Hitos por la diversidad y la igualdad de género en los Juegos de Tokio 2020

Hitos por la diversidad y la igualdad de género en los Juegos de Tokio 2020
Fecha de publicación: 
4 Agosto 2021
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Ya en su cierre, los atípicos Juegos Tokio 2020 se recordarán por ser los de la pandemia y el distanciamiento social, del silencio en los estadios y los PCR diarios, los del hidrogel alcohólico y las mascarillas.  

Pero también será la cita bajo los cinco aros donde Tom Daley y Laurel Hubbard se irguieron como símbolos de los avances en la batalla por la diversidad dentro del olimpismo,  y donde por primera vez casi la cantidad de participantes femeninas igualó la de las masculinas.

Las imágenes del estelar clavadista británico Daley, de 27 años, tejiendo en las gradas y sus declaraciones de orgullo por su condición de deportista gay estremecieron a muchos por su poderoso mensaje en la lucha contra la homofobia y por los derechos de la comunidad LGBTTTIQA+.

Conquistó el título en la prueba de clavados sincronizados en plataforma de 10 metros, y con el rostro sonriente y lágrimas de felicidad proclamó:  "Orgulloso de ser gay y campeón olímpico". 

Para combatir el estrés de la competencia se le vió practicando su afición al tejido, pero sus estuches con diferentes motivos artísticos y colores no son solo un hobby, forman parte de su activismo pues los dona para obtener fondos para la batalla contra la discriminación.

Daley está casado con el guionista y productor Dustin Lance Black, y juntos crían un hijo. No dudó en salir del "closet" en el 2013  y hoy va camino de ser un ícono de esta comunidad por su exposición mediática y enfrentamiento al estigma de la invisibilización

En su primera participación olímpica, Beijing 2008, tenía 14 años. Entonces en la capital china se calculó que menos de 20 deportistas se identificaron abiertamente como lesbianas, gays, bisexuales, transgénero o queer.

Otros son los números en los Juegos de Tokio 2020, la cantidad aumentó a más de 160 deportistas, y proclamarlo y verlo como parte de la realidad actual de la sociedad ya no constituye una rareza, curiosidad morbosa, escándalo publicitario o motivo para sufrir trato discriminatorio. Aunque todavía subsisten muchos prejuicios.

Lo de Laurel Hubbard fue distinto, pero está en la misma sintonía de que un deporte sin discriminación es posible. Esta pesista de Nueva Zelanda, de 43 años, ha sido la primera atleta abiertamente transexual en tomar parte en unos Juegos.

Fueron muy intensas las discusiones si era justa o no la autorización para competir. El motivo central de la controversia era sus supuestas ventajas frente a sus rivales, precisamente en la división superpesada.

La pesista cumplió con todos los parámetros olímpicos y de su deporte, el más importante de ellos: un tope de 10 nanogramos de testosterona por mililitro de sangre en los 12 meses anteriores a la competencia. Con ello está en orden con las reglas exigidas por el Comité Olímpico Internacional (COI) en una normativa expuesta desde el 2015.

No obstante, son muchos los criterios de que las mujeres transgénero son más altas, más grandes y más fuertes, incluso con terapia hormonal, lo que les da muchas ventajas. Los resultados que obtuvo Hubbard del 2017 en adelante, incluida medallas a nivel internacional, más que atenuar la controversia la avivaron pues en su etapa como hombre, antes de hacer la transición, en nada sobresalió en cuanto a logros.

Su actuación en Tokio 2020 fue fugaz y para el olvido, falló en sus tres intentos de arranque y la descalificaron. Sin embargo, dejó su voz en alto para agradecer este gesto positivo en la lucha por el respeto a la diversidad.

“Los Juegos Olímpicos son una celebración global de nuestras esperanzas, de nuestros ideales y de nuestros valores. Le doy las gracias al COI por su compromiso para hacer que el deporte sea inclusivo y accesible”, señaló.

Otro hito marcado en Tokio 2020 ha sido el haberse logrado casi un "fifty-fifty" en cuanto a la igualdad de participación de hombres y mujeres, muy por encima de lo que hubo en Río 2016,  gracias a  los cambios dentro y fuera de los terrenos de competencia, en la organización y el personal técnico y dirigente.

Se vio como la inmensa mayoría de las delegaciones desfilaron con abanderados y abanderadas en la ceremonia de apertura, se ha incluido al menos una mujer en los 206 Comités Olímpicos Nacionales, y se adicionaron 18 nuevos deportes con categorías tanto masculinas como femeninas.

Fue un propósito del COI y los organizadores, quienes el 8 de marzo último emitieron un comunicado que ratificó el compromiso con la igualdad de género en todos los ámbitos, y el de lograr que los avances de esta cita se mantuvieran en el tiempo y se consolidaran.

Sería otro esfuerzo más por dejar atrás la huella discriminatoria con la que surgió el movimiento olímpico, que aunque era parte del pensamiento de la época no por eso deja de ser reaccionario a la luz de la historia.

“El deporte femenino no era práctico, ni estético, ni interesante para nadie; más bien era incorrecto”, llegó a decir el Barón Pierre de Coubertin, creador de las Olimpiadas modernas. Su oposición personal también era extendible a muchas personalidades, gobiernos y sectores sociales de entonces.

Eso no fue óbice para  que en la segunda edición, París 1900, ya las mujeres tuvieran acción en las pistas, fueron solo 22 entre casi mil participantes con la británica Charlotte Cooper como primera campeona olímpica en la historia.

Hubo que esperar a Amberes 1928 para que fuera oficial la participación femenina, con 227 atletas en seis deportes, y de ahí hasta el 2021 para por fin decir que casi la mitad de los 11 mil 300 atletas presentes en la capital nipona son las representantes de este sexo, que algunos todavía persisten en decir que es "débil".

Habrá que seguir luchando por consolidar las conquistas y abrir nuevas vías de solución a problemas viejos, como la hipersexualización del vestuario de las mujeres en deportes como el voleibol de playa y la gimnasia, o la aún escasa presencia de mujeres como entrenadoras y técnicas, o que entre los miembros del COI solo el 37 por ciento son mujeres.

Pero estos y otros son parte de una batalla de años del movimiento olímpico en su búsqueda por estar a tono con los ideales y valores de la igualdad, solidaridad y el papel del deporte como facilitador social.

Comentarios

Sr. Periodista Felicidades por abordar este asunto tan crucial en estos momentos. Ahora el catalejo deberíamos enfocarlo hacia nuestros predios! Estaría bueno ya que la institucionalidad deportiva cubana tenga la valentía de fomentar la inclusión y erradicar actitudes machistas discriminatorias. Los talentos no heterosexuales deben tener la visibilidad que merecen en todas las ramas de la sociedad y el deporte debería dar el ejemplo. Por otro lado, por qué no tenemos mujeres boxeadoras u hombres en nado sincronizado? Por qué tenemos que permitir que nos sigan señalando por intolerantes? Por qué estamos "regalando" esos temas a nuestros adversarios? No se supone que trabajamos por todos y para el bien de todos? Por qué no lo demostramos YA con hechos y gestos concretos?
alvioenrique@hotmail.com

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