Las Revoluciones de Colores y algunas verdades de Perogrullo... (III y Final)

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Las Revoluciones de Colores y algunas verdades de Perogrullo... (III y Final)
Fecha de publicación: 
7 Septiembre 2020
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La Open Society Foundation financia organizaciones feministas, pero financia también a sus órganos extranjeros que no se oponen a la prostitución.

En “Los perfectos idiotas útiles para Eugene Sharp”, artículo publicado en Granma por Jorge Wejebe Cobo el 26 de marzo de 2019, el autor apunta un dato histórico interesante. Nos informa que Sharp publica “La política de la acción no violenta” en 1973, cuando comenzaba su apogeo el período dictatorial latinoamericano en varias repúblicas del Sur y en breve los EEUU perderían su guerra en Vietnam. Esa guía para la revolución socialista al revés, como le llama el autor, no era entonces oportuna para defender la democracia burguesa. En el Chile de Allende se recrearían las tesis de Friedman y sus chicos de Chicago al son de las bayonetas y los bombardeos.

Como vimos en la contextualización histórica, la oportunidad llegaría con la disolución de la URSS y el interés imperialista de hacer girar en su órbita a las antiguas repúblicas del bloque soviético y las socialistas del este europeo.

La otra propiedad que merece ser destacada en Cuba, es que las técnicas o métodos de la acción no violenta tienen la intencionalidad de explotar a su favor  las reivindicaciones, que presumiblemente son inevitables en un proyecto en construcción, de la cosmovisión de la izquierda en su amplio espectro, tanto las tradicionales y universales exigencias atemporales y abstractas de la igualdad, la fraternidad y la libertad, como aquellas coyunturales opciones de los actores políticos ante un conflicto particular. Lo mismo ocurre con las reivindicaciones universales feministas, sexuales, antirracistas y otras. O dicho de otro modo: no le importan las ideologías, ni el sistema político en cuestión, sino aprovechar la disidencia sea del color y la intencionalidad que sea. 

Cualquier ejemplo lo ilustra. Un proyecto socialista como el cubano erradica de raíz las causas estructurales sociales y económicas profundas del racismo y la discriminación de la mujer, pero tiene que proseguir su tarea, quizás infinita, porque la transformación de las conciencias y el imaginario cultural marcha a la saga de los cambios estructurales y, además, está influida, conformada,  y deformada por la mundialización hegemónica de la cultura capitalista a través incluso de sus iniciativas falsamente filantrópicas.

Una noticia muy reciente informa que la organización de Soros pretendía financiar con recursos federales de los EEUU a sus entidades extranjeras dedicadas a la lucha contra el SIDA, aunque esas organizaciones rechazaron oponerse-, y tampoco se compromete la Open Society Foundation, - a la prostitución en sus países. La Open Society Foundation financia organizaciones feministas, pero financia también a sus órganos extranjeros que no se oponen a la prostitución. (*)
(*)https://www.actuall.com/familia/frenazo-del-supremo-de-los-ee-uu-a-georg...

Las condiciones subjetivas para la siembra de las revoluciones no violentas medran en la crítica contra las dificultades que los países agredidos afrontan para seguir creando las condiciones que posibiliten el avance en esos temas. La solución no puede ser ocultar los problemas que en esos temas subsistan, pero sí exige la lucidez en su tratamiento. Tarea difícil sí, complejísima, pero que es una condición de quien se arrogue una función intelectual.

Ya vimos en sus propias declaraciones, que la filiación ideológica de las masas que mueven no les interesa, aunque los entrenadores y sus financistas, naturalmente las tengan bien definidas. Esto se resume en que el objetivo común de todas las experiencias históricas citadas en los textos anteriores ha sido llevar la “democracia” a países “totalitarios”, pero para caer bajo el dominio del totalitarismo de las democracias liberales capitalistas.

Si esos métodos se sostienen en algún “principio”, es el de no tener ningún principio. Que no sea utilizar cualquier justificación y cualquier procedimiento para lograr la meta de revertir un gobierno. Pero, obviamente, si examinamos la cartografía donde han sido aplicados esos métodos hasta el día de hoy, vemos un denominador común: se utilizan allí dónde sea de interés a la élite del capitalismo y su cancerbero mayor, el estadounidense. La ruta del financiamiento y los países excluidos de la aplicación de esos métodos hasta hoy, así lo prueba. 

El Manual de Sharp está pensado para aprovechar el ejercicio de la crítica en los proyectos anticapitalistas, jugando con las inevitables dificultades que todo proyecto contestatario encuentra en su camino, sea por las agresiones, sea por los errores. Es su baza de triunfo. Su mefistofélica efectividad. Porque como de la crítica no se puede prescindir, el procedimiento es utilizar a quienes ejerzan la crítica a favor o en contra de los gobiernos. A favor o en contra porque lo que interesa es que se critique “algo” y utilizar la disidencia.

En lo que respecta a los países anticapitalistas,  aprovechan la crítica ejercida desde una posición de aparente apoyo al socialismo como ideal, pero no al gobierno y a algunas de sus instituciones en particular. Aunque también utilizan, por supuesto, las opuestas a ese proyecto mientras procuran y aleccionan que no incurran en la violencia directa. El objetivo es unir en un frente común a ambas para ganar unas elecciones, derrocar por medio de las manifestaciones públicas o desacreditar al socialismo como aspiración de cambio.

Es decir, en resumen, aprovechan las vías por las que la democracia se ejerce, pero con la intención de suplantarla por la democracia liberal, que es la consustancial al capitalismo, y por gobiernos que no obstaculicen sus objetivos de dominación de una región, sea por sus recursos, o por razones de geoestrategia política, o normalmente por esos dos combinados. Al imperialismo, o lo que es lo mismo en esencia, al Mercado capitalista expansionista, no le interesan las ideologías, ni aun la democracia, que no sea la ideología del Mercado.
 
En efecto, en el apartado de las Declaraciones Formales (verbales), el Manual de Sharp   aconseja  vías de acción no violenta, - que conceptúa como persuasivas, simbólicas, influyentes, - que son procedimientos naturales del funcionamiento de cualquier sistema que se considere democrático. Pero el objetivo es que se utilicen fuera de las instituciones del gobierno a derribar, o en protestas públicas. Así ocurre  con el uso de: los discursos públicos, las  Cartas de oposición o de apoyo, las declaraciones públicas firmadas, acusaciones y declaraciones de intenciones, peticiones en grupos o en masa, etc.

En Cuba hemos asistido al intento de aplicar algunos de esos procedimientos. Son vías del ejercicio del criterio público. Pero no es nada casual que los que han acudido a ellas, son a la vez personas que manifiestan - en su obra, en los medios, o en sus declaraciones, y siempre desde fuera de las instituciones, - posiciones contrarias a algunos aspectos medulares de la democracia socialista, el Estado o el Partido.

Nótese que casi ninguna constitución tiene prestigio y aceptación mundial hoy si no refrenda la libertad de expresión y otros derechos aceptados como universales. Las vías apuntadas antes participan del conjunto de algunos procedimientos para realizar los llamados derechos humanos, y por ello es de tanto interés para los objetivos de las revoluciones no violentas exigirlos, y utilizarlos para sus fines. Pero el cálculo consiste en que tienen distinta consecuencia e intencionalidad política si son vías para contribuir al mejoramiento de un sistema político, o para su destrucción. 

La falsedad ética y la carencia absoluta de principios en el uso de esos procedimientos democráticos   salta a la vista de cualquiera que comprenda que, aunque los gobiernos derrocados por esas “revoluciones de colores” pudieran no ser democráticos de la democracia que le interesa al Capital, en todo caso, el objetivo final era que esos países cayeran bajo la órbita  del dominio geopolítico estadounidense y del capitalismo occidental. Y por supuesto, en el hecho de que quienes las enseñaban,  siguiendo el manual, eran mercenarios “respetables” a sueldo de instituciones subversivas que violaban algunos de los mismos derechos universales contra cuya violación decían oponerse. Y en la geografía capitalista, ya hemos visto cómo algunos países no han visto alzarse nunca el puño negro sobre el fondo blanco. 

El acápite del Manual que se refiere a las comunicaciones con el público más amplio posible, pero sobre todo para actuar sobre “grupos” bien localizados, indica el uso de los símbolos y las frases cortas. Todo lo que actúe subliminalmente e invada la racionalidad, moldee la subjetividad e impida la reflexión: posters, carteles, banderolas, octavillas, panfletos, libros, periódicos y revistas, anuncios, radio, televisión, discos, casetes, vídeos, rótulos gigantes aéreos y terrestres. Se entiende mejor por qué su “democracia” está favor de la existencia de medios de comunicación privados y periodistas “independientes” en aquellos países donde les ha resultado más difícil penetrar, como nuestro propio país, o cómo han aprovechado el caso de la supervivencia de esos medios en Venezuela. 

En un país como Cuba, los cerebros grises detrás de las revoluciones de colores están mucho más interesados en la intelectualidad, las nuevas generaciones, y los activistas o pensadores todos que se manifiesten mediante alguna actividad  pública, que no se declaren opositores francos del sistema político o su gobierno, pero que como parte de sus convicciones, disputen mediante la crítica algún elemento de la vida interna política y republicana y en cualquiera de sus terrenos. De la opción opuesta, sólo manifiestan interés y tratan de instruir a los que estén dispuestos a canalizar sus acciones mediante la no violencia.

Se intenta en nuestro país desatar alguna acción no violenta, comenzando con campañas digitales, muchas veces vulgares y de muy baja catadura moral, pero acompañada en paralelo con una minería acuciosa en las dificultades o errores para desacreditar el socialismo y a sus instituciones, procurando crear algún protoescenario desde el cual comenzar a organizar revueltas públicas, aprovechando las dificultades que la misma agresión impone y para regresar al país a la dominación del agresor a que sirven. A la vez, como parte del plan, las instituciones extranjeras bajo el manto de cursos y estudios académicos, procura atraer a sus órbitas a intelectuales, investigadores o artistas cuyas obras asuman posturas críticas con respecto la democracia cubana, su partido o su gobierno. A ese nivel procuran cubrir de respetabilidad y objetividad sus verdaderas excepciones.

Las acciones muy visibles, - por ejemplo, las de la “artista” Tania Bruguera, cuando procuró hacer su performance en la Plaza de la Revolución cubana (muy a tenor con los procedimientos simbólicos del Manual de Sharp y epígonos, pues el objetivo era manchar la historia simbólica de la plaza), a la vez que rechazaba los medios institucionales que se le ofrecieron; o las obscenidades públicas de algún que otro aspirante a “artista”,  violación de símbolos patrios, como fue el caso de los bustos de Martí y la bandera, siendo a la letra una aplicación de la no violencia, no tienen la sutilidad suficiente como para adscribirse a la arista que menciono más arriba: estas salen algo más de las fronteras de la “no violencia”, con su evidente agresividad desembozada, no son nada sutiles, o como dice el Manual, no son sugerentes, suaves, indirectas, persuasivas, no tienen suficiente “color” vistoso, son muy “oscuras”, frontales en el momento “no indicado”. En realidad son intentonas que pertenecen a otra fase del conflicto artificial, cuando ya está en marcha, y esperan  catapultarse en alguna protesta espontánea o grupal. Pero el afán de cobrar el peculio, y la torpeza y sobre todo la subestimación de Cuba, les hace ensayar con antelación.

Advirtamos que algunas de las acciones que describen los manuales de las revoluciones no violentas, pudieran ser efectivas a las causas justas, como fue la desobediencia civil no violenta de Gandhi en su lucha anticolonial, y que Gene Sharp usa en su libro sin reconocer esa deuda.  Por esa razón pueden pasar inadvertidas en sus propósitos, como instrumentos de las izquierdas. Pueden ser muy eficaces en países capitalistas para derribar dictaduras, o a las élites capitalistas en el poder, en aras de la democracia. 

Pero nunca la democracia ha sido la meta de sus ejemplos históricos. Y en Cuba su finalidad es devolverla a la órbita de dominación imperialista.

En su aplicación histórica las revoluciones de colores se apoyan en una calculada “neutralidad” desideologizada para que el uso consciente o ingenuo de sus acciones,  aproveche las dificultades propias de los sistemas políticos  anticapitalistas, explotando, como vimos, las exigencias democráticas que  le imponen cumplir. 

Y ello, porque la ideología democrática capitalista, liberal, exige la democracia a su estilo, a la vez que la dificulta, entorpece o agrede, si en esos gobiernos a derrocar la arquitectura de la democracia obedece a las condiciones específicas de su sobrevivencia, pero dificulta los intereses de la dominación.

Comentarios

Excelente investigacion, debe de tomarse como referencia en los contenidos de Sociopolitica y en Debates de las organizaciones comunales.Venezuela
Textos como éste con su respectiva adecuación en cuanto a extensión deben ser objeto de análisis e nuestras organizaciones de masas y barriales. En torno a ellas giran agendas de estas "revoluciones de colores". La participación social, el género, la igualdad. En fin. A nuestro pueblo hay que prepararlo en todos estos temas desde todos los medios y espacios de la sociedad.
Interesante y abarcador texto sobre un fenómeno que estamos viendo repetir dolorosamente en la actualidad, que no precisa de que el país objeto tenga una orientación ideológica determinada y me atrevo a decir más: ni siquiera de un país o gobierno que sea "contestatario" al imperialismo, ni crisis económica interna que pueda derivar en un desenfreno social. Me explico. La Ucrania del Maidán era capitalista, como Libia, Iraq, como lo es Rusia, sobre la que en realidad apuntan las alarmas que hoy se viven en Belarús, país último que se ha caracterizado hasta hoy por ser el más ordenado y equilibrado de los países del espacio post-soviético, sin los altos contrastes sociales que se ven en buena parte de ellos, entre ellos Rusia, y en el mundo; país con altos estándares de salud, educación, vivienda, transporte, empleo, alimentación y al que ni siquiera podríamos calificar como "contestatario" al imperialismo, sobre todo en los últimos tiempos, con las miradas de su gobierno hacia Occidente, país que fuera visitado hace pocos meses atrás por Pompeo, en un tal vez soberano intento de las autoridades bielorrusas de equilibrar presiones dada su ubicación geográfica en medio de las líneas rojas de las fronteras geopolíticas entre Rusia y Occidente. Por eso en lo personal, en cierto modo, discrepo del concepto que el autor de este artículo ha escrito al inicio de estas entregas y cito: "…La historia demuestra, que la sobrevivencia de una Revolución, o de cualquier sistema político y social contestatario al imperialismo, depende de la cohesión social y de la lucha unitaria desde dentro de las instituciones refrendadas por las mayorías". También me llama la atención el concepto sobre “la lucha unitaria desde dentro de las instituciones refrendadas por las mayorías", puesto que no siempre prevalece ni perdura lo refrendado por la mayoría si eso que se refrendó se añeja en el tiempo y deja de responder a las aspiraciones de las mayorías, o si las mayorías sólo fueron tomadas en cuentan para un voto formal probatorio y no para llevar con voz propia, sus aspiraciones más concretas e incluso -muy importante- sus insatisfacciones, en cuyo caso lo refrendado deja de ser "razón de ser". Si algo la práctica revolucionaria ha demostrado con creces es el daño causado en la conciencia social que generó el falso concepto de la unanimidad en buena parte de los procesos del llamado "socialismo real" del modelo soviético, que redujo a la profundidad de las casas y espacios familiares y de amigos cercanos la crítica, para generar conformismo y el cáncer del inmovilismo en las instituciones y organizaciones sociales, perdiendo en esa misma medida vida y con ello matando el espíritu renovador que requiere toda sociedad para su desarrollo. Para mí el ejemplo más claro y sorprendente del peso del voto de las mayorías fue aquel referendo realizado el 17 de marzo de 1991 y aprobado por más del 78% de la población de la URSS para mantenerla, y que fue barrido de un plumazo el 8 de diciembre de ese mismo año, cuando entre vodkazos en la residencia de protocolo ubicada en un paraje del famoso bosque bielorruso Belavezhkaya Puscha, los líderes de tres de las Repúblicas Federativas de entonces: Eltsin de Rusia, Kravchuk de Ucrania y Shushkiévich de Bielorrusia, proclamaron la disolución de la URSS y la creación de la Comunidad de Estados Independientes y se la informaron por teléfono a Gorbachov, entonces presidente de la URSS. Ni siquiera fueron consultados los de Armenia, Azerbaiyán, Kazajstán, Kirguistán, Moldavia, Tayikistán Turkmenistán y Uzbekistán que seguían formando la URSS, y la inacción de esa inmensa masa de votantes que no salió a defenderla a lo largo y ancho de aquel inmenso territorio que fue la extinta URSS. Trato de explicarme dónde puede estar el meollo de la fragilidad de esos sistemas del signo que sean, barridos por las llamadas “revoluciones de colores” que, por supuesto, no son espontáneas, llevan recursos y financiamientos inmensos y sostenidos en el tiempo desde los centros de poder que desean subordinar países y gobiernos en función de sus intereses, aunque -como escribí antes- pueden ser incluso, hasta “amigos” y “aliados” de Occidente. Lo más común que encuentro –sin ser absoluta-, es que han sido sistemas de poder excesivamente centralizados y personalizados, con cierta tendencia a la proyección mesiánica de sus líderes, muchos de ellos con una obra social de envergadura, pero con una verticalidad unidireccional de arriba hacia abajo según sus saberes y entendidos, sin una funcionalidad real de las instituciones, incluso existentes y hasta refrendadas, que puedan garantizar la horizontalidad e independencia necesarias para garantizar una aproximación diversa a los problemas, un enfoque sistémico en sus soluciones y poder equilibrar entre sí los límites del poder mediante leyes que preserven la institucionalidad y el acierto que permitan su regeneración en las crisis con soluciones propias. Quizás la lección más clara para los procesos alternativos y de izquierda contra los que van con más apetito los buitres de los Gene, Soros y toda su comparsa imperial, es algo que a propósito de lo que ocurre hoy en Belarús, leí: "los procesos son como el agua. Cuando corre, está viva y sana; cuando se estanca, se pudre". Y ese es el momento en que pueden fructificar en contra de los propios pueblos, los manejos espurios y para nada casuales ni espontáneos, de los que promueven las llamadas revoluciones de colores, de terciopelo o del nombre que le pongan, que de "pacíficas" sólo tienen el nombre, porque cuando no logran sus propósitos, proceden a incendiar el ambiente instruyendo a su ejército o quinta columna interna integrado generalmente por delincuentes pagados, para formar el caos. Y algo más que nos muestra la práctica: NINGUNO de los países donde han triunfado las llamadas "revoluciones de colores" están en mejores condiciones que cuando las iniciaron. Si eso es democracia... no me da ninguna gracia. Las quiero bien lejos de mi casa, de mi gente, de mi pueblo, de Cuba. Como nos legara Martí: “De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento”.
sofilacubana1995@gmail.com
A la URSS,un país extinto, modelo económico-social "perdedor" en la historia moderna, lo desmerengó una "revolución de color". Menos mal que Cuba se ha dado a la tarea de borrar lo malcopiado de ese país, que desapareció, así seremos más autóctonos y evitaremos que nos pase lo mismo.
jglez260753@hotmail.com

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