IA y Educación en la encrucijada

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IA y Educación en la encrucijada
Fecha de publicación: 
26 Enero 2026
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Foto: tomada de redtdf.com.ar

 

Los primeros indicios llegaron como datos fríos. En aulas de secundaria y universidades, investigadores comenzaron a detectar un patrón preocupante: los estudiantes resolvían tareas con rapidez creciente, pero con una comprensión cada vez más superficial de lo que entregaban. 

La inteligencia artificial (IA) estaba haciendo su trabajo, pero los alumnos no.

Un estudio difundido a inicios de 2025 y actualizado en 2026 por plataformas científicas como Phys.org reveló que el uso intensivo de herramientas de IA generativa se asocia con una disminución medible del pensamiento crítico en jóvenes. 


Imagen: tomada de radiomiraflores.nere.ve

No se trata de incapacidad, subrayan los autores, sino de desuso. Al delegar en la máquina la búsqueda de argumentos, la síntesis o la formulación de ideas, el cerebro reduce su implicación cognitiva. El fenómeno, conocido como cognitive offloading, no es nuevo; lo nuevo es su escala y velocidad.

Hallazgos similares aparecieron también en investigaciones cualitativas con adolescentes en Europa. En entrevistas recogidas por The Guardian , estudiantes de entre 13 y 18 años confesaban que la IA les facilitaba el trabajo escolar, pero también les hacía sentir que pensaban menos, que escribían “sin esfuerzo” y que la creatividad se volvía prescindible.

El dato más inquietante llegó desde el ámbito neurocientífico. Investigaciones del MIT Media Lab, divulgadas por Time , revelaron que estudiantes que utilizaban asistentes de IA para redactar textos mostraban una menor activación cerebral en áreas asociadas con la creatividad, la memoria de trabajo y la elaboración de ideas complejas, en comparación con aquellos que realizaban la tarea sin ese apoyo.

 


Foto: tomada de unifranz.edu.bo

Estos resultados -todavía en expansión y bajo análisis- han encendido una alarma global. Y es precisamente desde esa alarma, desde ese fenómeno que interpela al corazón mismo del aprendizaje, que la UNESCO ha decidido posicionarse en 2026.

En su artículo “La IA y el futuro de la educación: disrupciones, dilemas y direcciones”, la doctora Stefania Giannini, Asistente del Director General para Educación de la UNESCO,  explica que la IA representa “la primera tecnología en la historia que no solo transforma cómo se accede al conocimiento, sino cómo se producen y validan procesos cognitivos”. 

Para Giannini, ello exige una revisión radical de lo que entendemos por enseñar y aprender, porque la IA “no solo presenta oportunidades; nos desafía a reimaginar la agencia humana en el saber”.

Desde esta visión, la UNESCO no propone una tecnofobia, sino un enfoque que ubique al ser humano, y no a la tecnología, en el centro del aprendizaje. 

En sus pronunciamientos más recientes, esa organización internacional advierte que la IA puede amplificar desigualdades, erosionar la autonomía intelectual y debilitar el pensamiento crítico si se introduce sin marcos claros. En consecuencia, llama a desarrollar alfabetizaciones críticas de IA para docentes y estudiantes.

La UNESCO es explícita en un punto: el aprendizaje profundo, ese que forma criterio, juicio y creatividad, no puede ser externalizado a un algoritmo. 

En sus guías de política educativa, la entidad afirma que la IA debe fortalecer la labor pedagógica en lugar de desplazarla, y que su integración eficaz requiere un andamiaje ético, pedagógico y de competencias que vaya más allá del entrenamiento con esa herramienta.


Foto: tomada de automatizapro.com.ar

Una voz que encarna esta tensión entre potencial y riesgo es la de la Dra. Sonia Livingstone, profesora de la Universidad de Londres y experta en infancia y tecnologías digitales, quien sostiene que “entregar respuestas no es lo mismo que construir entendimiento; la IA puede ofrecer atajos, pero los atajos no construyen pensamiento profundo”. 

Livingstone señala que, sin una mediación pedagógica sólida, con la IA se corre el riesgo de debilitar funciones cognitivas esenciales, como la resolución autónoma de problemas y la capacidad de juicio crítico.

Una postura complementaria proviene del Dr. Ken Koedinger, investigador en ciencias del aprendizaje y co-director del Pittsburgh Science of Learning Center, el cual asegura que
  “la IA puede ser una herramienta poderosa para diversificar estrategias pedagógicas, siempre que se diseñe con propósitos didácticos explícitos y evaluados científicamente”. 

Enfatiza Koedinger que las máquinas deben ser auxiliares del pensamiento, no sustitutos, y que su verdadera fuerza está en retroalimentar y diferenciar, no en reemplazar procesos cognitivos fundamentales.

América Latina entre potencial y brechas 

En la región latinoamericana, el debate sobre IA y educación se vive con particular urgencia y matices propios de contextos marcados por desigualdades estructurales, brechas tecnológicas y disparidades docentes.

Expertos convocados a eventos regionales organizados por la UNESCO señalan que la IA ofrece oportunidades importantes para promover inclusión y mejorar la calidad del aprendizaje, pero advierten que sin políticas públicas robustas y formación docente adecuada, esos beneficios pueden quedar lejos de la realidad educativa de cientos de miles de estudiantes. 

 


Foto: tomada de auroria.com

Jordi Plana, director adjunto de UNESCO IESALC, profundiza en el tema señalando que, aunque algunas universidades latinoamericanas son pioneras en proyectos de integración de IA, persisten brechas significativas en conectividad, infraestructura y formación docente que ponen en riesgo una adopción equitativa.

Una investigación reciente llevada a cabo por docentes brasileños revela otra capa de este fenómeno: aunque hay un interés muy alto por aplicar la IA para la creación de contenidos educativos y personalizar el aprendizaje, casi el 80% de los educadores encuestados tienen conocimientos básicos o limitados de IA, y refieren que sin formación específica, infraestructura adecuada y políticas públicas integradas, la IA puede reproducir desigualdades en lugar de mitigarlas.

En ese sentido, la propia UNESCO ha promovido contextos regionales para capacitar a educadores y responsables de políticas sobre competencias de IA en educación, pero queda por hacer.

Ni prohibir ni aceptar acríticamente

El mundo celebró el pasado 24 de enero el Día Internacional de la Educación 2026, y con motivo de la efeméride igual quedó subrayado que la discusión sobre IA y educación ya no es opcional ni periférica.


Foto: tomada de unir.net

Se trata de un asunto central porque exige volver a determinar hoy qué significa aprender, pensar y construir ciudadanía en un mundo donde las máquinas piensan con nosotros y por nosotros. 

La clave no está en prohibir ni en aceptar sin crítica, sino en preparar mentes humanas que no deleguen su futuro en algoritmos.

 

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