Al cambio de mentalidad se llega por cambios en los comportamientos
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En su habitual programa televisivo y en numerosas comparecencias ante diversos públicos, el profesor Manuel Calviño ha abordado el tema del cambio de mentalidad.
Sin dudas, corresponde a los psicólogos verter luz sobre el asunto. En especial, considerando que el propio presidente cubano Raúl Castro se ha referido a “dogmas y esquemas inviables, que constituyen una barrera psicológica colosal”, al “bloqueo de pensamiento”.
Por eso, vale la pena multiplicar algunas de las principales tesis manejadas por este conocido especialista, resumidas a partir de grabaciones de sus pronunciamientos ante cámaras de TV, y también consultando notas de quienes han asistido a sus conferencias.
De una u otra manera, Calviño en sus preámbulos para adentrarse en el tema, usualmente aclara que interpreta el cambio de mentalidad como una vía para preservar las esencias, “porque cuando las superficies no cambian, terminan por enmohecer las esencias y ese es un riesgo que no podemos correr”.
Asimismo, precisa que la mentalidad que en un momento pudo ser eficiente y productiva, se convierte en barrera para otro momento histórico.
Recuerda lo dicho por un antiguo filósofo: trata a la gente como lo que es y seguirá siendo lo que es; trátala como lo que podría ser, y cambiará. En consecuencia, sentencia el psicólogo: si tratamos a las nuevas situaciones como las hemos tratado siempre, serán las de siempre; tratémoslas como situaciones nuevas, distintas, y entonces, definitivamente lo serán.
Acerca de cuán difícil puede resultar modificar mentalidades, asegura que mientras menos conciencia tienen las personas de los errores y las insuficiencias, más difícil les resulta cambiar.
Y si complejo es lograr transformaciones desde la premisa de experiencias negativas, también lo es cuando estas son positivas. “Pensamos que si la experiencia es positiva, lo que tenemos que hacer es sentirnos contentos. Y hay informaciones interesantes: los errores más pedestres y elementales que se cometen en los ejercicios profesionales, los cometen los especialistas de más experiencia”.
Porque “hasta la experiencia positiva, hasta el éxito, tiene una posibilidad de distorsión”, afirma el doctor y acota, “lo que pasa es que nos cuesta mucho trabajo verla en nuestro cotidiano de vida porque el éxito convoca a la rutina.
“Si queremos cambiar la mentalidad, debemos que tener primero una mirada crítica de nuestra experiencia. Pensar que la nuestra ha sido positiva para determinados contextos, pero no necesariamente para uno nuevo”.
Calviño es categórico al identificar la dificultad principal que se interpone a esa mirada crítica: la resistencia al cambio. Porque aquel que se beneficia de una determinada condición se empeñará porque esa condición no varíe. A ello, el psicólogo añade como otro posible freno la propia responsabilidad con el cambio, acompañada por la incertidumbre ante optar por cambios si hasta el momento se han tenido buenos resultados.
En el tópico de la responsabilidad, recuerda que los jefes tienen como misión coordinar, supervisar, controlar…pero los criterios y saberes de los subordinados tienen que ser escuchados. Insiste en retomar una mirada más colectiva y dialogante, porque el cambio de mentalidad también transita, asegura, por el aprendizaje de nuevas cosas, por un cambio de mirada hacia los conocimientos.
Cuando profundiza en la relación jefes-subordinados, comenta sobre las faltas de autonomía de los últimos también como obstáculo, y asegura: cuando dejemos de pedirle a la gente que consulte, dejará de hacerlo. Aunque los hay que consultan no porque se les indique hacerlo, sino porque les resulta más cómodo y seguro. Consultar ofrece supuestas garantías.
Indica que el asunto no está en cambiar reglamentaciones, sino funcionamientos. Porque las primeras no hacen a los segundos, sino viceversa, al menos, en la cotidianidad de los centros de trabajo y del acontecer social.
“Yo creo que el gran cambio de mentalidad tiene que venir necesariamente por cambiar los comportamientos”, subraya Calviño.
Y como muestra de los comportamientos a modificar menciona aquel de quitar al jefe cuando algo no sale bien; con lo cual se está evidenciando que el colectivo no es lo más importante, sino el jefe. En ese camino, el doctor subraya que tenemos que descentrar el concepto de responsabilidad porque esta será siempre de quien debe cumplir con la tarea.
“La responsabilidad no se adquiere cuando recae en el otro, sino cuando está en nosotros”. Este principio lo considera fundamental para el cambio de mentalidad a que estamos convocados, y que no podemos permitir, enfatiza, que se nos convierta en una consigna.
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