Opinión: Gruñidos contra Argentina desde Madrid

Opinión: Gruñidos contra Argentina desde Madrid
Fecha de publicación: 
19 Abril 2012
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Aunque muchos pensaban que en España la más desenfadada mentalidad colonialista y franquista eran cosas del pasado, un nuevo episodio la deposita en el presente.

Este lunes la presidenta argentina, Cristina Fernández anunció el envió al Congreso de un proyecto de ley que expropia el 51 por ciento de las acciones de la empresa YPF, en manos a partir de  1999 de la compañía Repsol, con sede en España.

El 17 por ciento de las acciones de la Repsol pertenecen a intereses radicados en Estados Unidos, y otros a diferentes latitudes.

El periódico Página 12 desplegó en Buenos Aires un titular que resume la opinión más generalizada al decir: “Finalmente llegó el Día”, así como deploró las amenazas del gobierno español al respecto.

Según opina el artículo, al declarar de interés público el logro del autoabastecimiento de hidrocarburos, su explotación, industrialización y comercialización, su propósito puede no reducirse solo a YPF.
 
Un secreto a voces son los muy abultados millones de dólares extraídos de esa nación suramericana por la YPF y sus jefes, mientras ha sido todo lo contrario su aporte a la nación argentina.

Grandes manifestaciones populares que han recorrido a la Argentina demuestran el masivo respaldo suscitado por la decisión del gobierno que encabeza Cristina Fernández.

Una encuesta de opinión a todo lo ancho y largo de la nación arrojó como resultado que alrededor del 80 por ciento de los consultados manifestó su apoyo a la recuperación de la YPF.

Brasil, Venezuela, Bolivia, Uruguay, así como otros gobiernos latinoamericanos han hecho constar su adhesión a lo decidido por sus colegas argentinos amparados en el Derecho Internacional.

Sin embargo, desde entonces portavoces de la administración de España arrojan un improperio tras otro contra la Argentina, donde la inmensa mayoría de sus habitantes ha celebrado lo acaecido.

Desde el balneario mejicano de Puerto Vallarta, el presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, aseguró este martes que la expropiación de la YPF “afecta y mucho la reputación internacional de Argentina”.

Antes, y luego de una reunión de Rajoy con sus ministros de Relaciones Exteriores y de Industria, el Ejecutivo había emitido un documento donde censuró duramente a Buenos Aires.

Leído por el canciller, José Manuel García-Margallo, decía que la medida contra la YPF “rompe el clima” de tradicional amistad y cordialidad en las relaciones bilaterales, y amenaza con que tomarán “medidas claras y contundentes”  hacia ellos.

Otro esfuerzo de intimidación, entre otros, salió desde Bruselas, donde el portavoz europeo de Comercio, John Clancy, declaró que “una expropiación por parte del Gobierno argentino enviaría una señal muy negativa a inversores nacionales e internacionales, y ”podría dañar seriamente el clima de negocios” allí.

El subinterventor de la YPF, Axel KIcillof, durante un discurso que pronunció en el Senado reveló que esa filial de la Repsol tiene una deuda cercana a los 9 000 millones de dólares.

Klcillof añadió que cifras brindadas por ex jefes de la firma sobre su  valor serán revisadas a medida que esclarezcan “los vericuetos y la situación real con información secreta que manejaba”.

Del enfrentamiento gobierno de España y Argentina surgen necesariamente algunos criterios e interrogantes.

En Madrid sus más altos portavoces oficiales han llegado a decir que esta confrontación perjudica a la imagen internacional de Argentina. Mal momento para hablar de “imagen internacional”, porque la que refleja el gobierno español está muy magullada.

De acuerdo a cifras que diariamente circulan por el mundo podrían llegar a tener unos 25 millones de personas sin trabajo, muchas de ellas jóvenes que, entre otros, abandonan sostenidamente su país de origen.

En ese contexto les ha crecido grandemente el movimiento de los indignados, que de manera particularmente significativa acaba de expresar su respaldo a la expropiación de la IPF en Argentina.

Las brutales represiones de la policía española contra los numerosos integrantes de ese movimiento hacen recordar los días más sombríos de la historia española.

Por ese camino han impuesto a su nación ibérica, con la pléyade de poetas y escritores que tanto representan para la cultura de América Latina y el resto del mundo, el cartel de suburbio europeo.

El actual episodio en torno a la IPF se desdobla en su esencia como otra exhibición concreta del cadáver insepulto del franquismo y de la mentalidad colonialista que aún subsisten en España.

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