JOVEN Y ARTISTA: Guillermo Carmona y el placer de la grafomanía

JOVEN Y ARTISTA: Guillermo Carmona y el placer de la grafomanía
Fecha de publicación: 
11 Noviembre 2021
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Aquellos escritores del cuento de Virgilio Piñera estaban acusados del delito de grafomanía, y por supuesto, seguirían escribiendo cuando se les antojara… Grafómano es quien tiene la necesidad de escribir, todo lo que ocurre, todo lo que ve. Guillermo Carmona es un grafómano por excelencia, desde los 8 años ya tenía la necesidad de contar sus propias historias. 
    
“Yo siempre he tenido una teoría, como dicen en Internet, no tengo pruebas pero tampoco dudas, de que todos, de alguna manera, llevamos un escritor por dentro y si vamos a generalizar más, digo que todos tenemos una necesidad de expresarnos a través de arte”.

“Respecto a la literatura, en la secundaria las muchachas tenían libretas de versos, quemaban el borde las hojas, dibujaban un corazón y una flecha dentro y ponían un poema que normalmente hablaba de algún tipo de amor platónico adolescente insatisfecho. Bueno, yo empecé un poco antes. Siempre fui un niño bastante hiperactivo e imaginativo, incluso recuerdo que cuando caminaba por las calles hablaba solo y una amiga de mi mamá que me veía se lo decía y ella pensaba que yo estaba desarrollando algún tipo de locura”.

“Lo primero que escribí fue un fanfics sobre El ángel negro, una serie que causó furor en mi primaria. Lo escribí a dos manos con un amigo y luego creé un mundo imaginario, como una fantasía épica al estilo de la película El señor de los anillos. 

Mi mamá, que es doctora de familia, tenía una paciente que era poeta, Laura Ruiz, y me dijo que le enseñara los textos. Laura me mandó para un taller de literatura para niños en la casa de la cultura”.

“Fui muy emocionado con mis primeros escritos, pero cuando llego me dicen que la señora que da los cursos estaba en una misión para Venezuela, eso me cortó un poco en ese momento. Seguí escribiendo mis cositas y luego en la secundaria es que cojo es un poco más de impulso y comienzo a escribir otras cosas más serias”.

“Por eso creo que es importante este mantenimiento de talleres literarios que sean efectivos, para niños que, como yo, tuvieran algún tipo de intención literaria”.

¿Siempre quisiste ser escritor?

"Yo creo que algo fundamental para ser escritor es leer. Si yo digo que siempre he querido ser escritor tendría que explicar que siempre me ha gustado leer y que aprendí a leer por mímesis. 

"Mi papá era un gran lector. Se acostaba por el medio día a leer. Le gustaba la literatura policiaca, sobre todo la norteamericana desde la década del 20 hasta la del 50 más o menos. Uno de mis escritores favoritos actualmente, Raymond Chandler, es por mi papá, que casi me obliga a leerlo. Aquí es muy recordado porque Leonardo Padura le hace muchos homenajes y su novela El hombre que amaba a los perros toma su título de un cuento de Chandler. 

"Siempre fui como un ratón de biblioteca, y ahora que tengo internet puedo bajas libros, por suerte en Cuba no existe el copyright”. 

“Hace poco me pasó algo muy curioso. Yo estaba en una actividad en Ciencias Médicas y una señora me preguntó si yo era el muchacho que siempre estaba yendo a la biblioteca a buscar libros. Eso me reconfortó mucho, porque hace por lo menos quince años que yo no voy a una biblioteca y eso te dice las esencias de uno. Siempre he sido un muchacho al que le gusta leer mucho”. 

¿Quiénes son tus influencias?

"De todos los autores que he leído he tomado algo. Desde los personajes un poco oscuros de Dostoyevski, que fue cuando lo descubrí, al leerme Crimen y castigo, me fascinó; las capacidades impresionantes del idioma visto como un gran campo de juego, que nos enseña Cabrera Infante, hasta lo grotesco en las obras de Virgilio Piñera, que puede dar un mensaje muy esclarecedor, los diálogos de Hemingway… y así, de cada escritor uno va cogiendo sus pedacitos hasta desarrollar su propio estilo".

Además de escritor eres periodista ¿Cómo llevas la relación entre la literatura y el periodismo?  

"El arte posee dos funciones principales, una cognitiva-comunicativa, que es el mensaje que tú quieres transmitir cuando escribes, pintas… y la otra función es estética, la belleza en lo que tú haces. Todo eso basado en el constructo social que nos indica qué es la belleza, la contextualiza y la pone en coyuntura.

"El periodismo tiende más a la parte cognitiva, porque es más informativo, informar algo o interpretar una parte de la realidad, mientras que la literatura tiende más hacia lo estético, hacia la belleza de la vida, y cuando digo belleza no quiere decir un texto edulcorado lleno de metáforas con sobredosis de lirismo, para nada, simplemente la belleza de la vida interpretada por una visión, la subjetividad de una persona. 

"Uno se mueve entre estos dos mundos, que tienen muchos puntos en común pero a la misma vez estos puntos de diferencia, entonces, la literatura te ayuda a hacer un periodismo mucho más desenfadado, más bello, con más posibilidades expresivas. Siempre he dicho que la academia a veces es una cadena que no deja soltarte en la creatividad y en eso te ayuda la literatura.  

"Mientras tanto, en la literatura, el periodismo te enseña de la responsabilidad social que debe tener un escritor. Cuando eres periodista tú entiendes más de la necesidad de tener un papel socialmente activo con respecto a tu tiempo, de las necesidades qué hay de ayudar, de intentar cambiar la sociedad desde tu pedacito. Eso se ha reflejado bastante en mi literatura, donde normalmente me gusta tratar asuntos sociales y no solamente en la superficie sino tratar de indagar por qué sucede. Creo que esa parte investigativa del periodismo ha contaminado bastante mi literatura".

Grafómanos es un proyecto que diriges que incluye un taller literario y una peña ¿Cómo surge? ¿Qué objetivos tiene?

"Cuando yo empecé a escribir tenía ganas de comerme el mundo, la idea de hacerme famoso, y creo que todo el mundo de alguna manera pasa por ahí, pero me di cuenta de que estaba muy solo porque escribía textos, textos y textos, pero no tenía nadie que me guiara o ningún lugar a donde dirigirme, hasta que inicié en el taller Cintio Vitier de Yanira Marimón.

"Luego entré en la AHS y me doy cuenta que hay una organización gremial que te puede servir como plataforma para desarrollar proyectos y decidí que eso que le pasó a aquel muchacho de 18 o 19 años que fui, no tenía que por qué seguir sucediendo. Así surge el proyecto Grafómanos. La grafomanía es un síndrome de la necesidad de escribir todo lo que ocurre a tu alrededor. Está basado en un cuento de Virgilio Piñera. También dicen que Martí era un grafómano, que él llevaba noticas donde apuntaba todo lo que le pareciera de interés que veía en su vida ordinaria y las guardabas en los bolsillos de sus sacos. Yo creo que ese es el espíritu, reunir a todos esos jóvenes que tienen esa necesidad imperante de escribir.

"El proyecto consta de dos momentos principales, una parte es un taller, que es mucho más técnico, con la idea de revisar textos, dar ideas, sugerir lecturas, discutir obras… Yo creo que en la actualidad un escritor ya no solamente se debe sentar a escribir y soltar los textos al mundo, el escritor tiene que ser el promotor de su propia obra, y por eso se crea la peña, el segundo momento del proyecto. 

"Es una manera de que los autores jóvenes promuevan su obra, una manera de crear vínculos con otras manifestaciones artísticas, y romper estos esquemas tan férreos que existen con respecto a que en las peñas literarias tiene que haber trova o música sinfónica, nosotros hemos invitado a grupos de rock, raperos...

"Somos muchachos desde 18 hasta 35 años que vivimos en la misma ciudad, compartimos un mismo contexto geográfico, político y social y tenemos un discurso que a lo mejor no llevamos de la misma manera pero hay unidad. Por lo tanto el gran objetivo de Grafómanos es aunar una generación".

La matanceridad es un hecho cultural relacionado con las vivencias culturales del pueblo matancero ¿Cómo se presenta esto en tu obra? 

"La matanceridad, la habaneridad...cualquier tipo de identidad siempre se va a reflejar en la obra del autor aunque él no quiera. En el sentido de que es el entorno social y geográfico donde tú vives. Una persona que viva cerca de un puente o de un río no te va a escribir sobre el mar de la misma manera que una persona que vive en una ciudad sin mar, sin puente y sin río, por poner un ejemplo.

"También interviene toda una tradición histórica que tiene Matanzas con respecto a la literatura, no en la narrativa, que es lo que yo hago normalmente, pero sí en la poesía. Yo siempre digo que ser narrador en Matanzas es como ir en contra de todo. A veces yo lo veo así, pero actualmente está surgiendo una nueva generación que va dando pasos adelante. 

"Yo me siento un matancero muy orgulloso y me gusta que en mi obra, tanto periodística como literaria, se note Matanzas".

Como periodista y director de la página cultural del periódico Girón ¿Cuáles consideras que sean los retos que tiene el periodismo cultural en Cuba y en Matanzas?

"Tenemos que dejar la vieja idea de que el periodismo es solamente, o el valor más importante del periodismo es el valor noticia, muchas veces ya se pierde la inmediatez de la noticia, porque vivimos en un mundo interconectado donde en cualquier cosa que suceda puede haber un testigo que te lo envíe y fotos de un hecho cultural determinado que lo subió a la red alguna de las personas que estaban ahí... Entonces, si no podemos tener el valor inmediatez, tenemos que buscar otros valores. Yo creo que es ahí donde falla el periodismo cultural.

"Hace falta hacer un periodismo cultural más en profundidad, de análisis. Entender que el periodismo cultural no es solamente un informador, es un creador del gusto estético y cuando tú estás escribiendo sobre algo tú lo estás recomendando, estás intentando transmitirle a la persona que te está leyendo, escuchando, viendo, las mismas sensaciones que tú sentiste cuando te enfrentaste al hecho cultural y eso es muy importante.

"También la idea es crear, vivimos en una sociedad colonizada culturalmente aunque no queramos. Consumimos mucho del canon occidental productos que están construidos y desarrollados con fines que van desde crear una cultura consumista, hasta blanquear problemas reales del mundo. Actualmente yo creo que una cosa muy importante es crear espectadores y lectores críticos, darle las herramientas a las personas, no para decirles: no consumas esto, el periodista no puede decir eso. Si tú vas a consumirlo, porque te parece que es entretenido tienes que tener las herramientas para entender que lo que estás viendo tiene antivalores y esas son las funciones de las que adolece mucho el periodismo cultural en Cuba y que, de una manera u otra, hay que intentar pujar hacia adelante".

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