OBITUARIO: José Antonio Chávez, Premio Nacional de Danza
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Las artes escénicas cubanas han perdido hoy a una figura esencial: El bailarín, coreógrafo y maestro José Antonio Chávez (Holguín, 1945), Premio Nacional de Danza, ha fallecido en Ciego de Ávila, por las complicaciones de una repentina enfermedad.
Ha sido un golpe particularmente fuerte para el Ballet de Camagüey, compañía a la que Chávez consagró buena parte de su vida creadora. El otorgamiento de su Premio Nacional no solo reconoció las credenciales de uno de los artistas más activos del ballet cubano contemporáneo, sino también la permanencia, entrega y consagración de un creador que apostó por hacer carrera desde una ciudad que convirtió en epicentro de su obra.
Narrar la historia del Ballet de Camagüey sin la huella de Chávez resulta imposible. Su catálogo coreográfico, su labor formativa y sus interpretaciones sobre la escena —incluso en roles de carácter en fechas recientes— definieron durante décadas el perfil artístico de la compañía.
Obras como Ofelia, Vivaldiana, Concierto barroco, Fatum… y su versión de Giselle, además de los montajes realizados con agrupaciones de otras provincias, distinguen una línea creativa que enriqueció el repertorio nacional y confirmó la solidez de su mirada estética.
Pese al reiterado fatalismo geográfico que tantas veces condiciona las carreras artísticas, José Antonio Chávez eligió permanecer en Camagüey. Desde allí ganó prestigio y reconocimiento, convirtiéndose en puntal de un empeño que parecía utópico: hacer de la danza clásica semilla y fruto en una ciudad grande de la cultura cubana.
Su muerte deja un vacío, pero también una obra perdurable: fue maestro de varias generaciones de bailarines y coreógrafos, en los salones de ensayo y en las aulas de la Universidad de las Artes.












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