Ismael Borrero: La seguridad como técnica más letal

Ismael Borrero: La seguridad como técnica más letal
Fecha de publicación: 
3 Enero 2021
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Borrero no ha creído en rival alguno y su imbatibilidad en los 67 kg es incuestionable. Foto: Getty

Es Ismael Borrero (67 kg-greco) uno de esos gladiadores a los que nada parece generarle preocupación suprema. Encara cada momento, no solo en el colchón, sino también en la vida cotidiana con una tranquilidad que a veces alarma. Como si le hubiesen extirpado los nervios con el cordón umbilical.

Como si nadie fuera capaz de descifrar sus pensamientos, tal y como sucede con sus movimientos técnicos sobre la arena.

Su éxito 8-2 en la Gala de Campeones Pedro Val in Memoriam sobre el talentoso rey continental juvenil Damian Solenzal denotó que aún le restan elementos por pulir en su preparación rumbo a Tokio, algo que el propio Borrero manifestó sin subestimar el empuje de su joven oponente, a quien incluso está acostumbrado a ayudar en las sesiones de sparrings en el Cerro Pelado.

El doble rey del orbe y puntero de su ranking divisional de manera inobjetable (80 ptos), su más cercano perseguidor es el ruso Artem Surkov (40), aseguró que el impasse fue algo que sufrieron todos los luchadores, y que la adaptabilidad a las circunstancias forma parte de un componente psicológico fuerte, incluso durante la preparación para un evento de magnitud suprema:

¿Cómo enfrentaste el año 2020?

“Traté de entrenar o adaptarme a las condiciones que tenía en casa. En mi caso el proceso tardó un poco más porque tuve que vencer el proceso de recuperación luego de ser el primer deportista cubano positivo al Coronavirus. A pesar de todo creo que en ese tiempo me fue bien”.

¿Mientras estuviste en casa qué ejercicios estuviste priorizando?

“Varias cosas. En ocasiones nos llamábamos por teléfono entre varios de nosotros e intercambiábamos o planificábamos algo juntos, en algún lugar abierto. Cosas sencillas, sin mucha profundidad. La carrera no la podíamos desarrollar porque por las calles no se podía transitar. Fundamentalmente trabajamos sobre el césped y en algún colchón de un combinado deportivo”.

¿Provechosa la estancia en Camagüey?

“Lo más importante fue comenzar a entrenar en serio. Tuve una situación personal que me obligó a incorporarme un mes tarde, pero eso no repercutió y siento que todo puede estar bien de cara a las futuras competencias”.

¿Eso significa que físicamente te sientes bien?

“Siento que voy alcanzando la forma, no 100% aún, pero en los entrenamientos me he sentido preparado, capaz de soportar las cargas, los cambios de pareja en las sesiones de sparrings. Todo bajo control”.

¿El torneo de Niza a principios de 2021 te dará una idea más exacta respecto a tu forma deportiva?

“En lo personal creo que esas competencias no definen completamente mi nivel. En ellas cada luchador tiene su estrategia. Incluso ganar o perder ahí no define luego la posible actuación en un Mundial o unos Juegos Olímpicos.

Siendo a comienzo de año casi nadie mostrará el nivel que pudiera alcanzar de cara a Tokio meses después, donde habrá más concentración, más enfoque, mayor complicación…”

¿Sigues prefiriendo imponer un ritmo de combate intenso arriba para forzar a tus rivales?

“Siempre. Cuando deje de intentar eso quizás comience a perder más seguido. Es lo que me ha definido y me ha llevado hasta donde estoy. Se trata de no adaptarte al sistema de ningún contrario, sea cual sea el nivel que estos tengan.

Mantener ese ritmo igualmente está en correspondencia con la edad. Cuando uno gana en experiencia se torna más difícil mantener ese ritmo, pero se adquieren otras habilidades que te permiten variar un poco tu lucha.

Eso sucede fundamentalmente en la greco, pero en todos los estilos no es lo mismo el ritmo que uno trata de imponer cuando tiene 20 que luego con 30”.

En tu caso los resultados han llegado siendo joven, ese ritmo del que hablas con 29 que tendrás en Tokio lo puedes mantener…

“Por ahora se puede mantener, entrenando fuerte se logra. La única diferencia sería de cara al próximo ciclo. Hoy día, que es lo que importa, puedo mantenerlo.

La resistencia la adquiero en el colchón con las distintas parejas de sparrings. Trato mantener el mismo ritmo con cada uno de los que me toque. Si lo consigo, es señal de que puedo alcanzar un buen resultado.

Cuando se llega a cuatro puntos se supone que uno está más agotado. Imponer el ritmo se trata de llevar el combate independientemente de las características del rival”.

Psiquis fuerte, ¿cómo logras mantener el enfoque en un objetivo competitivo determinado?

“Realmente no me detengo mucho en eso. Ahora mismo todo fluye bien, pero faltan muchos meses. Son cosas o elementos difíciles de explicar.

Cualquier cosa puede repercutir y generar una situación desfavorable. Falta de apoyo, de recursos, una lesión, desmotivación… Hay que ir paso a paso, dejar que el tiempo camine y ver cómo me presento a la hora cero.

Por ahora te aseguro que me siento bien, todo en equilibrio. El resto se trata de esperar y avanzar”.

Sentencia contundente la del santiaguero Borrero, quien el próximo 6 de enero cumplirá 29 años, edad con la que bien pudiera convertirse en doble rey bajo los cinco aros.

Hablamos de uno de los gladiadores más completos libra por libra que existe entre los clásicos, y con un arma, además de su indomable presa dos brazos-un brazo, letal: su seguridad.

 

 

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