PENSANDO Y PENSANDO: Las colas y la falta de empatía
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Las colas agobian y uno tiene que hacer demasiadas colas en Cuba. Para casi todo. Hasta el punto de que, sacando la cuenta, es desproporcionado el tiempo que se invierte en esos menesteres. La falta de efectivo se ha sumado a las carencias habituales y ahora la imagen descorazonadora de una larga fila frente a un cajero es parte del día a día de muchos cubanos.
A veces resulta más rápido ir a sacar el dinero en la caja de los bancos. A veces... porque en ocasiones las colas allí pueden ser también desesperantes, y no siempre están creadas las condiciones elementales para la espera.
Y si a eso se suma la indolencia y la falta de empatía de ciertas administraciones... La pandemia acabó hace tiempo, pero algunas "medidas de precaucion" llegaron para quedarse. ¿Por qué tantos bancos limitan la entrada a sus instalaciones a determinada cantidad de clientes, menos (muchos menos) que la cantidad de asientos de la que disponen las salas de espera? ¿Por qué hay que esperar a que salgan casi todos los que están dentro para que entren los que aguardan afuera?
Hay situaciones que van contra el más elemental sentido común. Uno puede llegar a un banco, no encontrar a nadie en la puerta, entrar.... y recibir del encargado la indicación antilógica: "debe esperar afuera". ¿Por qué, si hay asientos libres dentro?
La situación ya es de por sí compleja, no hace falta complejizarla más con caprichos e ineficiencias. ¿A qué norma sanitaria responde la decisión de tantas tiendas de que pueden estar dentro de la instalación solo dos, tres o cuatro personas? Y los demás afuera, de pie, al sol... hasta que se vacíe la tienda y entren cuatro más.
Los pequeños espacios de poder en los que algunos se regodean pueden generar considerables dosis de estrés a la ciudadanía. Estrés perfectamente evitable. Mucho más ahora, cuando hay demasiadas fuentes de conflicto.
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Rolo
Arquero
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