Pero, chofer, ¿el cierre no era hasta más tarde?

Pero, chofer, ¿el cierre no era hasta más tarde?
Fecha de publicación: 
10 Febrero 2021
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Foto: Excelencias del Motor

El servicio del transporte público urbano en La Habana suele, en la gran mayoría de los casos, arrojar experiencias entre regulares y negativas, dado, principalmente, por la poca disponibilidad de vehículos, la irregularidad de los existentes, carencias en cuanto a diversidad de alternativas, tarifas no correspondidas, y el no tan buen trato al cliente.

Ante el nuevo rebrote de la pandemia, con el objetivo de cortar las cadenas de transmisión del SARS-CoV-2, en la capital se hizo necesario implementar nuevamente un grupo de medidas que van en correspondencia con el actuar del gobierno provincial y nacional en cuestiones epidemiológicas en fase de transmisión autóctona limitada de la enfermedad.

La restricción total de movimiento de personas y vehículos desde el pasado viernes en el horario de 9:00 p.m. a 5:00 a.m. ha generado un tedioso efecto COVID-19, aunque desde semanas atrás el transporte ya estaba controlado; había un tope en ómnibus articulados y rígidos de pasajeros sentados y de pie, lo cual limita aún más la agilidad del proceso.

Sobre todo, en horarios pico —comentó a CubaSí Lisandra, una joven cuentapropista—, desde bien temprano en la mañana, y después en la tarde, sobre las 6 y 7 de la noche, resulta bien difícil alcanzar una guagua o, así sea un poco más caro, optar por el servicio de Taxis Ruteros con las gazellas, la odisea pareciera no tener fin.

Por la proximidad del primer punto de salida de la ruta 1, esta fémina cada tarde, después de culminar su jornada laboral, aguarda durante extensos minutos junto a un grupo más de personas por su gazella que le acerca bastante hasta su casa, pero lo de las últimas jornadas ha sido imposible, pues cada vez son menos a la hora del regreso, nos explica.

«Ese viernes 5 de febrero que decretaron el cese de la movilidad total de vehículos y personas a las 9:00 p.m. no pudo ser más estresante, porque uno se siente presionado por el tiempo, te preocupas porque tu casa no queda a cinco minutos de donde estás, y no pasaba ni una gazella; estuvimos más de una hora y nadie nos dijo que ya no pasarían más esa tarde noche.

«Incluso después de tanto esperar, pasó una ruta 1, pero nos dijo a todos los que estábamos que ya no iba a hacer más recorridos y que estaba libre. Aquello fue como echarnos un cubo de agua fría. Para escudarse, ese chofer advirtió que era por disposición de su jefe cesar a partir de las 6:30 p.m., cuando faltaba bastante para que fueran las 9:00 p.m.», añadió.

Nuestra fuente nos comunica este martes que en el punto de 10 de Octubre desde donde ella sale el encargado de esa parada les explicó a todos que el último recorrido sale a las 6:30 p.m. El lugar donde ella trabaja tuvo que modificar su horario, pues, como Lisandra, los demás trabajadores deben tener un margen de tiempo para su retorno.

Estamos en un momento atípico y es cierto: los choferes también deben manejar hasta sus casas tras culminar los recorridos, ese tiempo hay que tenerlo en cuenta. Sin embargo, ¿será que todos cumplen con los itinerarios indicados?, ¿no habrá quien reinterprete la medida del superior como le venga en gana?, ¿estarán algunos destiñendo su valor humano?

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