Gámez: el empeño de una ondina de Baracoa a Tokio

Gámez: el empeño de una ondina de Baracoa a Tokio
Fecha de publicación: 
17 Junio 2020
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Elisbet Gámez, la mejor nadadora de Cuba en los últimos años, no pierde las esperanzas de asistir por segunda vez a unos juegos olímpicos. Sin embargo, llegar a Tokio exigirá su máximo esfuerzo y el empeño que siempre despliega como principal arma.

El aislamiento social impuesto por la pandemia de la COVID-19 llevó a la ondina a sus orígenes, a la oriental ciudad de Baracoa, al lugar al que solo ha vuelto para cortas vacaciones desde que promoviera a la selección nacional hace ya más de una década.

Por las medidas de seguridad establecidas no ha podido dar unas cuantas brazadas en el río Miel que la vio apasionarse por la natación; en el cual se destacó entre los niños preparados por el profesor Luis Manuel Pérez; y donde descubrió que en el sacrificio está el encanto de las victorias.

Elisbet sobresalió en copas pioneriles y juegos escolares hasta ganarse un puesto en la Escuela Nacional de Natación Marcelo Salado. Entonces comenzó a exhibir su progreso en la copa de igual nombre y en la Andrés Pérez, así como en los Juegos del Alba 2011.

Luego cayeron los resultados en lides de superior rango: en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Veracruz 2014 ganó bronce en los 200 metros estilo libre, evento en que fue finalista en los Panamericanos de Toronto 2015. En 2016 asistió a la cita olímpica de Río de Janeiro y al certamen mundial de deportes acuáticos.

En el siguiente ciclo la ondina baracoense superó esos desempeños, pues en la justa centrocaribeña de Barranquilla 2018 conquistó plata en los 200 libre con registro nacional de 1:58.55 minutos, quedando a solo 52 milésimas del título. También alcanzó el bronce en el relevo de ese estilo junto a Lorena González, Andrea Becali y Mayte González.

Ese propio año intervino en las fases de la copa del mundo de curso corto disputadas en Beijing, Tokio y Singapur, y en esta última tuvo la actuación más distinguida al adueñarse del bronce en los 800 metros libre, con marca cubana de 8:41,88 minutos.

Ella, además, se ha encargado de reescribir los récords de casa en el más espectacular de los estilos, dígase todos en la piscina olímpica (50 m) y tres en la de curso corto (25 m).

En 2019 dominó el clasificatorio continental en Perú con cota nacional en los 400 metros, al cronometrar 4:14,70 minutos. Después, a las puertas de los Juegos Panamericanos de Lima, concurrió al Campeonato Mundial en Corea del Sur, ubicándose en el lugar 20 entre 64 concursantes en su prueba favorita, los 200 libre, distancia que consumió en 2:00.33 minutos.

Tras el extenso viaje desde Asia hasta Perú, sede de la cita continental, la librista de 23 años de edad acabó quinta en los 200 metros (2:00.25) y octava en los 100 metros (57.05).

Cuando Elisbet encaminaba su preparación a la clasificación hacia Tokio, llegó la pandemia y la natación quedó entre los deportes sin evento internacional alguno en este 2020. La Fina ni siquiera se arriesgó con la cita mundial de curso corto prevista en diciembre, ya que de inmediato la trasladó para el año próximo.

¿Qué has podido hacer en tu ciudad?

Ejercicios generales en tierra y otros con ligas. Con algo pesado hago brazos, planchas, cuclillas y saltos. Los realizo a partir de la siete de la noche porque no hace sol ni mucho calor.

¿Qué has sacado de positivo de este aislamiento?

Volver a ver a mi familia durante mucho tiempo, como antes de irme a la Escuela Marcelo Salado. Siempre la extraño y tenerla lejos me afecta. Estoy feliz de estar cerca de mis seres queridos y ver a mis amistades, pero sobre todo disfruté pasar acá el Día de las Madres, después de 10 años sin estar junto a ella en esa fecha.

¿A qué dedicas el tiempo libre?

Ayudo a mi mamá en los quehaceres de la casa, y a mi hermana con la niña, para que pueda hacer sus cosas. En general comparto con la familia y los amigos.

¿Qué te proyectas cuando retornes al equipo nacional?

Tratar de recuperar el tiempo lo más posible, enfocarme en las próximas competencias y entrenar mucho para lograr mi mejor forma de cara al clasificatorio olímpico.

¿Tienes todas las condiciones en el Complejo de Piscinas Baraguá?

Sí, lo único malo es que el agua se mantiene muy fría y eso nos afecta bastante, pero entendemos la situación del país con el tema del petróleo.

¿Cuáles resultados te han hecho más feliz?

Las dos medallas en Barranquilla 2018 y el bronce en la Copa del Mundo de Singapur.

En el equipo nacional has tenido varios entrenadores. ¿Qué han representado para tu desarrollo técnico y personal?

Mucho. El primero fue Ernesto Garrido y le siguieron Migmary Calderón, José Faroy y Luisa María Mojarrieta. Esta última ha representado un “motor” en mi crecimiento, pues me impulsa, me ayuda, me orienta, me enseña cómo hacer las cosas bien; me obliga a superar algo si no sale bien. Es la guía también en otros aspectos. “Lulú” ha sido muy importante en mi vida.

Cuando te retires… ¿A qué te gustaría dedicarte?

Estoy en segundo año de la Licenciatura en Cultura Física y espero terminarla. Cuando me retire del deporte activo quisiera ser entrenadora, enseñar a niños y jóvenes. Confío en que se inspiren en las grandes figuras de la natación cubana.

¿Tienes posibilidades de clasificar a los Juegos Olímpicos de Tokio?

Creo que sí, esforzándome, entrenando duro y con la ayuda de mi entrenadora. Con tanto tiempo sin entrenar me va a costar un poco, pero no pierdo nada con intentarlo. Todo puede suceder.

 

 

 

 

 

 

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