Osvaldo Rojas: Un actor que lo dice todo como si nada
especiales

Osvaldo Rojas es un actor que, en los últimos años, ha dejado una muy grata impresión en la teleaudiencia cubana.
Se ha convertido en una referencia dentro de las telenovelas y series de esta época, en primer lugar, debido a la naturalidad con la que encarna las más diversas historias, logrando una presencia convincente en cada interpretación.
Para muchos jóvenes que hoy lo admiran, su irrupción en la pequeña pantalla está asociada a la telenovela Vuelve a mirar. Sin embargo, esto dista totalmente de la realidad, pues su trayectoria, vinculada al teatro, la radio y el cabaret, abarca más de tres décadas. En televisión, ha sido recordado por su participación en la serie Hermanos y en telenovelas como Pasión y prejuicio, Las honradas, El eco de las piedras, Los tres Villalobos y Los hijos de Pandora, además de su trabajo en el serial Con ciencia.
Dueño de una particular manera de abordar personajes negativos o controvertidos, es un actor que puede afirmar con seguridad que ninguna de sus actuaciones se parece a otra. En cada propuesta deja claras las reglas del juego: se trata de un intérprete completo, con múltiples recursos para dotar de matices a los conflictos que presenta.
Con una especial capacidad para la hilaridad, facilidad para tocar fibras sensibles de la existencia y, lo más importante, un talento innato para conectar con el público, Osvaldo Rojas puede hacer reír y, al mismo tiempo, invitar a la reflexión con absoluta autenticidad. Su excelente dicción permite que se le entienda perfectamente, resaltando cada matiz o cambio de postura dentro de un mismo segmento enunciativo, algo que se agradece enormemente.
Como suele ocurrir en la televisión nacional, es posible que un mismo actor o actriz aparezca simultáneamente en distintas producciones, incluso cuando fueron grabadas en momentos diferentes. Tal es el caso de Osvaldo Rojas en la actualidad, con su participación en la serie Los gatos, las máscaras, las sombras y su personaje de Manolo en Sábados de gloria.
Y justamente en Manolo quiero centrar mi comentario, en primer lugar, porque es el personaje que, lunes, miércoles y viernes, se mantiene en pantalla y, aun sin ser protagonista, se extraña cuando no aparece. Su huella no deja de estremecer, complementando otras historias.
Manolo es un personaje que se aleja de los que recientemente hemos visto en Osvaldo Rojas. Cínico, sinvergüenza, con una historia deplorable, pero que, paradójicamente, resulta simpático para quienes lo tratan desde fuera. ¿Cómo lo logra? Ahí radica la magia de la caracterización psicológica, potenciada por el maquillaje, que lo traslada desde las situaciones más desagradables hasta los límites de una posible vulnerabilidad.
Rojas, por su parte, consigue humanizar al personaje; lo hace tangible, en la medida en que su gestualidad, en muchas ocasiones, sustituye al verbo. El uso constante de las manos, los cambios de volumen al hablar —casi siempre despacio, como si en cada sílaba midiera el filo de su veneno—, esa sonrisa diáfana mientras conversa, distrayendo la atención de sus verdaderas intenciones, para luego golpear con frialdad, son algunos de los recursos histriónicos que, empleados con precisión, completan el macabro plan de vida que define su caracterización psicológica.
Si bien aún queda mucho por ver de lo que este personaje es capaz de hacer, en estos momentos Manolo es una de las interpretaciones más creíbles y sólidas de la telenovela, desde la perspectiva de la maldad. Rojas ha construido un villano que seduce desde ciertos atractivos. Su rostro no lo delata; todo lo contrario: es un lobo con piel de oveja, calculador, que mide cada paso para atraer a sus presas.
En una entrevista concedida cuando recibió el Premio Pequeña Pantalla en 2022, Rojas comentó: «Luego de las telenovelas Vuelve a mirar y Los hijos de Pandora, mucha gente se me acerca, y a mí me gusta mucho ese contacto con el público".
También a nosotros nos gusta acercarnos a los personajes que interpreta. Y me atrevo a ser portavoz del sentimiento popular: gracias, Osvaldo Rojas, por decir tanto y tan bien, como si nada.
Añadir nuevo comentario