Keny Cobo se llena de amores y esperanzas

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Keny Cobo se llena de amores y esperanzas
Fecha de publicación: 
29 Septiembre 2020
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Sandra es el personaje que interpreta Keny Cobo en la serie De amores y esperanzas, que se transmite en estos momentos por Cubavisión los martes y jueves a partir de las 9:00 p.m. Con ese rol, la actriz continúa en esta tercera emisión de un dramatizado que ha dejado muy buen sabor en los televidentes, y qué bueno saber que ella se mantiene haciendo crecer un personaje lleno de sensibilidad, de sueños por alcanzar, de dignidad y sobre todo dispuesto a luchar por lo que ha querido forjar: su familia.

Al respecto, Keny comenta en exclusiva para el Portal de la TV Cubana: “Sigue siendo el conflicto racial la punta de lanza de Sandra. En la temporada anterior su historia termina con la noticia de su embarazo. En esta temporada tiene un niño precioso, de un año aproximadamente.

“Es un niño muy bien encontrado por el equipo de la serie, realmente parece hijo de Jorgito Caballero y mío; por tanto, este nuevo miembro de la familia es la novedad de la pareja, y pretendemos que esta llegada pueda conciliar los conflictos de ambas familias; solo que mi mamá (en la serie) es intransigente, aunque ella ama al niño. En ese sentido, en esta temporada el personaje de Sandra crece mucho, vive situaciones muy tensas, porque su posición resiente también la relación matrimonial de sus padres; ella no quiere separar a los abuelos del niño, pero su decisión es inapelable a pesar de las consecuencias que pueda traer.

“Claro, tener diálogos con Gina Caro (la madre de Sandra) es siempre enriquecedor; ella logra ponerme en situaciones muy difíciles. Recuerdo que una de las tantas escenas terminamos llorando, y ella me decía: «Keny, perdóname»; pero nada, es así. Otras veces ocurría lo contrario, con la orden de corten nos echábamos a reír sin parar porque ella hacía que nos metiéramos tanto en situación que nos dábamos cuenta, entonces, hasta dónde había llegado en el absurdo de determinadas posiciones de su personaje, pero sucede que la vida también es así y hasta peor”.

Entre risas y momentos no tan hilarantes refiere Keny otros desafíos que trajo esta vez su Sandra:

“Uno de los mayores desafíos en esta oportunidad fue justamente trabajar con un niño pequeño. Me resultó muy difícil porque no es un bebé, pero tampoco lo suficientemente grande como para comprender situaciones. Además, es un niño muy apegado a la mamá (lo que decimos con “mamitis”). Se impactaba con todo, y mientras no grabábamos se quedaba tranquilo conmigo y con Jorgito, jugábamos con él, pero en cuanto comenzaba la grabación no emitía sonido alguno, sin embargo, las lágrimas le brotaban de inmediato.

“En algunas ocasiones grabábamos tres o cuatro veces la misma escena. La mamá del pequeñose quedaba escondida, y así íbamos sorteando la situación. Cuando lo veíamos llorar, a Raquel y a mí el corazón se nos estrujaba, pero, bueno, también eso forma parte del encanto de la profesión”.

Keny agradece haber compartido todo este tiempo con el actor Jorge Caballero como pareja:

“Sí, lo agradezco mucho, siempre es una suerte poder trabajar con él porque es un actor muy orgánico y realmente fue fácil la interacción, incluso hasta graciosa porque él fue profesor mío en el Instituto Superior de Arte; por tanto, al inicio lo veía como mi profe, hasta que él mismo me ayudó a relajarme y fluyó la relación. Se trataba ahora de mi pareja y como tal nos teníamos que relacionar, y resultó muy bien, la verdad.

Acerca de la historia de su personaje apuntó la actriz: “En realidad, a mí me gustó la historia de Sandra desde la primera vez que la leí, porque es una experiencia que, aunque no la he vivido, me imagino cuán difícil ha de resultar enamorarse de alguien que te ponga en el filo de la dualidad: serle fiel a la familia o lograr una vida independiente, o sea, que la situación dramática es muy buena. Por eso mi agradecimiento es infinito hacia Raquel González, por haber pensado en mí para este personaje, que fue diseñado para otra actriz, pero la oportunidad ha sido excelente.

“Yo nunca había trabajado con Raquel; es una persona muy sensible que, además de directora, es la guionista de la serie, por tanto, tiene muy claro lo que quiere de los personajes y cómo quiere que sean representados. Y eso es muy bueno para el actor”.

El drama en la televisión juega un papel esencial en el crecimiento profesional de Keny Cobo, pues, luego del éxito del personaje de Bety en la telenovela Entrega, su relación con este medio se ha tornado mucho más cercana, de hecho, diría que las personas la identifican con un respeto y un cariño muy bien ganado. Considerando lo anterior le preguntamos ¿con qué ojos miras ella la televisión?

“Definitivamente me encanta la televisión. Los artistas tenemos que ser versátiles y las oportunidades te las ponen solas. La televisión me abrió un mundo nuevo. Cuando uno se gradúa de la academia, se dirige casi siempre al inicio hacia el teatro, hecho que agradezco porque es una escuela inagotable, pero la televisión es un universo tan vital e intenso que se torna fascinante. Dada la rapidez del medio, así mismo hay que entenderlo todo: la personalidad, los rasgos sicológicos y las circunstancias de los personajes, además de ver cómo lidias con el público, con quien estableces igualmente un vínculo extraordinario. Aunque en principio pueda parecer aterrador ese vínculo, así se mantiene hasta que el mismo público te coloca en el sitio que entiende.

“Y esa relación provoca que uno se torne cada vez más exigente, por ejemplo, yo aún no logro evitar leer los labios a las personas, tal y como me lo exigía el personaje de Beatriz en Entrega. Creo que soy mucho más gestual que antes. Y como mismo menciono a este personaje, no puedo dejar de mencionar a la lesbiana que interpreté en el caso Bumerán, de Tras la huella, que de víctima termina siendo estafadora.

“Por otra parte, integrar el elenco de la serie UNO me permitió insertarme en el mundo de la criminalística, que es muy difícil y me exigió incluso ir a los lugares del hecho delictivo, ciertamente yo escogía a los que quería acceder, pero eso significaba que llegaba a casa traumatizada, con miedos personales.

“Al final sumo cada uno de estos personajes como grandes oportunidades que me ha brindado la televisión. Por eso la miro complacida y agradecida desde lo más profundo de mi corazón”.

A propósito de su actuación en la recién finalizada serie LCB 2: La otra guerra, Keny valoró: “Asumo un personaje más pequeño, se llama Tula y resulta sobre todo importante porque llega a la historia a “romper” un poco la gran tensión que lleva la serie en sí. Ella es una guajirita de origen más burgués, pero se inserta en la narración de una manera jocosa, un tanto distendida, como para logar exactamente eso: relajar las tensiones que se multiplican en la historia”.

Presentadora junto a Ray Cruz del espacio de corte psicopedagógico Caminos, integrante de proyectos de trabajo producidos por Cinesoft, Keny Cobo anhela entrar en el mundo del cine y para ello se prepara por ser este otro de sus grandes sueños. Este tiempo de distanciamiento social, como ella misma asegura, le ha servido para replantearse la vida, por tanto, es un buen momento para encarar nuevas proyecciones personales y de trabajo que igualmente la llenen de amores y esperanzas.

 

 

 

 

 

 

 

Comentarios

Kenny,.......tienes unos ojos preciosos.

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