Mantua, la invasión culminada en 1896

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Mantua, la invasión culminada en 1896
Fecha de publicación: 
21 Enero 2026
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Una de las operaciones de armas más grandiosas del siglo XIX culminó el 22 de enero de 1896 en lo más occidental de la Mayor de las Antillas. Con Antonio Maceo al frente, llegó hasta Mantua la invasión que los independistas cubanos habían comenzado el 22 de octubre del año anterior. 

Desde el 8 de enero Maceo había hecho entrada en Pinar del Río. Sin embargo, la estrategia invasora, diseñada por el Titán de Bronce y Máximo Gómez, contemplaba el avance hasta el último baluarte español en la Isla. Por ello, mientras el general en jefe permanecía en La Habana cuidándole la puerta a Maceo, este avanzó hacia el oeste, hasta su llegada a Mantua.  

Con el desplazamiento a todo lo largo de Pinar del Río, el general dominicano y el hombre de Baraguá perseguían impactar políticamente al régimen colonial en una zona que durante décadas se había mantenido fuera de la insurgencia revolucionaria. Los líderes independentistas tenían el propósito, además, de establecer y consolidar bases de operaciones desde las cuales pudieran operar fuerzas mambisas en una eventual ofensiva final. 

En la actualidad, Mantua ocupa el cuarto lugar por extensión territorial entre los municipios de la provincia Pinar del Río. A la superficie de tierra firme se le añade el área de los cayos adyacentes. Según la tradición oral, el origen de esta localidad está ligado a navegantes italianos que en el siglo XVII habrían naufragado en las proximidades del área que hoy ocupa el municipio y terminaron asentándose tierra adentro. 

Leyenda o no la hipótesis acerca de sus primeros habitantes, el poblado pinareño pasaría a la historia de Cuba por ser donde se dio por terminada la invasión del Ejército Libertador al occidente del archipiélago. Un día después del arribo de las tropas de Maceo, es decir, el 23 de enero, fue firmada en esa demarcación el acta que oficializaba la llegada de los mambises hasta el extremo insular y, por consiguiente, el final de la empresa invasora. 

Para la sociedad criolla se trataba de un hecho asombroso, pues los augurios sobre las posibilidades del Titán de Bronce de salir victorioso de su campaña en Pinar del Río eran pesimistas. De acuerdo con fuentes historiográficas, la prensa española pronosticaba un fracaso operativo en la región más occidental de Cuba. Se hacía referencia al desconocimiento de los invasores de la geografía local y a la tendencia proespañola de los habitantes.  Los argumentos eran fundamentados en alguna medida. No obstante, a pesar de la superioridad numérica y logística de los peninsulares, el fuego insurrecto abrasó a Pinar del Río. 

Tal y como habían previsto sus artífices, la invasión a Occidente, culminada en Mantua, no fue solo una proeza militar, sino que también tuvo gran efecto político. En el confín occidental de la Isla quedó demostrado que la causa independentista podía derrotar barreras geográficas y vencer pronósticos adversos.  

 

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