60 Serie Nacional de Béisbol: La casta sale a relucir

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60 Serie Nacional de Béisbol: La casta sale a relucir
Fecha de publicación: 
26 Septiembre 2020
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Leones y Avispas pueden sacar provecho de sus actuales contrarios, aunque con tanta paridad puede suceder cualquier cosa. Foto: Tomada de CMKC.

Hace mucho tiempo que dos históricos de nuestra pelota, Santiago de Cuba e Industriales, no comandaban en solitario la tabla de posiciones de un clásico.

De hecho, el último de estos dos elencos en alzar un trofeo de campeón nacional fue precisamente el de los Leones de la Capital, allá por el lejano 2010.

Ahora bien, vayamos a algunas cuestiones por las cuales estas dos armadas iniciarán las subseries de este sábado en la cima, con idénticos balances de 7-3.

La primera de ellas asociada con el pitcheo: Los azules, contrario a lo que se presagiaba, pues muchos daban, y aún lo siguen dando, a su staff como el Talón de Aquiles, se han sustentado en sus lanzadores, PCL: 3.95-3ros; Whip: 1.36-2dos; ponches: 76-1ros con 8.11 por cada nueve actos; y boletos: 3.09 por cada nueve innings que sin ser del todo halagüeño anda igualmente segundo en la incipiente justa, muy inferior a la media de 4.32, e indicador de que sus hombres desde el box han sorteado las situaciones tensas de partido sin apelar al descontrol.

Cuatro de las siete sonrisas sobre el hombro de los relevistas, además de dos rescates, da fe de un equilibrio entre abridores y relevistas, amén de que la labor de los iniciadores ha sido mejor, pues los apagafuegos compilan para 5.52, con Whip de 1.48 y media de transferencias ligeramente superior (3.77).

La situación de las Avispas es más acentuada. Sin esa contundencia, son sus abridores los que mejor desempeño tienen, independientemente de que acumulan únicamente dos de los siete éxitos de la novena. Les promedian para 249 y, pese a exhibir PCL no halagüeño de 4.03 y Whip de 1.44. Además, su relación ponches-bases es de respectivos 3.51-4.38, lo que habla de que el control es una de las lagunas de su bullpen.

Tanto es así que sus relevistas conceden 6.58 regalías por cada nueve episodios, indicador que incide negativamente en los astronómicos OBP-437, y OPS-1 027. Por si eso no bastara son los apagafuegos que más extravases soportan (13 dobles y 10 jonrones, para galáctico slugging rival de 590.

Eso ha hecho que varios desafíos de los indómitos no hayan tenido su desenlace hasta el noveno acto, e incluso más allá en extrainnings.

Con la tropa de Carmona ha sucedido otro tanto, solo que, con una línea ofensiva más potente, han sabido resolver mejor una serie de partidos cerrados.

Hablamos de promedio colectivo de (329-4to), ofensiva de alto calibre que incluye 13 cuadrangulares (2dos), y 19 dobles (4tos), el mejor tacto, 28 ponches a razón de uno por cada 15.2 comparecencias al bate, lo que habla de su tacto en sentido general y la capacidad para poner la pelota en juego, aún sin dos de sus piezas claves en el line-up: Alberto Calderón y Yosvany Peñalver.

Eso denota la profundidad de su batería, principal argumento de esta versión azul.

Los santiagueros en cambio, son los que más biangulares conectan (26), pero también los que más corredores dejan en las almohadillas (105), alejados en 12 precisamente de los Industriales.

Aquí se descubre una de las vulnerabilidades que desde hace buen tiempo acusa nuestro béisbol, tanto en casa como en la arena internacional: la capacidad para remolcar a los hombres situados en las almohadillas, una divisa sustentada en la eficiencia. Crucial en la pelota moderna.

Ahora bien, vayamos a una tercera variable que creemos es digna de contemplar: la casta, el temple para sortear los puntos climáticos de presión en un choque X, y por consiguiente esa capacidad extra para hacerse del triunfo.

Algo que tanto Industriales como Santiago, solían destilar a borbotones. Herencia que al parecer vuelve a la palestra en lo que va de campaña.

Se trata de alcanzar los niveles máximos de concentración, estar metido en el partido cuando más se necesita, desterrar deslices mentales que a la postre puedan ser costosos. Ser fieles en los conceptos y el ABC táctico de la pelota, en correspondencia con la lectura del enfrentamiento, de cada momento del mismo.

Otra falencia evidente de nuestro torneo, en sentido general, la cual igualmente nos ha pasado factura luego extra-fronteras.

En medio de un río revuelto en este sentido, azules e indómitos lo han hecho ligeramente mejor que el resto de las novenas, otro break favorable y que incide en sus posiciones de privilegio en la tabla hasta este instante.

En el caso de los santiagueros con un balance en su nómina de peloteros que fueron dobles monarcas en el certamen sub-23 y una legión de experimentados jugadores.

Industriales, apoyada en el talento individual, y en el volcán perenne que representa ser el equipo insignia de nuestra pelota, con un sinnúmero de adeptos y otros tantos detractores, capaz de llenar cualquier plaza en nuestra geografía, y, por consiguiente, fraguando ese temple y nervios de acero en cada salida al diamante.

Nada amigos, que la casta cuenta, y hasta ahora así lo están haciendo notar dos de nuestros históricos: Industriales y Santiago de Cuba.

Usted mantenga nuestra cita habitual frente a su telerreceptor, que a partir de hoy sábado le depara los duelos entre Camagüey-Pinar del Río, Artemisa-Las Tunas, Ciego de Ávila-Isla de la Juventud, Mayabeque-Holguín, Granma-Matanzas, Guantánamo-Villa Clara, Santiago-Cienfuegos, e Industriales-Sancti Spíritus, siempre en cancha de los segundos.

 

 

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