COVID-19: Un año de pelea y optimismo en Cuba

COVID-19: Un año de pelea y optimismo en Cuba
Fecha de publicación: 
10 Marzo 2021
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Imagen principal: 

Foto: Joaquín Hernández Mena

Hoy hace un año que el SARS-Cov-2 entró a Cuba.

Con la detección del nuevo coronavirus en dos turistas italianos, el 11 de marzo del 2020 se encendía en Cuba la señal de alerta: la pandemia nos había alcanzado.

Pero no fue sorpresa ni nos tomó desprevenidos. 

El 7 de enero de 2020 científicos chinos identificaron a un nuevo coronavirus como la causa de la peligrosa enfermedad que ya se extendía, y solo 22 días después, el Consejo de Ministros de Cuba aprobaba un Plan para la Prevención y Control del SARS-Cov-2.

En fecha tan temprana como el 28 de enero de ese año, el Sitio Oficial del Ministerio de Salud Pública daba a conocer que Cuba fortalecía el sistema de vigilancia para contener la introducción del nuevo coronavirus con la ejecución de un plan intersectorial, elaborado dos meses antes junto con la Defensa Civil y aprobado por las autoridades centrales del gobierno.

El Plan de Enfrentamiento a la COVID-19 se constituyó entre los puntales de la vigilancia epidemiológica nacional para la identificación temprana de los casos y un accionar oportuno.

Aquel 11 de marzo fue precisamente el día en que la OMS declaró esa enfermedad viral como Pandemia y, para entonces, ya sumaban más de 98 171 los casos en 84 países —ocho de ellos, en el continente americano.

Cinco días antes de la entrada a tierra cubana del nuevo coronavirus, el Presidente de la nación explicaba el plan actualizado para la prevención y control de la COVID-19. En aquella reunión territorial en La Habana, advirtió que “no se trata de generar alarmas, sino de estar debida y oportunamente preparados”.


La reunión del viernes 6 de marzo. Foto: Estudios Revolución

Aquel viernes el mandatario convocaba a  trabajar con responsabilidad, rapidez, seriedad y precisión, y explicaba que con aquellas reuniones regionales se preparaba toda la cadena de dirección del Plan, que había sido recientemente actualizado por el Consejo de Ministros. 

También subrayaba la importancia de mantener muy bien informada a la población.

Al comenzar febrero del 2020, ya se iniciaba la primera etapa de capacitación para los profesionales de la salud y trabajadores de los organismos de la Administración Central del Estado en los temas de bioseguridad, y días después, se creaba el Grupo de Ciencia para el Enfrentamiento a la COVID-19, además de otras instancias que igual se sumarían a la batalla. 

El pasar del tiempo ratificó la validez de todas y cada una de las estrategias diseñadas, incluyendo el papel decisivo que corresponde al pueblo una vez informado, pertrechado con los por qué y los cómo.

Otra de las claves de esta batalla que no termina ha sido mantener siempre, junto con el pueblo, a las ciencias en la posición delantera, alertando, indicando, pronosticando, sugiriendo…

No por gusto las reuniones de chequeo encabezadas por Díaz-Canel y por el primer ministro, Manuel Marrero Cruz, se alternan con los encuentros con científicos: matemáticos, microbiólogos, demógrafos, médicos, genetistas, bioquímicos… y todos aquellos que, desde sus saberes, puedan aportar a esta difícil misión.


Foto: mesaredonda.cubadebate.cu

El destacado protagonismo de la ciencia y la tecnología, en estrecho vínculo con la gestión gubernamental, ha estado siempre “en función de ofrecer una respuesta social, científica, política y sanitaria capaz de enfrentar el desafío que la pandemia nos ha planteado”.

Posicionar a los científicos en el lugar de vanguardia que les corresponde en el enfrentamiento al nuevo coronavirus se ha traducido, entre otros beneficios, en contar con protocolos de atención al paciente con COVID-19 que se han ido actualizando en sucesivas y cada vez más eficaces versiones que han posibilitado que en el parte dado a conocer ayer sumaran 53 450 los pacientes recuperados, el 91,5% del total de casos.

Tomar las ciencias como brújula nos ha permitido emplear modelos matemáticos para el pronóstico, enfrentamiento y evaluación del desarrollo de la pandemia, el uso del sistema de geolocalización aplicado a la gestión epidemiológica, y la utilización del sistema ultra-micro-analítico (SUMA) como medio de diagnóstico, y también con ese fin, el uso del test de antígeno.


Foto: José Manuel Correa

A lo anterior se añade que, gracias al binomio ciencia-gobierno, Cuba, con su industria biofarmacéutica, es hoy el primer país de Latinoamérica con un candidato vacunal —Soberana 02— en la fase III de ensayos clínicos y con otro, Abdala, a punto de avanzar también a esa fase.

Los cinco candidatos vacunales que la Isla desarrolla en la actualidad —incluyendo a la Soberana 01A, para convalecientes— hablan, a las claras, del papel de las ciencias en nuestro país y del modo en que la dirección del país ha sabido avanzar de la mano de esos saberes.

Lo que solo pasa en Cuba

Esta geografía caribeña está todavía lejos de cantar victoria en esta lucha por la vida y contra la COVID-19. Sin embargo, en este año sombrío tenemos más de un motivo para andar con la frente en alto:


Foto: Tony Hernández Mena

-A nadie se le ha preguntado cuánto dinero tiene o si puede pagar, lo mismo en las labores de prevención —incluyendo las pesquisas y la administración de profilácticos como el PrevengHoVir o el Nasalferón—, que en el tratamiento de los contagiados. 

-Ningún cubano ha dejado de recibir atención médica porque no existan cupos en los centros de atención o porque no se cuente con el personal de salud necesario.

-Entre los fallecidos, no se incluyen hasta la fecha menores de edad, aun cuando el número de casos reportados entre los menores de 19 años no deja de ser inquietante y va aparejado de un permanente llamado de alerta a la responsabilidad de las familias, en particular a aquellas con hijos en edad pediátrica.

-Únicamente en esta Isla los pacientes tratados por COVID-19, luego que reciben el alta, cuentan con seguimiento médico, guiado por un protocolo diseñado para atender posibles secuelas de la enfermedad.

La solidaridad y el altruismo cubanos han brillado con sus mejores luces en esta pandemia, lo mismo fronteras adentro que en los más distantes rincones del mundo donde la ayuda médica cubana ha sido solicitada. No por gusto, cada vez más voces se suman al reclamo del Premio Nobel de la Paz para el contingente médico Henry Reeve.


Foto: tomada de Trabajadores

Este 11 de marzo, a las 9:00 p.m., un aplauso atronador debería romper el silencio de la noche cubana. En primer lugar, dedicado al personal médico sin cuya entrega, profesionalidad y sacrificio, habría sido imposible todo lo arriba mencionado; y en segundo lugar, para todas las cubanas y cubanos que han sabido cumplir con lo que les toca, desde la responsabilidad, el sacrificio, y también desde la confianza y el optimismo.

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Venceremos y saldremos victoriosos de esta dura batalla por la vida y por construir un Socialismo nuestro y para el beneficio de los cubanos .
osmanimm64@nauta.com.cu

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