Gastronomía: El placer de servir al pueblo

Gastronomía: El placer de servir al pueblo
Fecha de publicación: 
17 Diciembre 2020
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Foto: Rafael Martínez Arias/ lademajagua.cu

El Primer ministro Manuel Marrero Cruz lo afirmaba de un modo categórico este miércoles, durante el VI periodo ordinario de sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular: “Hay que rescatar esas cualidades de trabajar, de motivar, ese placer de servir al pueblo”.

Sentenciaba así a propósito del quehacer de la gastronomía estatal, cuyas ineficiencias no debían atribuirse únicamente a la falta de abastecimientos, dijo.

Entre los trascendentales temas abordados en el Parlamento, este del placer de servir al pueblo es solo una pincelada. Pero qué interesante y necesario que fuera abordado, porque si se rescata esa satisfacción, tendremos una parte del camino andado en la calidad de los servicios, no solo gastronómicos, sino en general.

Además de los bajos salarios que el sector de la gastronomía recibía hasta ahora, reconocido así por el propio Primer ministro, otras aristas parecen haberse sumado a la mala atención.

Entre ellas, habría que anotar el sentido de pertenencia y la motivación –esta última también indicada por Marrero. Igual respeto merece un catedrático que un camarero; un investigador que un cocinero, ello porque, con independencia del aporte social que cada cual haga, su dignidad ha de ser equivalente.

 


Foto: Tony Hernández Mena

Una vez que el trabajador de gastronomía se autoestime y justiprecie en la exacta medida, así también percibirá mejor la importancia de su trabajo y se sentirá motivado a atender a comensales o clientes, no como un favor que hace a desgana, sino con esa excelencia que causa satisfacción también a quien ofrece el servicio. 

Marrero Cruz comentaba en su intervención la importancia de “aspirar a que haya una sola calidad en los servicios en el país, no importa que sea un turista extranjero o uno de nuestros conciudadanos” quien los recibe.

Este ángulo del análisis tiene también mucha tela por donde cortar, incluyendo numerosas y lamentables anécdotas. Sin embargo, ahora que las piezas del rompecabezas de la economía cubana van ocupando su lugar, cabe confiar en que el cubano que atienda a otro cubano lo haga como a su familia, porque eso somos. Todos “Somos Cuba”, con independencia del grosor de las billeteras.

Dolorosamente, no siempre ha sido así hasta ahora. En este minuto puede constatarse falta de sentido de pertenencia –además de violaciones de lo establecido-, cuando algunos suben precios a niveles abusivos –como los calificara Marrero-, justo en la coyuntura que demanda precisamente lo contrario porque abundan las carencias y porque todos somos cubanos.

En cuanto a paliar necesidades, la red de gastronomía popular tiene mucho por hacer, y es por ello que el orador también exhortó a rescatar esas cafeterías, ya que los gastos en alimentación que prevé la canasta de bienes y servicios también las incluyen.

Pero la fuente principal de provisiones de esas unidades gastronómicas será lo que cada municipio sea capaz de producir, y una vez más en este punto se ratifica la trascendencia de que todos pensemos como país porque se traducirá en un accionar que tribute a la calidad de vida de todos.

La eficiencia y la calidad en los servicios ocuparán su sitio de la mano de la disciplina, la exigencia, del control por parte de las diferentes estructuras de gobierno y también de ese sentido de pertenencia que acompaña al ordenamiento de la economía. Porque no es un documento normativo más, como subrayara Marrero Cruz, sino la principal brújula para satisfacer las necesidades del pueblo.

 

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