Gozo y dolor del Flaco de Oro
especiales

Mujeres de párpados violáceos, ojos insondables: otras, que desde la inocencia lo amaron: aquella que le provocó una cicatriz, no en el corazón, sino por siempre en el rostro; la Aventurera, rol en la piel de Ninón Sevilla, que vivió su destino en la pantalla grande, la sin igual María Bonita, de noches en Acapulco... Mujeres, mujeres, gozo y dolor para Agustín Lara: todas dejaron una huella en el alma del músico para que su inspiración brotara.
Para algunos el compositor mexicano encarnó el encanto de la cursilería y la sofisticación del sensualismo; lo cierto es que este amante perpetuo alimentó con su música el beso de los enamorados, los desvaríos de la pasión amorosa y hasta en su pentagrama cantó a la amistad con canciones dedicadas a España y Cuba, lugares que despertaron su admiración.
Rostro amable de mirada soñadora, cuerpo enfundado en una inmaculada guayabera o en un casimir de última moda para reverenciar la elegancia, y la galanura en el lenguaje, hicieron de El flaco de oro, como lo llamaron, un personaje irresistible, espejo de la bohemia de una época.
Le gustaba escribir versos en las servilletas de los bares y cafés que visitaba, compuso muchos de sus grandes éxitos en las cajas de zapato que calzaba, y regaló a las damas que pretendía corazones de rosas rojas.

Desde niño se sintió atraído por los toros e incluso alguna vez soñó en vestir el traje de luces. Gustaba de la tauromaquia y escribió un pasodoble al famoso Silverio Pérez. Tuvo como amigos a los diestros Manolete y al Cordobés.
En un país marcado por las rancheras y los mariachis, la música de Lara dio un nuevo cauce a los sentimientos urbanos. Su pentagrama abarcó el bolero, danzón, chotis, bambuco, el tango y hasta una opereta: El pájaro de oro.
Entre sus canciones más conocidas están Noche de ronda, Farolito, Solamente una vez, Arráncame la vida, Lamento jarocho, Granada, Palabras de mujer, Ausencia, Naufragio, Cuando vuelvas, Hastío, Clave azul, Pecadora, Te vendes, Rival, Palmeras…
Su música fue interpretada por Toña la Negra, Elvira Ríos, José Mojica, Los Panchos, Libertad Lamarque, Antonio Machín, Chavela Vargas, Josephine Baker, Pérez Prado, Benny Moré, René Cabel, José Carreras, Tania Libertad, Plácido Domingo, Luz Casal, Manuel Mijares
A los atributos femeninos dedicó 49 composiciones musicales y los que han seguido su obra aseguran que escribió miles de veces la palabra mujer. ¿Verdadero o falso? Vaya usted a saber… Lara es un mito que con el tiempo se engrandece.
De sus travesías
Aunque muchas ciudades mexicanas se disputan el lugar de su nacimiento, Agustín vio la luz en 1897, en Tlacotalpán, Veracruz. A este sitio dedicó dos obras: Veracruz y Noche de Veracruz. En la primera, dice: Yo nací con la luna de plata/ y nací con alma de pirata/he nacido rumbero y jarocho/ trovador de veras.
En la segunda da rienda suelta a su inspiración: Noche tibia y callada de Veracruz/ canto de pescadores que arrulla el mar/ vibración de cocuyos que con su luz bordan de lentejuelas la oscuridad…
De pequeño lo bautizaron con el nombre de Ángel Agustín María Carlos Fausto Mariano Alfonso del Sagrado Corazón de Jesús Lara y Aguirre del Pino.
Al principio la tía Refugio lo regañaba cuando el muchacho intentaba apoderarse del viejo armonio de la casa, luego sería quien le enseñó a tocarlo e incluso pisaba los pedales porque los pies del muchacho no los alcanzaban.
Ya la familia se había trasladado a la capital mexicana, cuando a los 14 años arreciaron las penurias económicas, Agustín comenzó a tocar el piano en clubes e incluso en un sitio regenteado por una madama, cuyo nombre el tiempo borró. Allí conoció a muchachas que ejercían el amor tarifado. Para que la madre no se disgustara por sus salidas, él le decía que estaba trabajando en horario nocturno de telegrafista.
Estudió en el Liceo Fournier y, en 1918, obtuvo el grado de Capitán de Ingenieros en el Ejército Nacional. Cuentan que Agustín, sufrió heridas en ambas piernas cuando durante el movimiento revolucionario estuvo bajo las órdenes de Samuel Fernández.
El amor tocó hondo en el alma del compositor; por su vida pasaron numerosas amantes; nunca olvidó a la celosa Estrella quien le dejó una fea marca en el rostro. A pesar del despecho no dejaba de decir que las mujeres eran la razón de su existir.

En 1929, empezó a trabajar para el tenor Juan Arvizu, quien dio a conocer las obras del joven.
Muy popular fue La hora íntima de Agustín Lara y La hora azul, que trasmitía la XEW, emisoras en las que su música comenzó a popularizarse en las voces de Toña la Negra y Pedro Vargas.
La canción Santa de Lara dio título a la primera película del cine sonoro mexicano. El autor llegaría a participar en numerosos filmes, entre las que se encuentran Novillero, Pecadora, Yo y mi amor hermoso, Señora Tentación, Revancha, Coqueta, Perdida, Aventurera, La mujer que yo amé, La faraona, Lola Torbellino, Bolero inmortal, Pepe...
Lazos de amor con España
Compuso su Suite Española formada por más de treinta canciones en la que declaró su amor a esa tierra. En la radio en 1930 surgió uno de sus mayores éxitos Granada, que luego rebasó las fronteras mexicanas. A Madrid le dedicó el chotis con igual nombre. Allí, se le rinde cada año homenaje en la estatua que existe en La Corrala, en el popular barrio de Lavapiés, al autor que universalizó con su música a la capital de España.
Cuba y su música
Visitó nuestro país en varias ocasiones; la primera fue en 1933. La relación de Lara con Cuba está en su propia música; fue un abanderado del bolero que siempre cultivó con éxito; al darle vuelo internacional se le atribuyó muchas veces su paternidad, pero el mexicano siempre destacó que este género había nacido en nuestra Isla.
En uno de sus números más populares: La Cumbancha rinde tributo a la percusión cubana: Oiga usted cómo suena la clave/ mire usted cómo suena el bongó/ oiga usted si las maracas tienen/ el ritmo que nos mueve el corazón.
Conocemos que tuvo dos musas cubanas: la vedette Rosita Fornés a quien le dedicó el bolero Rosa, y la actriz Xiomara Fernández, para la que compuso la canción Cuando me miraste tú, que ella misma estrenó en 1939.
Se inspiró en nuestra capital para la que escribió: Habana, princesa del Caribe/ yo te ofrezco mi cantar./ Habana, cuando mis manos escriben/ quieren mis ojos llorar...
Fue muy amigo del trovador Sindo Garay, del poeta Nicolás Guillén y el pintor Portocarrero. La Bodeguita del Medio era uno de los lugares que le gustaba frecuentar en la Habana Vieja.
Precisamente, en el entorno de la Alameda de Paula está la escultura de dos metros de alto en bronce del gran Agustín Lara, quien falleciera el 7 de noviembre de 1970 en el México de sus amores.

PECADORA
Divina claridad la de tus ojos
diáfanos como gotas de cristal
uvas que se humedecen en sollozos
sangre y sonrisa juntas al mirar.
Por qué te hizo el destino pecadora
si no sabes vender el corazón.
Por qué pretende odiarte quien te adora
por qué vuelve a quererte quien te odió.
Si cada noche tuya es una aurora
si cada nueva lágrima es un sol
Por qué te hizo el destino pecadora.
si no sabes vender el corazón.
AVENTURERA
Vendes caro tu amor aventurera
da el precio del dolor a tu pasado
y aquel que de tu boca la miel quiera
que pague con brillantes tu pasado.
Ya que la infamia de tu ruin destino
marchitó tu admirable primavera
haz menos escabroso tu camino
vende caro tu amor, aventurera.
HUMO EN LOS OJOS
Humo en los ojos cuando te fuiste
cuando dijiste llena de angustia yo volveré.
Humo en los ojos cuando volviste
cuando me viste antes que nadie, no sé por qué
Humo en los ojos al encontrarnos,
al abrazarnos el mismo cielo se estremeció.
Humo en los ojos, niebla de ausencia
que con la magia de tu presencia se disipó.












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