Washington deja de hacer aportes y la ONU piensa fusionar agencias de ayuda
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El hacha de los recortes estadounidenses está poniendo de rodillas a las Naciones Unidas, que ahora intenta hacer frente a la reducción de la ayuda exterior impuesta por el presidente estadounidense, Donald Trump, trabajando en una reforma radical.
El plan, contenido en un documento interno "altamente confidencial" preparado por un grupo de trabajo creado por el Secretario General Antonio Guterres y visto por la prensa internacional, incluiría la fusión de agencias clave y la redistribución de recursos.
La propuesta es unificar las decenas de agencias de la ONU en cuatro departamentos principales: paz y seguridad, asuntos humanitarios, desarrollo sostenible y derechos humanos.
Por ejemplo, está previsto fusionar el Programa Mundial de Alimentos (PMA), el UNICEF, la OMS y el ACNUR en una única agencia humanitaria.
La ONU se enfrenta a una de las mayores crisis financieras de sus 80 años de historia: a principios de 2025, Estados Unidos, el principal donante, ya tenía una deuda de aproximadamente 1.500 millones de dólares en pagos obligatorios para su presupuesto regular y 1.200 millones de dólares en pagos para misiones de mantenimiento de la paz.
Desde que Trump asumió el cargo, el pasado 20 de enero, Estados Unidos recortó miles de millones de dólares más en ayuda exterior.
El memorando de seis páginas no nombra directamente a ningún país, pero señala claramente que "los cambios geopolíticos y los recortes presupuestarios sustanciales están poniendo en peligro la legitimidad y la eficacia de la organización".
Como resultado, la oficina humanitaria de la ONU, que enfrenta un déficit de 58 millones de dólares, recortó el 20 por ciento de su personal, mientras que UNICEF está planeando una reducción presupuestaria del 20 por ciento y la agencia de migración una reducción del 30 por ciento, lo que afectará a 6.000 puestos de trabajo.
Mientras, la agencia de refugiados advirtió que los recortes ponen en riesgo a millones de personas.
"La falta crónica de financiación ya era un problema", afirmó el ACNUR.
La respuesta humanitaria a los refugiados de Sudán, Sudán del Sur, Myanmar y el Congo ya era difícil incluso antes de los recortes actuales, y hay más de 17,4 millones de niños refugiados en riesgo de sufrir violencia, abuso, explotación, trata o separación de sus familias.
Bob Rae, embajador de Canadá en el Palacio de Cristal y presidente del Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas (ECOSOC), habló de un "impacto inmediato y devastador".
Un segundo memorando interno, más breve, enviado a altos funcionarios de la ONU la semana pasada, les pide que preparen antes del 16 de mayo una lista de trabajos que puedan realizarse fuera de Nueva York o Ginebra, reubicando a parte del personal en ciudades menos costosas.
"Debemos tomar medidas audaces e inmediatas", se lee, "para mejorar la forma en que trabajamos, maximizando la eficiencia y reduciendo costos".
Y en Ginebra, alrededor de 500 empleados de las Naciones Unidas salieron a las calles de la Place des Nations (un acontecimiento muy raro) para protestar contra los drásticos recortes al presupuesto de la organización mundial.
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