Instructores de arte, el vals de los 15 años (+ VIDEO)
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Las esencias de los instructores de arte, del movimiento de aficionados, de las Casas de Cultura, están presentes desde las Palabras a los Intelectuales del líder de la Revolución Cubana en fecha tan temprana como 1961:
“…uno de los propósitos fundamentales de la Revolución es desarrollar el arte y la cultura, precisamente para que el arte y la cultura lleguen a ser un verdadero patrimonio del pueblo.
“Y al igual que nosotros hemos querido para el pueblo una vida mejor en el orden material, queremos para el pueblo una vida mejor también en el orden espiritual, queremos para el pueblo una vida mejor en el orden cultural. Y lo mismo que la Revolución se preocupa del desarrollo de las condiciones y de las fuerzas que permitan al pueblo la satisfacción de todas sus necesidades materiales, nosotros queremos desarrollar también las condiciones que permitan al pueblo la satisfacción de todas sus necesidades culturales”.
Es fácil reconocer ese mismo sentido en el optimismo con que recibió Fidel a la segunda graduación del las escuelas de instructores que él mismo impulsó en los inicios del tercer milenio:
“Es fabuloso el camino que se abre hacia la formación de sensibilidad y apreciación de las artes entre los más jóvenes y hacia el ambicioso propósito de crear una cultura general integral masiva en nuestro pueblo.
“Una cultura no solo artística, sino también histórica, científica, económica, geográfica, ambiental y en los más diversos campos del conocimiento, con profundo sentido humanista”.
Se trata precisamente de instruir, de formar el gusto estético, la sensibilidad artística de los cubanos y cubanas, se trata de llevar al máximo la capacidad crírica para discernir entre la banalidad y el arte, entre la vulgaridad y la creación, así se plantea el trabajo la Brigada José Martí de Instructores de Arte, una idea de Fidel que en 2019 celebrará sus 15.
¿Y qué vamos a bailar en esa fiesta? Ojalá que sea rumba y mambo y el Vals de la mariposa, que para eso tuvimos un Lecuona y todo lo bueno y bello que hemos sido capaces de crear los cubanos, el acervo maravilloso que engordamos por siglos, antes de que se pusieran de moda las bocinas portátiles y ciertos sectores olvidaran que los nacional, lo auténtico, es lo que trasciende y se universaliza.
Se apuesta una vez más en Cuba por el movimiento de artistas aficionados, los talleres de las Casas de Cultura, la visualización de los grupos pòrtadores, se remodelan muchas de las instalaciones físicas y también se intenta relanzar las esencias. Es urgente.
El reto es masificar lo que más vale y brilla de la cultura cubana, el tesoro de nuestros grupos portadores, el repertorio de creaciones que han germinado en este país donde el talento es endémico.











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