Contradicciones de la «libre» opinión

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Contradicciones de la «libre» opinión
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Fecha de publicación: 
25 Septiembre 2020
7
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Las reacciones violentas frente al comentario de la periodista Lied Lorain Guerra sobre la telenovela El rostro de los días no es un fenómeno nuevo, aunque si amplificado en las redes sociales, donde también hubo muchas coincidencias con sus puntos de vista sobre ese producto televisivo que tuvo una notable repercusión social, la cual la convirtió en asunto de interés del Noticiero Nacional de Televisión.

Las valoraciones no complacientes sobre personas, sucesos, obras de pretensiones artísticas no son bendecidas en ninguna parte del mundo, ni lo han sido en ninguna época. Los artistas que suelen tener una mirada cuestionadora  de la realidad no la tienen con sus obras, los humoristas, incluso, se ponen muy serios cuando se señala cualquier aspecto no convincente en su quehacer. Todas y todos claman por críticas para los otros, para sí no.

En ese contexto histórico universal el periodismo de opinión en Cuba siempre ha tenido que sortear no pocos escollos. El hecho de ser una sociedad acosada desde el exterior condicionó un fuerte espíritu de autodefensa, que ha signado a todos los intentos de hacer factible el socialismo, porque ciertamente esa aspiración ha sido atacada con particular saña desde su surgimiento y tuvo particular influjo en la prensa.

Sin embargo, en el terreno de las artes siempre hubo una mayor presencia de la opinión sobre las diversas ramas, con la consabida reacción poco receptiva de quienes se sentían afectados, que intentan generalmente negarle al que señala lo que no considera efectivo, los conocimientos para hacerlo, sin tomar en cuenta las diferencias de la crítica en revistas especializadas con los comentarios periódicos del devenir cultural, para los cuales está preparado cualquier profesional del periodismo con título universitario, mirada atenta y vocación por el tema.

Tengo una larga experiencia relativa  a las reacciones frente a cualquier opinión que “empañe” ciertos estados de gracia ocasionados en parte de los públicos por la simplicidad de realizaciones acomodadas a propiciar, a los posibles receptores, lo que ellos disfrutarán sin ningún esfuerzo, reforzando los ideales del bien, del mal, de la felicidad desde las primeras narraciones de príncipes y princesas y hadas, que luego se convirtieron  en historias de ricos y pobres  salvados por la varita mágica del dinero, según las novelas de Corín Tellado.

Aunque la radio novela y la telenovela tienen una larga historia en el consumo popular en Cuba, me pareció valioso que guionistas y realizadores nativos intentaran aprovechar las reglas dramatúrgicas de esos géneros y su popularidad para estimular el interés en los más variados asuntos desde los años 60 del anterior siglo.  Y sentí  traicionado ese propósito creativo cuando se decidió exhibir La esclava Isaura, al estilo de las telenovelas jaboneras  del pasado.

Mi opinión contraria, en las páginas de Juventud Rebelde, a lo que consideraba un retorno injustificado provocó una repulsa de proporciones escandalosas, estimulada también por la televisión que acudió a muy connotados intelectuales para justificar su propuesta. Llegaron literalmente sacos de cartas al periódico y de pronto estaba convertida en el enemigo público número uno. Eran los años iniciales de la década  del 80 del Siglo XX.

Ese episodio, que creó preocupaciones sobre mi seguridad física en no pocos de mis allegados, no limitó mi convicción sobre la importancia de dar opiniones sobre distintos aspectos de la realidad y las pretensiones en lenguaje de ficción, o cualquier otro recurso expresivo, de mostrarla, no por considerar que tuviera la razón o que era infalible, sino porque las opiniones propias, argumentadas, generan otros criterios a favor o en contra y hacen mover el pensamiento, condicionan que aparezcan  aristas no tenidas en cuenta sobre un tema, propician polémicas indicativas de cómo anda la receptividad sobre un suceso, siempre y cuando esas respuestas no se conviertan en escarceos vanos, ataque y ofensas como ocurre en las redes sociales, donde es casi imposible establecer un diálogo porque cada cual cree que su opinión es la certera.

Cada opinión se construye sobre los presupuestos estéticos de cada cual, los referentes artísticos que se tengan, los criterios de la función social de las producciones para el consumo cultural, y es lógico que alguien entrenado en esos factores tomará en cuenta aspectos, detalles, simbolismos que no serán percibidos para los que asumen el ver una obra audioivisual como puro entretenimiento, lo cual suele ser para no pocos la función exclusiva de las telenovelas.

Los gustos, por otra parte, no sólo tienen relación con esos elementos descritos, sino con valores sentimentales, con la concordancia de ciertas experiencias personales, con el disfrute ingenuo de ver representadas las ilusiones  que en la existencia real no logran realizarse con la misma facilidad que en algunas obras destinadas a su cultivo para conquistar públicos mayoritarios.

El divorcio entre las apreciaciones de la crítica y los espectadores se produce justo a causa de los enfoques completamente diferentes. El espectador no quiere que le cuestionen su disfrute y la crítica se propone mostrar las costuras visibles de cualquier realización, sus puntos débiles, sin dejar de reconocer lo que bien funcionó.

Es muy difícil lograr armonía cuando el pasar de los años demuestra que, por distintas razones, el gusto de una buena parte de los públicos se ha mantenido fiel a ciertos códigos y muchas realizaciones también, no sólo en Cuba, sino en todo el mundo, realidad que no justifica la agresión como método de discrepancia, pero ello está de moda en las redes sociales, donde cualquiera puede opinar, y de la manera que lo hace, demuestra cuál es su condición humana, de qué presupuestos parte y  hace evidentes sus características culturales, elementos que hacen respetable o no su opinión.

El fenómeno de las redes sociales,  los ataques persistentes por muy diferentes causas a personalidades de cualquier ámbito de la sociedad, debe llevar a una estrategia inteligente. No se debe discutir con la ignorancia y la maledicencia, no vale la pena darle relevancia a quienes no lo merecen y sí tomar en cuenta las formulaciones que ayuden a un mejor entendimiento.

En estos tiempos de desbordamiento de la “libre” opinión, donde todos se sienten con derechos a expresarse, Lied Lorain Guerra ofreció sus puntos de vista sobre El rostro de los días, los argumentos, y eso es absolutamente legítimo en su condición de periodista. ¡Ojalá que el NTV continúe ofreciendo valoraciones, aunque no sean complacientes, en su sección cultural, aprovechando el interés manifiesto de sus seguidores!

Muy saludable que la televisión tenga la capacidad y dé la oportunidad de analizar las luces y sombras de sus producciones, distanciándose del criterio de que no se puede ir contra sí misma y contribuya a polemizar sobre nuevos temas y problemas.

Tomado de Cubaperiodistas

Comentarios

Considero que la crítica sana a cualquier producto es beneficiosa, pero hay críticas que no tiene por que llegar a espectador que ha quedado tan satisfecho con lo que ha visto en pantalla. No es el espectador quien tiene que cargar con las carencias y defectos que tuvo la producción a la hora de hacer la telenovela, al espectador le importa que lo que está viendo le llegue, lo motive, lo entretenga y pienso que ese objetivo se logró. Porqué vamos a ser tan agresivos con nuestros productos nacionales, que bien escasos son y que cuando logran llegar al público es porque tienen algo bueno. Es por esto quizás que los directores se limiten un poco a la hora de hacer una telenovela sobre todo basada en la realidad actual tan compleja y con tantos matices. Es por eso que la mayoría de la audiencia busca las novelas que vienen en los paquetes y que estoy segura en su mayoría carecen de muchas de las cosas que se le ciriticaron al Rostro de los Días. No digo que no exista la crítica, pero hay que ver en que escenario y de que forma se hace.
En esta sociedad ....moderna....donde uno te tira en la cara el humo de su apestoso cigarro porque a el fumar le parece maravilloso y no peligroso ( analogía rara) ...cualquier criterio contrario al gusto o mal gusto es arriesgado por eso creo que el que critica debe contar siempre con que eso va a pasar. Lo que ahora las benditas redes le permiten a más gentes participar en el escarnio (ensalzamiento) de turno. Muchas usuarios en las redes ni opinión clara tienen sobre un tema pero el meme o el videito le parecen graciosos y lo comparte, no tienen en cuenta que están construyendo un estado de opinión dado. Los correos en cadena por ejemplo son algo con lo que se ataca a una red dada y los siguen compartiendo aunque diga estupideces.
carlos@uebse.geysel.une.cu
Considero que la crítica es necesaria, aunque realmente a todos en un primer momento nos molesta y saltamos, pasado ese primer momento si somos inteligentes razonamos los planteamientos y valoramos cuánta razón o no existe en esa crítica, y si somos otro poquito más de inteligentes aprovechamos y cambiamos o mejoramos para la próxima oportunidad y hacemos las cosas mucho mejor. Pienso que con esta novela sucedió un hecho histórico y fue su impacto en las redes sociales, y considero además que de forma inmediata a través de los memes publicados al instante de suceder las cosas los propios televidentes criticaban a su manera las cosas que iban sucediendo en la novela. Sin embargo esos mismos televidentes reconocían además los valores que la novela estaba mostrando y tratando de rescatar. Pienso también que lo que quizás mas molestó, fue la fuerte tormenta descuartizando la novela, por parte de los críticos en todos los medios, cuando las personas aún estaban bajo su embrujo, como si fuera algo impuesto por alguien, o ensañamiento y alevosía y creo que eso fue lo que hizo saltar y poner la opinión pública contra los críticos. Lo mismo sucedió durante la novela cuando se ponían las personas contra los actores que representaban los papeles negativos. Hubo cosas muy positivas en la novela, que a mi entender como simple ciudadana, fueron criticadas y con las cuales no estoy de acuerdo pero cada cual acorde a sus experiencias, su nivel cultural y su grado de apreciación de las cosas tiene su punto de vista. Realmente como una cubana que vive en Cuba lo que más me preocupa y creo que a otros también les dé que pensar, que con tanta educación, tanto programa educativo, tantos cursos de superación, nos encontremos en un punto en que la opinión pública y el análisis crítico de una obra se opongan 180 grados y eso me hace pensar que algo anda mal. Personalmente me gustó la novela, me gustaron los temas tratados, me encantó la música, la vi con los ojos de ver en ella los valores y buenas cosas que estaba tratando de rescatar y no dejo de reconocer que muchas de las cosas que los críticos señalan también las percibí, y al final según la teoría del filósofo antiguo elegí quedarme con el niño y votar el agua sucia, y mi conclusión es que la reacción a la crítica ha sido porque las personas han sentido que esta se bañó en el agua sucia y botó el bebé.
martad@vc.copextel.com.cu
Ciertamente creo que la periodista no debio hacer ninguna critica de la novela en el noticiero. el noticiero es para dar noticias, quizas han surgidos algunos espacios dentro del mismo para reflexionar de algun que otro tema social, como las indisciplinas sociales fundamentalmente, pero hablar de novela no creo que haya sido necesario, si en las redes sociales hubo una avalancha de comentarios acerca de la novela, negativos o pasitivos, o hacer memes para reir un poco en medio de esta pandemia, pues no le veo problema en eso. pero de ahi a que sea un tema para darle un espacio en el noticiero, creo que eso fue lo en cierta medida molesto mas a la poblacion. como que se le impusiera un modo de ver las cosas, cada cual interpreta el producto como quiere. no hay un patron a seguir.
rigoberto@smcsalud.cu
hola muy de acuerdo con su analisis y en parte con su opinion, en la mia muy particular señalare varios aspectos sobre la critica realizada, la critica a la telenovela sin importar lo que significo para el publico fue devastadora incluso practicamente sin mencionar lo bueno todo a la vez en todos los principales medios de difusion del pais creo que INNECESARIO, el fin es el pueblo la critica no puede llevarse el protagonismo que es del elenco, eso es lo primero, ninguna obra es perfecta como tampoco lo es nuestra obra social revolucionaria y humanista, somos criticados por millones, pero defendemos tambien los millones que estamos aqui la sociedad que elegimos, en mi caso en cuba y fuera de cuba no permito que nadie ataque a mi pais y mi revolucion por muy imperfecta que sea y sin ni siquiera mencionar los logros NO LO PERMITO y lo enfrento, EL SOL TIENE MANCHAS, SOLO LOS DESAGRADECIDOS VEN LAS MANCHAS dijo marti, y el tercer punto como dije antes es una obra realizada para el pueblo cumplio su fin la critica cobra por eso CRITICAR, el pueblo que produce que paga a esa critica con su trabajo lo disfruta, SON TIEMPOS DE UNIDAD, Cuba esta cuba de todos es UNIDAD como siempre lo demostro nuestro lider Fidel, Raul, Canel y demas dirigentes unidos a nuestro pueblo, la critica puede serlo pero no jactarse de serlo y solo ver las manchas, y por ultimo para criticar esta la TV hasta la saciedad, pero sucede que si se critica otro programa nadie leeria la critica pues a nadie le importaria, se cebaron con la novela con lo que gusto con lo que movio al pueblo, disculpe solo me pregunto fue critica o ENSAÑAMIENTO?
alexiscaamano1965@gmail.com

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