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Por: Mercedes García. Grupo de reflexión HxD Manuel, su enfermedad es grave, sin embargo, le ruego no entrar en pánico, pues la homofobia fue identificada, fue estudiada y ¡tiene cura!.
Cuando leí su delirio inquisidor sentí mucha pena al notar que la enfermedad atacó ya, seriamente, incluso su dominio de la lengua materna, muy a pesar del alto nivel de preparación que supongo en alguien que dice tener una profesión como la de fiscal.
Es usted, Manuel, una prueba inequívoca de la urgente necesidad de realizar en Cuba una segunda campaña de alfabetización, esta vez para consolidar una cultura de conocimiento y respeto de la diversidad y de los derechos sexuales, como derechos humanos.
El momento histórico que vive nuestro proyecto social está pidiendo a gritos llevar la educación sexual integral a todos los niveles de enseñanza. Queda claro que la necesidad es no solo la de combatir hechos puntuales como la rancia y peligrosa homofobia de un fiscal como Manuel, sino la de deconstruir los modelos culturales que por costumbre o con la leche materna, él heredó y naturalizó como únicamente aceptables.
Esta sabia decisión evitaría en lo posible, que personas como usted, Manuel, en su afán de defender eso que llama el ser cubano y revolucionario, quedaran, públicamente, como perfectos ignorantes con iniciativas discursivas fuera de contexto.
De igual forma, pondría fin a los privilegios, que no derechos, como bien dice un querido colega, que la heteronormatividad le concede a Manuel para ejercer, libremente, violencia por control homofóbico en su irresponsable discurso.
La tarea como patriotas, orgullosos de nuestra historia, es construir una Cuba inclusiva, sin estigma ni discriminación por razón alguna, con respeto profundo a la dignidad tal… “como la ética y el humanismo martiano legaron a nuestra práctica revolucionaria”.
Ha llegado la hora histórica, Manuel, de hacer justicia con esos cubanos y cubanas que como yo, hemos sido, por demasiado tiempo ya, irrespetados en nuestra dignidad y limitados en nuestros derechos por la ignorancia de personas como usted. Debe quedarle claro a usted u otros que persistan en tal postura, que los derechos de las personas lesbianas, gays, bisexuales, transexuales e intersexuales se garantizan o no, pero no se someten a consulta popular.
De modo que ni siquiera le culpo, le invito, en cambio, a dialogar, a reflexionar con sabiduría, sumarse y apostar por lo que nos une. No es hora de clarín llamando al odio, creo, por el contrario, que es un hermoso momento para la humildad y la celebración.
Ah, ¡qué suerte, Manuel, que la estirpe de los Castro Espín continúe abogando por la dignidad de Cuba y de todos los cubanos y cubanas!
19 Diciembre 2011, 5:13 pm











Mercedes García