esta vez a nuestra conversación y con detalles que aportar desde su especialidad.

«Es muy disciplinada, sabe y conoce la importancia del trabajo sicológico. Siempre ha sido transparente en su modo de pensar y eso ayuda a darle herramientas para que pueda enfrentar los entrenamientos», acepta decir López Rodríguez.

Destaca la unión con el colectivo técnico en general y la buena estructura de una preparación en que se cumple con la parte cognitiva. Cada ejercicio tiene un «por qué debe hacerse y cuáles son los objetivos a cumplir. Siempre las expectativas están claras, centradas en las metas a las cuales tiene que llegar».

Para la especialista todo eso es un punto clave, porque convierte a Zurian en una atleta más madura, que se conoce, identifica las percepciones de su cuerpo, percibe fisiológicamente qué le está sucediendo y cómo enfrentarlo.

«Está muy enfocada en la tarea que le toca y en los objetivos a corto y largo plazos. Sabe a lo que quiere llegar y ha mejorado los niveles de concentración», asegura entusiasmada, pues forma parte de un colectivo que enrumba hacia Tokio y no quiere fallar de ninguna manera.

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