Exposición Viva: Recordar el teatro

Exposición Viva: Recordar el teatro
Fecha de publicación: 
9 Noviembre 2011
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La galería Raúl Oliva, dirigida por el diseñador Raúl Ruíz, mostró como parte de las presentaciones del pasado 14 Festival de Teatro, una suerte de desfile, espectáculo o exposición viva, que fue sin lugar a dudas Un convite para la memoria…, como rezaba en el título de las notas al programa de mano escritas por Freddys Núñez Estenoz. Este director y dramaturgo camagüeyano señaló que el hecho “no se puede clasificar, porque es como clasificar la vida vivida desde el teatro, como retener el tiempo, ese que se sublima con el último aplauso.”

La historia del teatro cubano sería bien diferente sin ese momento extraordinario que deja atrapados a ciertos personajes, esos que quedan en la memoria colectiva, y van creciendo en el público convertidos en suerte de dibujo mítico, al que miramos desde el carácter efímero del teatro. La curaduría estuvo a cargo de Jesús Ruiz, Odalis Moreno, y Sara Díaz, especialista de la galería, de quien partió la idea para honrar al teatro en el 14 Festival. Sobre las particularidades de la exposición Sara Díaz expresó:

“La selección de una muestra como esta siempre va a ser injusta, porque generalmente se nos quedan personas que podían haber estado, pero el espectáculo no podía ser extenso, y tratamos de buscar obras representativas dentro del teatro cubano contemporáneo, y que el público ya las tuviera almacenadas en su memoria, aunque no están en la selección del Festival. Quisimos diseñar un especie de compendio que nos diera una exposición viva, por eso seleccionamos un grupo de personajes y los actores que los encararon en su momento.

“Estoy contentísima porque salió muy bien, y tengo que agradecérselo a todos los actores, actrices, directores, diseñadores…, que colaboraron profundamente con la idea, sobre todo a Fernando Hechevarría, actor de Teatro El Público que asumió la dirección artística. Estoy orgullosa con lo que sucedió aquí y el resultado del espectáculo.

La exposición comenzó con imágenes de Las penas saben nadar, un clásico de Abelardo Estorino inmortalizado por Adria Santana, esa actriz tan necesaria del teatro cubano. Luego, por la improvisada pasarela, desfilaron La reina (Alejandro Milián) y Lord Enrique (Jorge Luís Curbelo), de la obra Contradanza, de Mefisto Teatro; la Lupe que encarara Monse Duany; Fernando Hechevarría con Petra de Las amargas lágrimas de Petra von Kant, de Teatro El Público; La abuela desalmada de La visita de la vieja dama, encarada por Ivanessa Cabrera, de Buendía; los personajes de Lady (Consuelo Dunay) y Mane (Mateo Pazos) de Aye N' Fumbi, de Estudio Teatral Macubá; y la Rosa Sandoval de Parece Blanca defendida por Miriam Learra, de Teatro Estudio. Del espectáculo Aceite+Vinagre=Familia llegaron Cristina María Arósteguis (Ana Rodbers) y Felipe Arturo Rosabal (Josvani González), de Teatro del Viento; mientras que de las Estaciones de Matanzas, apareció una hermosa marioneta diseñada por Zenén Calero y manipulada por Iván García, que estuvo acompañada por los intérpretes Luís Torres y María Laura Germán, de la pieza Pinocho, corazón de madera. Finalmente, tres generaciones de actrices del Teatro Caribeño –Hilda Oates, Monse Duany y Meilin Cabrera– recordaron a la legendaria María Antonia de Eugenio Hernández Espinosa, para cerrar la velada, que recibió un largo y fortísimo aplauso del público.

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